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Publicado: martes, 4 febrero, 2020

El futuro de la cultura en Dénia: ¿Hay suficientes museos, teatros y salas de exposiciones?

  • Cuando se inauguren el de Historia y el Fester, habrá seis museos para una ciudad de menos de 45.000 habitantes, lo que en realidad no es ninguna exageración: había y aún hay vestigios históricos guardados en cajones
  • El edil de Cultura quiere que el Museu del Joguet ocupe toda la antigua estación de València y ofrece a los enfadados colectivos de arte la Casa de Cultura como gran sala de exposiciones
  • Falta un Museu Fester para que la Exposición del Ninot deje de ser cada año el judío errante: la antigua Escuela de Idiomas también pierde fuerza como futura ubicación
  • Sigue sin haber una solución para la falta de espacio de la Uned

1.Un conflicto en la antigua estación de València en el que todos tienen razón

El eterno debate sobre las instalaciones públicas destinadas a la cultura en Dénia se ha vuelto a reavivar estos días. Todo arrancó cuando el ayuntamiento decidió ampliar el Museu del Joguet, que hasta ahora sólo ocupaba el piso superior de ese inmueble histórico, a parte de la planta inferior, suprimiendo así una de las salas que existían para exposiciones. Eso provocó el malestar de artistas y colectivos de arte, como el Grupo Reüll.

Pero no acabó ahí la cosa. El segundo capítulo llegó cuando de forma temporal el gobierno local tuvo que desampliar el Museu del Joguet recién ampliado y desalojar los juguetes que acababan de llegar para poder alojar la Exposición del Ninot; todo después de que la Junta Local Fallera también protestara por el retraso a la hora de ubicar esa muestra festera y de paso por la histórica falta de espacio que padecen les Falles y las fiestas en general cuando quieren afrontar alguna actividad, porque sigue sin habilitarse el Museu Fester tantas veces reclamado.

Una disyuntiva complicada, sobre todo porque todas las partes tienen razón. La tiene el ayuntamiento: era fundamental ampliar el Museu del Joguet porque pone en valor el gran patrimonio industrial de la Dénia del siglo XX y hay muchas piezas que ya no tenían cabida.

La tienen asociaciones y artistas, indignados por la reducción del espacio para exponer obras en una ciudad que no va muy sobrada de ese tipo de dependencias y máxime cuando había programadas muchas exposiciones que ahora se han quedado sin sitio. Y la tiene la Junta Local Fallera, harta de que en los dos últimos años siempre sea un misterio saber dónde va a celebrar la Exposición del Ninot, que parece algo así como el judío errante.

Tales miserias pueden sorprender de entrada si se tiene en cuenta que durante la pasada legislatura y gracias al Plan Confianza aterrizó sobre Dénia un fenomenal paquete de inversiones destinado a nuevos edificios culturales. Pero quizás el problema es que se partía de una situación muy mala y que lo que ha llegado mejora muchas cosas pero no lo mejora todo.

2. El «Plan García de la Reina»

La exposición ubicada en la zona ampliada del Museu del Joguet.

Sobre la primera de esas confrontaciones, Museu del Joguet versus exposiciones de arte, el concejal de Cultura, el socialista Raúl García de la Reina, publicó en este diario un artículo en el que aseguraba que el Museu del Joguet acabará ocupando no una de las dos salas inferiores del Centre d’Art, sino las dos. O sea, todo el edificio.  Arriba y abajo. De la Reina huye así de edificios a medias, compartidos o parcheados: si se apuesta por el juguete se apuesta.

En ese artículo, el concejal da números para justificar su opción: «El Museu del Joguet recibe unas 35.000 personas al año mientras que el espacio para exposiciones que existía hasta ahora no supera las 20.000 y buena parte de ellas se habían interesado en primer lugar por la colección de juguetes», afirma.  Eso sí, De la Reina no va a dejar las exposiciones de lado. Asegura que irán a la Casa de Cultura cuando ésta culmine su proceso de transformación, que permitirá contar con nuevas salas y acondicionar l’Espai d’Art Castejón.

En los últimos tiempos, y a pesar de su nombre, a la Casa de la Cultura se la ha visto como una especie de hermana pobre de la cultura, en primer lugar por su ubicación alejada del centro urbano (lo que es un tanto injusto porque por contra está a pocos metros del barrio más habitado de la ciudad); y en segundo, por un cierto deterioro del propio edificio, que es lo que ahora De la Reina quiere paliar con esa remodelación.

Eso sí, al contrario de lo que sucede en el Museu del Joguet, la Casa de la Cultura sí seguirá siendo un edificio compartido, porque allí también se encuentran las dependencias de la Uned, lo que es otro problema, porque la Uned -una infraestructura educativa trascendente, que ahora mismo acaba de convocar 3.500 exámenes- lleva diciendo hace tiempo que esas instalaciones se le han quedado pequeñas.

3. La incógnita del Museu Fester

Queda la incógnita del nuevo Museu Fester, porque el año que viene habrá nueva Exposición del Ninot y parece que para entonces la solución de volver a empequeñecer el Museu del Joguet ya no será válida. Ahora mismo la ubicación para ese nuevo recinto festero sigue siendo una incógnita: parece que la última idea que se había manejado, la antigua Escuela Oficial de Idiomas, se aleja, como antes también se descartó la propia Casa de Cultura. El edil de Fiestas, Òscar Mengual, afirmó de cualquier manera que es una prioridad de su área.

4. Seis Museos. ¿Suficientes? ¿Exagerados?

Museu de la Mar, de noche.

De cualquier manera, cuando el Museu del Fester sea una realidad, Dénia contará con un total de seis museos: los otros cinco destinados a la historia y al patrimonio. Ya están en marcha el Arqueológico-Torre del Consell, en el Castillo, el Etnológico, el de la Mar y el del Joguet. Y aún debe abrir sus puertas el de Historia, cuya inauguración se ha retrasado por problemas arquitectónicos en su sede, la recién remozada casa de la Marquesa de Valero de Palma.

Para el profano, seis museos para una ciudad de menos de 45.000 habitantes puede parecer exagerado. Pero no lo es. El Arqueológico y el Etnológico son de un tamaño muy reducido y durante lustros Dénia ha tenido y aún tienen incontables vestigios históricos guardados en cajones y rincones. Los dos que han sido posibles gracias al Plan Confianza, el de la Mar y el de Historia han de contribuir a cubrir esas carencias.

En realidad, el acento no hay que ponerlo tanto en si hay demasiados museos sino en que Dénia atesora dos mil años de historia y eso hay que creérselo y poner en valor lo que tanta memoria milenaria ha producido. De ahí que se apagaran muy pronto los ecos de aquella propuesta del PP de que el futuro Museo de Historia compartiera la casa de la Marquesa con el Fester. Por el contrario, será todo de eso, de historia.  Estos museos tienen éxito, son un gancho no solo cultural sino turístico.

5. Bien en bibliotecas y sala de conferencias; no tanto en teatros

La biblioteca de la calle Sant Josep funciona como tal, y se complementa con la Agencia de Lectura de Baix la Mar. Además, ejerce como espacio público para realizar jornadas culturales y conferencias junto a la Sala del Castell; no funciona en cambio como sala de exposiciones, algo que sí tuvo en mente el anterior concejal de Cultura, Rafa Carrió.

Peor va la cosa en cuanto a los escenarios. Dénia no tiene un teatro real y mucho menos un auditorio como sí poseen poblaciones de menos habitantes como Altea, Teulada, Ondara o próximamente Xàbia. De hecho, hace años hubo un auténtico clamor en la ciudad por la construcción de un verdadero teatro que se fue apagando paulatinamente porque hay dos espacios que de forma limitada sí cumplen con esa función: el Centro Social (que además es el único sitio donde puede verse cine en esta ciudad) y la sala ETC en Llunàtics.

6. ¿Y Torrecremada?

Todo lo descrito permite comprender mejor porqué todo el dinero que llegó la pasada legislatura no bastó para cubrir todas las necesidades que existían. No solo se quedó fuera el Museu Fester. Se encuentra pendiente también la rehabilitación de la Casa de Torrecremada, que el gobierno de Dénia negocia con la Diputación. Habrá que ver qué uso se le a la misma, que variará entre el patrimonial -representa una fabulosa casa rural de la época de la pansa- y el medioambiental, al hallarse junto a unos jardines que hace ya años se usan para ciclos de música.

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