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Publicado: jueves, 18 enero, 2018

Benitatxell: censura a toda costa

EDITORIAL

Otra vez moción de censura en El Poble Nou de Benitatxell. Como en 2009, que quedó finalmente abortada. Y esta vez la operación, planteada por Compromís con el apoyo de las dos concejalas del IMA y el edil Toni Colomer (que había empezado la legislatura en el PP), vuelve a generar dudas legales. La clave para que pueda o no prosperar tiene que ver precisamente con Colomer; con que sea considerado tránsfuga. Hace unos meses, decidió abandonar el gobierno local dejándolo en minoría, y el Partido Popular anunció su expulsión por ese motivo. En consecuencia, pasó a ser edil no adscrito y eso impediría ahora la moción de censura. Desde el año 2011, una modificación de la Ley de Bases de Régimen Local no permite que se lleven a cabo mociones de censura apoyándose en tránsfugas. Sin embargo, Compromís sostiene que Colomer no lo es y lo justifica en defectos de forma: en que el PP no le expulsó con arreglo a lo que dicen sus estatutos;  y en que el pleno no tomó razón de esa expulsión como reglamentariamente está previsto.

Toni Colomer y las concejalas del IMA, que acompañan a Compromís en la moción de censura, votando a mano alzada durante un pleno.

Pero siendo crucial para lo que pueda pasar en próximos días, esa es una discusión jurídica que no oculta que Compromís se equivoca gravemente. Intenta colar por el aro de la legalidad lo que a todas luces es una maniobra reprobable desde la perspectiva de lo ético. Que el PP se hubiera equivocado en el procedimiento de tramitación de la baja de Toni Colomer no pone en cuestión que éste fuera expulsado del partido. Y el espíritu de la norma (la Ley de Bases de Régimen Local) es claro: impedir las mociones de censura con concejales no adscritos. Le guste o no a los firmantes de la censura, Toni Colomer es un tránsfuga en toda la extensión de la palabra.

Se repite la historia. No. No es la primera vez que Compromís (o el Bloc) se equivoca gravemente en esta comarca y ante este tipo de situaciones. Y en casos anteriores lo acabó pagando. En 2008, se alió con el Partido Popular de Calp para apartar de la Alcaldía al socialista Luis Serna (aquella vez, eso sí, sin tránsfugas; nada que objetar, por tanto, desde el punto de vista legal). El valencianista Ximo Tur asumió la vara de mando. En las elecciones siguientes, las de 2011, el Bloc de Tur desapareció del mapa político calpino al quedar sin representación en el ayuntamiento. El PP fue el gran beneficiado de aquella operación: le permitió volver al gobierno justo cuando más en cuestión estaba su anterior gestión del municipio y, desde entonces, permanece plácidamente instalado en una cómoda mayoría. En estos casos, el PP siempre gana; da igual si es víctima o coautor de la censura.

Volviendo a Benitatxell, y dado que la viabilidad de la moción de censura está en el aire, Compromís no sólo se equivoca, sino que corre el riesgo de acabar haciendo el ridículo si no prospera la operación.

Desde que arrancó la legislatura, los valencianistas han sido enormemente activos en su tarea de fiscalización y en denunciar (públicamente y, cuando ha hecho falta, en los tribunales) posibles irregularidades en el gobierno local, integrado por Movimiento Red, PP y Pideb.

Porque en el ejecutivo que preside Josep Femenia hay sin duda muchos asuntos por aclarar y otros tantos cuestionables. El caso de la gestión de las multas de tráfico, denunciado por Compromís en la Fiscalía, es el más reciente, pero no el único. Hay más: La continua confusión entre lo municipal y lo partidista; el empeño en seguir facilitando la construcción en La Cumbre del Sol deshaciéndose, por ejemplo, de parcelas municipales con el argumento de que “no son productivas”; o el número de sueldos de los concejales, por encima de lo habitual en un municipio de ese tamaño.

En esas y otras cosas, puede decirse que Compromís ha cumplido ejemplarmente con su labor de oposición. Este jueves, sin embargo, ha pasado una raya que le puede hacer perder la razón. No todo vale en política.

¿Para qué?

Dado que el nuevo gobierno de Benitatxell, si es que hay finalmente nuevo gobierno, apenas va a disponer de un año para poder hacer gestión, cabrá preguntarse para qué se hace la moción de censura. Cuando se quiera poner al día, la legislatura estará llegando a término.

Claro, que nada debe sorprender a estas alturas en Benitatxell, un municipio donde, desde hace ya muchos años, demasiados, sólo puede explicarse la política desde un ángulo: el despecho, cuando no la venganza. Es la política de los ex.

El propio alcalde actual, Josep Femenia, se metió bajo el paraguas del Movimiento Red tras ser expulsado él y varios de sus concejales del propio Compromís. Lo del PP es una diáspora. Sus mandatarios y representantes de años anteriores andan hoy repartidos por los diferentes grupos. Los propios Nieves García y Toni Colomer son los ejemplos más patentes. La misma Nieves García firma ahora la moción de censura, justo cuando ha sido enjuiciada por un oscuro asunto de presunta corrupción. Otra razón más que debía ser más que suficiente para que Compromís evitara cualquier alianza de esta naturaleza con ella. Una cosa es que puedan coincidir en la votación de un asunto concreto en el pleno, y otra hacer una moción de censura apoyándose en encausados por corrupción, por muy presunta que sea.

En todo caso, quizás sean también esas rencillas personales que guían la política del Poble Nou las que expliquen los extraños compañeros de viaje que se ha buscado Compromís para la censura. Eso, y que son los únicos de los que puede echar mano si su objetivo es llegar al gobierno a toda costa.

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