LA MARINA PLAZA

DÉNIA Clàssics
Periodismo, pase lo que pase
Publicado: martes, 6 febrero, 2018

La flor que llena estampas en Alcalalí y llega a las mesas de la comarca

  • Once labradores alcalalinos de entre 22 y 80 años se han unido en una Sociedad Agraria de Transformación para lanzar una marca con la almendra como bandera del territorio
  • Flor d’Alcalalí —el nombre de la marca no podía ser más significativo— ya se comercializa en los establecimientos y bares de todo el municipio y de la Marina Alta

Flor d’Alcalalí ya se comercializa en los establecimientos y bares de todo el municipio y de la Marina Alta.

Alcalalí es flor. Una rosada que deja bellas estampas a finales de invierno. Alcalalí es almendro. De las 454 hectáreas que tiene el municipio, casi la mitad están copadas por campos de ellos. Muchos permanecían abandonados, pero un producto tan valioso no podía dejarse perder. Y lo que antes se pudría en la tierra ahora llega a las mesas de la Marina Alta. De momento.

“No pensaba que este día llegaría”, decía la alcaldesa, Maribel Molina. Pues sí. El día en que la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Llauradors d’Alcalalí presentara su producto empaquetado y listo para ser degustado ha llegado. Flor d’Alcalalí —el nombre de la marca no podía ser más significativo— ya se comercializa en los establecimientos y bares de todo el municipio y de la Marina Alta.

Todo comenzó hace dos años, cuando Manuel Peña, de la empresa RePTE, y el Ayuntamiento se pusieron en contacto. RePTE (Red de Progreso Territorial) ofrece una metodología de trabajo que permite diseñar actuaciones y herramientas con el propósito de alcanzar incrementos palpables en la actividad económica en el medio ambiente o en la calidad de vida de un territorio.

“Había que dinamizar la agricultura apoyando a los labradores”

“La agricultura es una actividad fundamental en nuestro pueblo y había que dinamizarla apoyando a los labradores”. De ahí partía el proyecto. Y tras muchas reuniones entre Manuel Peña y agricultores logró salir adelante. Once alcalalinos de entre 22 y 80 años se unieron en una SAT con cuatro objetivos claros: proteger el territorio y el paisaje, intentando recuperar cultivos abandonados; incrementar la rentabilidad de la producción de almendra; promocionar el municipio y, con todo ello, lograr erigir las bases de un modelo de negocio que fuera más allá de la agricultura tradicional.

Once alcalalinos de entre 22 y 80 años se han unido en una SAT llamada Llauradors d’Alcalalí.

Con el apoyo de la Universitat Politècnica de València, han creado, además de un producto, una marca territorial muy potente. A partir de ahora se conocerá a Alcalalí como el pueblo de los almendros, y ello ayudará también a venderse turísticamente. De momento, ya han lanzado al mercado su primera cosecha de 2.200 kilos. Para presentarla al mundo han escogido tres formatos de envasado: almendra cruda natural en un envase de cuarto de kilo y almendra frita con sal en dos tamaños, un tarro delicatesen y una bolsa de 1 kilo.

De la variedad cabota, el precio del kilo en el mercado ronda los 13 euros, pero nada tiene que ver con el sabor de las demás. Además, se paga la seguridad de que va a ser de Alcalalí, porque los labradores ya se encargan personalmente de que no sea mezclada con ningún otro tipo de almendra. Para sacar el fruto seco de la cáscara buscaron una rompedora de confianza, de aquí de la Marina Alta. Y son ellos mismos los que la transportan hasta allí con sus furgonetas. No le quitan el ojo en ningún momento.

De esta manera, sin intermediarios, se aseguran también sacarle más rentabilidad a la producción. Según apuntaba Manuel Peña, consultor agrícola, al controlar los mismos labradores la venta, se multiplica por dos como poco el beneficio. Y si todo va según lo esperado, los miembros de la SAT Llauradors d’Alcalalí podrán sacarle partido a la marca y vivir de ella. Porque de momento, todos tienen otros trabajos y el beneficio de la almendra es secundario.

Diversificar y vender la marca

Paso a paso. “Esta ha sido una cosecha pequeña”, apuntaba Elías Andrés, presidente de la SAT. Pero la idea es ir creciendo, tanto en número de producción como en la diversificación de productos. Porque la almendra tiene un altísimo potencial y, según Manuel Peña, se puede usar en numerosos campos como en la cosmética, para hacer aceites esenciales y cremas, o en la gastronomía, para elaborar productos cuya base principal sea la almendra.

Tanto el Ayuntamiento de Alcalalí como el de Dénia han apoyado esta iniciativa dándole visibilidad. El pasado mes de diciembre, Flor d’Alcalalí fue protagonista de la segunda jornada de la campaña Menja’t la Marina. En el Marcat Municipal de Dénia, el público pudo conocer los productos y disfrutar de una degustación de dulces -coca, mantecados, mazapanes, almendras especiadas y pastissets, entre otros- elaborados con almendra por el Forn Rosanna de Alcalalí.

Además, Flor d’Alcalalí también viajó hace unas semanas a Madrid Fusión. “Nosotros no pudimos ir pero un amigo se llevó unos cuantos botes del producto para dar a probar nuestra almendra”, comentaba Faustino Mestre, labrador miembro de la SAT.

Que la Xylella fastidiosa no sea un freno

La Xylella fastidiosa está copando últimamente demasiados titulares en la Marina Alta. Es un tema que preocupa. A los Llauradors d’Alcalalí especialmente, porque podría echar a perder todo un modelo de negocio. “La sociedad se construyó justo con su llegada”, dice Elías. Casi han ido de la mano. Pero, de momento, no han tenido que lamentar pérdidas de almendros por culpa de esta bacteria.

“Es un tema preocupante porque no sabemos cómo acabará”. Por la zona ya se han empezado a cortar árboles a 100 metros alrededor del foco. Desde la SAT esperan que con los consejos de la Conselleria de Agricultura puedan acabar pronto con ella y seguir plenamente con su proyecto en auge.

Estampa que dejaron los almendros y las montañas nevadas el pasado fin de semana en Alcalalí. Foto: Lluís Grimalt.

Deja tu comentario

Contenido patrocinado
La Marina Plaza. Noticias. Diario de la Marina Alta.