LA MARINA PLAZA

Periodismo, pase lo que pase
Publicado: domingo, 1 marzo, 2020

Las nuevas revelaciones sobre el nazi «más peligroso de Europa» y sus conexiones con Dénia

  • Un documental saca a la luz aspectos inéditos de la vida de Otto Skorzeny en la España de Franco, donde fue espía de la CIA, traficante de armas, hombre de negocios y amigo de dos de los nazis refugiados en la capital de la Marina Alta: Gerhard Bremer, el de los famosos bungalows turísticos, y Johannes Bernhardt, el enlace de Franco con Hitler
  • Skorzeny, alias Caracortada, actuó de intermediario para introducir a jerarcas del III Reich en Dénia o para ayudarles a escapar desde allí a Iberoamérica
  • Una mañana de los años 60 en Les Rotes: «Le reconocí de inmediato por la descomunal cicatriz que recorría su rostro. No lo olvidaré nunca»

Arriba, Skorzeny aún como oficial de las SS. Abajo, con un cigarro, ya en su estancia en España. TODAS LAS FOTOGRAFÍAS por cortesía de Pablo Azorín y Pedro de Echave.

En las primeras fotos, las que corresponden a la Segunda Guerra Mundial, vestido con el uniforme de las SS, es efectivamente el odiado prototipo del militar nazi. Pero años después, ya establecido en España, donde mimado por el régimen de Franco pasó treinta años de su vida, daba más el perfil de un hombre de negocios, siempre elegante de corbata y traje, casi siempre con un cigarro en la mano. Cuando todavía era joven, y a pesar de la cicatriz que le cruzaba el rostro, tenía aspecto de galán, un cierto parecido a Kirk Douglas; conforme le avanzaron los años, el semblante se le volvió más duro.

Era Otto Skorzeny. Alias, Caracortada.

Estrechando la mano de Hitler.

Fue uno de los muchos nazis que buscaron refugio en España cuando el Tercer Reich se vino abajo. Pero no uno cualquiera. Ya durante la Segunda Guerra Mundial, se erigió en el hombre de acción favorito de Hitler, lideró el famoso rescate de Mussolini de las garras de los aliados y fue el responsable de la Operación Greif  en la batalla de las Ardenas. Concluida la contienda, se entregó al ejército norteamericano en mayo de 1945, pasó tres años en un campo de prisioneros y fue juzgado y absuelto en Nuremberg. Marchó a España. Y de fugitivo se transformó en millonario y también en espía. Participó, siempre entre bambalinas, en algunos de los acontecimientos capitales del siglo XXI. Y todo eso le mereció el apelativo de «El hombre más peligroso de Europa».

En Pomerania, aún durante la II Guerra Mundial.

Y «El hombre más peligroso de Europa» es precisamente el título del documental que ahora han dirigido los directores Pablo Azorín y Pedro de Echave, cuyo preestreno tuvo lugar el pasado 17 de febrero en la Universidad de Alicante. Próximamente será emitido por TVE. El valor de este trabajo audiovisual es que reconstruye la biografía de Skorzeny a partir de material inédito: por un lado, el archivo privado del propio teniente nazi, con películas de 8mm y fotografías; por otro, documentos desclasificados de la CIA y el FBI.

Con un alto cargo del ejército, en la España de Franco.

De todo eso se desprende que desde su casa en Madrid, Skorzeny pudo dedicarse a múltiples actividades, incluidas el tráfico de armas y el espionaje internacional: fue confidente de la CIA y el Mossad, estuvo en mil boyantes negocios bendecidos por la jerarquía franquista, representó a la industria metalúrgica de la Alemania de la posguerra, asesoró a los presidentes Nasser y Juan Domingo Perón y hasta fue incluso sospechoso de colaborar en el asesinato John F. Kennedy. Todo ello, como peón importante de la Guerra Fría que se libraba frente a la URSS, por lo que fue bien tratado ya no solo por el franquismo sino también por los Estados Unidos.

Ahora bien, más allá de este impresionante mosaico de vicisitudes, el documental de Azorín y Echave también incide en el papel de Skorzeny como enlace para ayudar a otros responsables nazis a llegar a España bien como destino final o como escala hacia otros países. Y, claro, en este punto del relato ha de aparecer forzosamente Dénia, que fue esas dos cosas: guarida de miembros del Tercer Reich que se quedaron aquí el resto de sus vidas pero también punto de salida de nazis que buscaban lugares aún más seguros en Málaga, Mallorca o incluso Iberoamérica.

Ya en su libro La huella de la bota, el escritor Joan Cantarero  señaló que una de esas «zonas de paso estratégico», de ida y venida de adláteres de Hitler, era la Casa de los Alemanes o Casa Finita, en Les Rotes, tal y como demostraron las investigaciones de las policías austriaca y alemana de la Posguerra.

¿Qué relación tuvo Skorzeni con con Dénia?

En la leyenda popular -que en Dénia siempre la hubo sobre tan llamativo asunto- se llegó a afirmar que Skorzeny tuvo una casa en Dénia, lo que no es cierto -o no se ha podido demostrar-. El hombre más peligroso de Europa siempre tuvo su centro de operaciones en Madrid, donde vivía, y también tenía una casa en Mallorca, curiosamente otro de los lugares de destino de refugiados nazis. Pero aunque sin casa fija, sí estuvo en Dénia. Lo vieron.

Lo vio un testigo tan fiable, porque además investigó mucho sobre la cuestión, como el historiador local recientemente fallecido Vicent Balaguer, quien en más de una ocasión recordó y escribió que vio a Skorzeny a principios de los años 60 en Dénia en compañía del nazi refugiado más conocido de esta población, Gerhard Bremer. «Les vi juntos en una terraza bebiendo cerveza. Le reconocí de inmediato por la descomunal cicatriz que recorría su rostro. No lo olvidaré nunca».

Es bastante probable que Skorzeny ayudara a Bremer, que se pasó en la cárcel bastante más tiempo por crímenes de guerra, a desembarcar en España y a establecerse en Dénia a partir de 1954, donde crearía en Les Rotes el famoso complejo turístico de los Bremers Park Bungalows.

En realidad, es imposible que Skorzeny no estuviera en contacto con la pléyade de nazis que vivían en Dénia. Que era mucha pléyade. Es seguro que también conoció a otro de sus más insignes representantes, Johannes Bernhardt, cuya biografía son palabras mayores: fue el mediador entre Franco y Hitler y hombre clave para la creación de la Legión Cóndor, la del tristemente bombardeo de Guernica. Bernhardt vivía en Dénia porque para agradecerle los servicios prestados Franco le regaló una casa valorada en 125.000 pesetas de la época. Según Cantarero, se trataba del Mas de Oliver, una masía camino de Ondara.

Bernhardt y Skorzeny se conocieron por intermediación del periodista español Víctor de la Serna y que fue el socorrido anfitrión de Caracortada cuando esté llegó por primera vez a Madrid. Algunos investigadores señalan además que cuando Bernhardt decidió poner fin a su estancia en España -obsesionado porque espías judíos pudieran asesinarlo-, Skorzeny le ayudó a exiliarse a Argentina. Esto ya no es seguro. Queda mucho misterio por resolver en la biografía de aquel aventurero nazi sobre el que ahora Azorín y de Echave han arrojado, eso sí, buenas dosis de luz. 

El Trailer del documental

 

Te puede interesar
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , ,
Contenido patrocinado
Mostrando 2 Comentarios
Danos tu opinión
  1. El llanero soilitario!!! dice:

    Ese mismo

  2. Pepe dice:

    Fue absuelto en Núremberg? Qui era el jutge, el juez Llarena?

Deja tu comentario

Te puede interesar
La Marina Plaza. Noticias. Diario de la Marina Alta.