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La Marina Alta que recorrió la hija bastarda del último rey musulmán de València

  • El Montgó, la Cova Tallada, la Granadella, el Portitxol, la isla del Descobridor, el Moraig, el penyal d’Ifac, el Morro de Toix, el barranc de l’Infern, la serra de Bèrnia… son algunos de los paisajes que se pueden contemplar en el libro Diània terra nostra
  • La novela que ahora escribe Just I. Sellés, Amira, la última flor de Al-Ándalus, lo ha llevado a recorrer los territorios diánicos con el objetivo de documentarla

La Cova Tallada. Foto: Just I. Sellés.

Maravillosa Diània. Quien no conoce este territorio se pierde un tesoro. El maestro Joan Pellicer la describía como un trozo del planeta Tierra que “bien podría compararse, gráficamente, a una nave con la proa apuntando al sol naciente o una isla ceñida por las aguas de tres ríos y del mar (el río Xúquer por tramontana, el río Vinalopó por poniente, el río de la Vila por migjorn y nuestro mar por oriente)”.

Diània es una denominación territorial de índole botánica, una unidad paisajística donde la orografía, el clima y la botánica tienen sus interrelaciones. Con la división administrativa actual, vendría a ser la mitad norte de Alicante y el tercio sur de València. De manera más detallada, la conformarían las comarcas de La Safor, La Costera, la Vall d’Albaida, la Marina Alta, la Marina Baixa, L’Alcoià, El Comtat, la Foia de Xixona y la Vall de Biar.  Ya en el año 1985, se las empezó a denominar en un estudio de botánica como territorios diánicos y, posteriormente, en 1995, diez años después, Joan Pellicer las rebautizó como Diània en su libro Meravelles de Diània.

Cavanilles, Joan Pellicer i Rafael Cebrián fueron unos enamorados de Diània, y la estudiaron a fondo, cada uno de ellos desde su particular óptica. Ahora es el escritor beniarresino Just I. Sellés quien recupera su legado y sigue sus pasos. Con sus botas calzadas, ha recorrido buena parte de los territorios diánicos con un objetivo: documentar los escenarios de sus novelas.

La Marina Alta, una de las protagonistas de Diània, terra nostra

“La Marina Alta es una de las comarcas más bonitas —si no la más bonita— de Diània. La Marina Baixa pienso que también, al menos lo que es el interior, toda la parte de las sierras, que es impresionante. Pero la Marina Alta aúna el mar y la montaña. Su costa tan rocosa tiene unos paisajes realmente bonitos”. Así lo reconoce Just I. Sellés, autor del libro que tan bien retrata, a través de fotografías, los territorios diánicos.

La Vall de la Rectoria. Foto: Just I. Sellés.

Diània, terra nostra es un viaje por las más antiguas sendas de nuestras montañas, una expedición encabezada y guiada por tres personajes ilustres, posiblemente los más entusiastas y eruditos exploradores que ha conocido nunca el territorio de Diània: Cavanilles, Joan Pellicer y Rafael Cebrián. A través de las fotografías de Just I. Sellés y de los escritos de estos tres eruditos, el libro consigue teletransportar al lector por los más bellos paisajes de nuestra tierra.

El libro es eminentemente fotográfico, aunque los retratos van acompañados de algunas citas de estos tres eruditos, lo que le da un valor añadido. “A mí también me hubiera apetecido hacer un estudio integral de Diània o algún libro de rutas senderistas, pero todo eso ya lo hicieron los maestros, y lo más inteligente es aliarse con ellos en vez competir contra ellos, donde tienes todas las de perder”, aclara Sellés. Así que decidió hacer algo complementario a lo que habían hecho ellos poniendo fotos a sus textos. O al revés, según como se vea: acompañar sus fotografías con las citas de las obras más representativas de estos tres enamorados de Diània.

 

Sellés no se considera fotógrafo. Su profesión y auténtica vocación es la escritura. Pero, ¿por qué no aprovechar el trabajo de campo y los maravillosos paisajes que tan gozosamente retienen sus retinas para enseñárselos al mundo? “La obligación que tenemos los escritores cuando queremos documentar una novela es la de salir al campo a investigar y vivir los escenarios de nuestras obras”. Y eso es, admite, lo que le ha inducido a publicar este libro de fotografías.

Ya lo hizo al escribir su primera novela histórica La Montaña Azul. Crónica del visir al-Azraq. Recorrió las montañas y los castillos andalusíes y, tras ello, publicó su experiencia, la información documental y algunas de las fotografías tomadas durante sus expediciones en el libro Al-Azraq. El visir que soñaba La Montaña. La novela que ahora escribe, Amira, la última flor de Al-Ándalus lo ha llevado a recorrer el ámbito geográfico de Diània. Y ha seguido el itinerario contrario: la novela aún no ha visto la luz pero sí las fotografías de su largo viaje por las tierras que un día dieron cobijo a los moros.

El Montgó, la cova Tallada, la Granadella, el Portitxol, la isla del Descobridor, el Moraig, el penyal d’Ifac, el Morro de Toix, el barranc de l’Infern, la serra de Bèrnia… son algunos de los paisajes que se pueden contemplar en el libro Diània terra nostra, fotografías que son el fruto de las labores de documentación previa a la escritura de Amira, la última flor de al-Andalus.

Amira, la última flor de Al-Ándalus

Amira, la última flor de al-Andalus es una novela de ficción histórica ambientada en el siglo XIII en los territorios de Diània. Al contrario de lo que hizo en su anterior novela histórica donde trató de ser fiel a la historia porque el personaje de Al-Azraq existió, “en la novela de Amira, al tratarse de una leyenda, me he tomado más libertad a la hora de contar la historia”.

El Penyal d’Ifac (Calp). Foto: Just I. Sellés.

Cuenta la historia de una mujer cuya muerte, en el siglo XIII, dio origen a una leyenda: La leyenda de l’Encantà. Amira es la hija bastarda que Zayyan ibn Mardanish, el último rey musulmán de València, tuvo con una de sus esclavas. Cuando València se rinde a Jaume I, ella queda empeñorada al Rey Jaume y adscrita a la corte como doncella de la Reina Violant. Y es en ese contexto donde Just I. Sellés cuenta las mil peripecias que vive la joven. “Amira recorre toda Diània y yo aprovecho esta circunstancia para poner en valor la botánica de nuestro territorio, nuestras tradiciones, nuestra geografía y nuestro clima”.

Próximo reto: recorrer las Marinas con un kayak

Después de recorrer las montañas de nueve comarcas al completo, la intención de Just I. Sellés es cambiar la óptica i ver la tierra desde el mar. “Tengo en mente, ahora cuando acabe esta novela, recorrer las dos Marinas en un kayak desde Las Rotas hasta la isla de Benidorm en seis o siete jornadas para hacer fotos en los islotes, las cuevas, los acantilados, etc”. Y como con Diània, terra nostra, vivir la experiencia para después poder contarla e ilustrarla.

El Montgó. Foto: Just I. Sellés.

Porque la alternancia entre las novelas históricas y los libros de viajes es la mejor forma que ha encontrado el escritor beniarresino para poder dedicarse de lleno a la escritura. “La escritura de las novelas históricas se hace muy larga, se complica. Las tienes que documentar muy bien y al final te tiras cinco años exprimiéndolas. Y como estoy en esto de la escritura para vivir la vida y disfrutar la experiencia, una manera de hacer libros interesantes para la gente es a través de los viajes”. Una fórmula, según Sellés, para no complicarse tanto la vida.

“Con los años, me he dado cuenta de que si quieres vivir de lo que escribes al final tienes que ser un poco más práctico y sacar un libro cada dos años más o menos. Porque si te tiras cinco años para escribir una novela ya no te salen las cuentas”, apunta.

Escribe desde 2008, año en que lo abandonó todo por dedicarse en cuerpo y alma a lo que le apasionaba. Porque antes de todo esto Just I. Sellés construía puertos. “En el año 2006 trabajaba en València como ingeniero y, desde que acabé un contrato hasta que empecé otra obra, tuve tres meses libres y decidí escribir una novela que tenía en la cabeza desde hacía mucho tiempo”.

Ahí comenzó todo. No era más que una manera de contar una mala experiencia que había tenido. “Tenía una cosa dentro de mí que me estaba haciendo daño y que necesitaba vomitar y preferí contarla a sentarme en el diván de un psicólogo”. Así nació El Llanto del Petirrojo, su primera novela, que fue finalista del premio Azorín en su edición de 2009. Este hecho fue el que posibilitó la decisión de abandonar la ingeniería por salir en pos de la literatura.

La isla del Portitxol. Foto: Just I. Sellés.

De pueblo en pueblo

El autor de Diània, terra nostra tiene la costumbre de ir a presentar sus libros por todo el territorio diánico. “Diània tiene 172 pueblos y habré estado en al menos 160. Me quedan muy pocos por visitar”. Además, en verano organiza una gira diferente, con otro formato de presentación. “Voy a los pueblos, montamos una pantalla gigante en la plaza del pueblo para proyectar todos los audiovisuales, hago una presentación y después cenamos a la fresca. A veces ameniza la velada un cantautor. Es un formato más participativo, de verano”, destaca.

El pasado viernes 2 de febrero estuvo en la Biblioteca Municipal de Teulada presentando los magníficos paisajes de Diània, y el próximo viernes 16 de febrero estará en la Biblioteca Pública de Gata de Gorgos a las 20:00 horas para transmitir a los asistentes este emocionante viaje fotográfico.

Portada de ‘Diània, terra nostra’.

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