LA MARINA PLAZA

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Los siete retos de la Marina Alta en 2018

  • La Generalitat debe concretar para este año en qué consisten los «trámites» anunciados por Puig para revertir el Hospital y Fomento desbloquear al fin la prolongación del tren hasta la comarca para que ésta sea posible antes de 2025
  • ¿Habrá vida en la Marina Alta más allá de la construcción?

Fotografía: Minerva G. G.

2018 será un año trascendente. El último ejercicio natural completo antes de las próximas elecciones municipales. Y la Marina Alta lo encara con siete retos trascendentes que demandan resultados concretos después de mucho tiempo de promesas, trámites frustrados y en algunos casos profundas convulsiones sociales.

1.La gestión pública del Hospital

El pasado 13 de septiembre, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, anunció el «inicio de trámites» para la reversión del Hospital de Dénia, una cuestión que figuraba en la hoja de ruta del Pacte del Botànic firmado ahora ya hace tres años. Las palabras de Puig volvieron a levantar un gran revuelo mediático pero el presidente no concretó mucho más sobre la vía que utilizará su administración para que la sanidad de la comarca regrese a la gestión pública. Deberá hacerlo al fin este año, porque al PSPV y a su socio en el Consell, Compromís, el tiempo se les está acabando.

El problema es la complejidad de la operación. En principio, lo que la Generalitat pretendía era comprar las acciones de la concesionaria Marina Salud que están en manos de la aseguradora alemana DKV. Y para ello, utilizar el dinero que le debe la propia mercantil según se desprende de los cálculos de las liquidaciones pendientes realizados por la Conselleria de Hacienda y que ascenderían a un mínimo de 60 millones de euros y un máximo de 100. Ahora se trata de aclarar si esa fórmula es viable. Y ejecutarla lo más pronto posible ante la impaciencia de pacientes y trabajadores.

2.La llegada del tren a la comarca

Otra de las grandes noticias que dejó 2017 fue la firma entre el Ministerio de Fomento y la Generalitat de un Plan de Cercanías que deberá desarrollar las obras ferroviarias en territorio valenciano hasta 2025 y que incluía la primera fase del Tren de la Costa, la conexión Gandia-Oliva. Fuera se quedaba por el momento la prolongación hasta Dénia.

Así que si Fomento quiere (está por ver), 2018 debería ser un año vital para este ferrocarril. Primero porque el ministerio deberá cumplir el compromiso adquirido en ese plan y dotar de presupuesto real el tramo Gandia-Oliva. Segundo, porque Madrid ha de concluir la tramitación burocrática de la fase Oliva-Dénia respondiendo a las alegaciones –y definiendo de una vez el trazado real del tren en la Marina Alta- para que la prolongación del ferrocarril hasta la comarca también pueda ser efectiva –al menos las primeras obras– antes de ese 2025.

3.Edificando sueños escolares

Otra decisión trascendente de la Generalitat del pasado año, el plan Edificant para la construcción de nuevos colegios e institutos, deberá tener su traducción práctica en el nuevo ejercicio recién comenzado. En juego, la ejecución de decenas de infraestructuras escolares que arrastran en ocasiones lustros de retrasos: el segundo instituto y el nuevo colegio de Calp, la rehabilitación del colegio Graül de Xàbia, la posibilidad de un nuevo centro en Pedreguer, los nuevos colegios de La Xara y Raquel Payà en Dénia o la ampliación del IES Maria Ibars en esta última ciudad.

4. De qué va a vivir la Marina Alta

Va a seguir viviendo en parte de la construcción. Aunque este gran motor de la economía comarcal durante décadas pareció pasar a mejor vida con el estallido de la burbuja inmobiliaria, las grúas han regresado por estos lares. Ya no sólo el urbanismo vuelve a ser una pieza importante en Calp o Xàbia (aunque sin los índices previos a la crisis), sino que prácticamente todos los presupuestos que están diseñando los municipios para este 2018 contemplan un notable aumento de los ingresos por licencias urbanísticas.

Ahora bien, el negocio no da para tanto. La cuestión es si la Marina Alta también puede vivir de otras cosas. Llamativo es el camino emprendido por Dénia, cuyo PGOU, aún contemplando la construcción de casi 3.000 nuevas viviendas, prevé también la protección de importantes paisajes agrícolas y aboga por hallar otras fórmulas de prosperidad como la gastronomía o el turismo medioambiental, lo que está provocando un duro pulso con algunas asociaciones empresariales y vecinales, y con las fuerzas de la oposición. Estas últimas temen que la preservación de ese suelo dispare indemnizaciones millonarias.

La gran incógnita es saber si esas nuevas fórmulas van a poder dar trabajo estable, porque si bien es verdad que durante el año pasado se recortaron las cifras gruesas del paro, esta es una geografía con un empleo más que precario, contratos siempre temporales y salarios muy bajos.

5. Un paisaje que enamore al turista

Aparejado con el epígrafe anterior, va la necesidad de proteger el paisaje y frenar su degradación, un envite clave a su vez para mantener la calidad de la oferta turística tal y como se plasmó en el gran foro sobre turismo sostenible del pasado año en Xàbia. Para ello, los nuevos planeamientos urbanísticos de esta última ciudad y de Dénia serán una vez más vitales, pero también las políticas que durante 2018 apliquen las diferentes administraciones para salvar de la masificación o de la contaminación algunos de los parajes naturales más preciados. Es el caso de la Cova Tallada, el Montgó o el Marjal de Pego.

6. ¿Agua para todos?

2017 fue un buen año hídrico, lo que de momento ha alejado el fantasma de los efectos de la sequía. Pero ésta persiste en el horizonte y la Marina Alta sigue sin una verdadera política de abastecimiento comarcal que la haga autosuficiente: los municipios realizan la guerra por su cuenta mejorando algunas de sus infraestructuras –como ha sucedido recientemente con la ampliación de las desaladoras de Teulada y Benitatxell–, pero desde el Consorcio de la Diputación de Alicante continúa sin existir un liderazgo firme que ordene los excedentes de la comarca y palie los déficits de una geografía que carece de embalses.

7. La política: los problemas de Benissa, Gata y Benitatxell

La política seguirá mirando hacia aquellas localidades cuya gestión arrastra más dificultades, como es el caso de los dos gobiernos minoritarios de Benissa y Gata. En la primera de esas poblaciones parece muy complicado que el tripartito de izquierdas logre pactar los presupuestos con alguno de los dos partidos de la oposición. En la segunda, el gabinete de Compromís encara lo que queda de legislatura con tan sólo 4 ediles frente a 9 en las bancadas rivales. E igual de complejas están las cosas en Benitatxell, con la moción de censura (posible aunque de difícil ejecución) planeando en la sombra.

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