LA MARINA PLAZA

Baleària Dénia
Periodismo, pase lo que pase
Publicado: jueves, 7 diciembre, 2017

La política de lo invisible. Tecnología, deshumanización, autodestrucción

LLUÍS RONDA

Dedicado al Che, a Gandhi

Surge un problema: creer que el ser humano es el privilegiado de la creación, el único dotado de conciencia, inteligencia, espíritu y, en consecuencia, considera su “razón” como último criterio de realidad, pensamiento, actitud y acción.

Otra cuestión: pensar que “tiempo” es aquello que marca el reloj, que es lineal, separado del “ser”, la “eternidad” y la “vida”, el cual se puede manipular e instrumentalizar con el fin de conseguir “un beneficio” (intereses políticos, económicos, etc.), alejándonos del presente y la realidad.

Un tercer dilema: la dualidad entre el uno y el múltiplo, entre vida y muerte, entre cuerpo y alma, entre el hombre y su entorno, naturaleza o mundo.

Evidentemente, los defensores del “sistema” o modelo de usos de la política contemporánea están convencidos que estas tres cuestiones no son cuestionables por invisibles, y que la actual gestión política, administrativa, legislativa, comercial y económica global es la única viable. FMI, BM, OMC, Trump, Jinping, Putin y, prácticamente todos los gobiernos del mundo, son vía de instrumento ejecutor de aquello que caracteriza la actual democracia: explotación, producción, competitividad, inmediatez… mercantilismo y globalización… tecnología, consumo, economía y crecimiento continuo, indefinido.

Así, deberíamos preguntarnos: después de estos últimos decenios de experiencia política, ¿En qué situación se encuentra el mundo?

Desgraciadamente, la respuesta es negativa en todos los aspectos: contaminación, devastación de territorios, de hábitats, exterminio de especies, desaparición de culturas, conflictos, xenofobia, terrorismo, guerras, éxodos desesperados, hambre, miseria, corrupción política general, escandaloso aumento de la pobreza y un largo etc. de calamidades que responden a la realidad y no a una mente pesimista: es resultado del modo de pensar o percepción de mundo de nuestra civilización, que comenzó con la “colonización”.

El presupuesto mundial militar aumenta cada año de manera alarmante, las multinacionales son fuerzas supranacionales que imponen normativas, la banca está al servicio de las ganancias de la especulación en tanto los políticos abren las manos a todo ello y la corrupción las colma.

¿Qué hay de la mayoría pobre del planeta? ¡Son invisibles para todos ellos! La política de lo invisible es aquello que marca la pauta en la tarea de gobiernos democráticos, lo más decepcionante es que ley y justicia también la siguen:

El sufrimiento de millones de familias con trabajos precarios que no llegan a final de mes… familias completas en paro total… miles de niños famélicos… miles de desahuciados… personas dependientes que mueren esperando ayuda del estado… miles que cada año se suicidan causa de la crisis económica… miles de inocentes que mueren ahogados en nuestras costas por la hipócrita y criminal política europea… personas mayores que mueren víctimas de la estafa de los bancos… pérdida de derechos sociales…etc., etc.

¿Donde está el político? ¿Qué es la política? ¿Qué es la justicia? La pregunta final es:

¿Adónde vamos?¿Qué significa ‘ser humano’?¿Qué es el mundo?

Vivimos un momento histórico donde las ideologías políticas han llegado al callejón sin salida. Gran parte de la sociedad vive la decepción y el rechazo generalizado al humo institucional que exhalan sus investidos.

El engaño, la falsedad, la mentira… durante años la palabra del político ha sido desvalorizada. Hoy, la mayoría de las personas no tiene fe, ilusión ni esperanza en el “candidato” de turno porque sus grandes promesas “de futuro” saben que nunca se harán realidad, es un hecho empírico. La corrupción generalizada lo confirma.

La vida política, por un lado, y la vida pública, por otro, han destruido su puente, su vínculo vital.

¿Qué hacer?

La situación es grave. Los más “optimistas”, los politólogos o intelectuales más preparados del “sistema”, admiten la decadencia y el fracaso, aun así, continúan defendiendo el capitalismo y hablan de reformas:

“Hoy, la situación no es la misma que la de los años 30 del pasado siglo, la gente es más culta, está más preparada… a pesar de todo, se goza de una calidad de vida nunca vista… así, son necesarias nuevas reformas para flexibilizar oportunidades de trabajo, impulsar la producción, dinamizar la competitividad…”

En resumen, los “ilustrados” del sistema anhelan algo parecido a “humanizar el capitalismo”, cosa imposible por incompatible, exactamente igual que su iniciativa respecto la “economía verde”.

¡No saben cómo gestionar la situación!

La persona política “consciente” de los tres puntos referidos al principio del escrito, sabe perfectamente que el tiempo de las reformas se ha agotado, nace caduca toda actuación encaminada a este asunto.

El planeta se encuentra, desde hace un tiempo, en deuda ecológica, nos ha mostrado sus límites ¡Ya han sido rebasados! Es por tal motivo que urge un cambio, una transformación en nuestra manera de ver y entender el mundo, cultural, social, espiritual. Educarnos en el ecocentrismo (no antropocentrismo) y la ecosofía, en la pluralidad de percepciones de mundo, de visiones.

El planeta es un ser vivo y nosotros somos parte constitutiva de este Ser, siendo así que estamos conectados, integrados en esta trama de ecosistemas que conforma la Vida.

Los humanos somos seres interconectados, interdependientes, y esto significa que nuestra vida “humana” ha de transcurrir acorde con el ritmo del resto de seres, de la totalidad, Vida o Tiempo.

“El Amor por la Vida” es fundamento humano, armoniza el presente implicándonos conscientemente en la misma creación constante a través de nuestras actitudes y pensamientos, palabras y actos. Esta espontaneidad del bien humano impide repercusiones negativas en futuras generaciones, pues hace innecesario instrumentalizar nada para “sacar provecho”, y esto ocurre cuando se vive el “presente”, cuando se vive el “tiempo” o ritmo del ser. ¡Nosotros somos tiempo! ¡Vida!

Se aleja también toda “dualidad”, humanos-mundo; humanos-dios; derechas-izquierdas, etc., no hay jerarquías, sólo el diálogo y respeto mutuos conduce al cruce de caminos donde superar conflictos.

Una situación límite, altamente peligrosa. El mundo tecnológico

Alejados de las consideraciones antes mencionadas, el actual mundo se dirige inevitablemente hacia su ruina. Capitalismo salvaje y tecnología son herramientas políticas de la invisibilidad:

Se destruyen montañas, se contaminan territorios, océanos, tierras fértiles, se exterminan especies, bosques… pero, “no quiere verse” tal realidad porque nos hemos “abstraído del tiempo”, de los “ritmos sagrados” de la naturaleza a la cual pertenecemos. Todo aquello trágico acontece “invisible” por ser resultado de puestos de trabajo (la naturaleza como objeto de explotación y de negocio), jornal o apoyo de las familias. Es comodín del lenguaje político la monetización general.

Así, ningún político es capaz de hablar de “decrecimiento” o de hacerle frente a las multinacionales criminales que devastan territorios, hábitats y pueblos, al contrario, les darán apoyo y privilegios con la música de fondo de sus hipócritas RSC y Fundaciones.

Pero, si el asunto de las políticas económicas hace invisible la consecuencia de sus tareas, las “nuevas tecnologías” rematan definitivamente todo indicio de humanidad, esterilizando nuestro espíritu.

La tecnología nos separa radicalmente del mundo espiritual, de los vínculos del ser humano con la totalidad. Nuestros sentidos son anihilados, perdiendo la conciencia del tiempo, desvirtuando los compromisos en nuestras relaciones sociales, medioambientales y políticas, conformando una sociedad enajenada.

Sin embargo, tal situación insostenible, tal fractura, esta “pérdida vital” de vínculo con nuestro ecosistema, es vivida con total “normalidad” por considerarse factor de éxito económico y calidad de vida, como ya habíamos intuido.

La persona política “consciente”, sabe que este mundo no es habitable (le es imposible realizarse como político y como persona, no puede experimentar plenitud). El mundo de los displays, de la realidad virtual o de la robótica, encaminado a substituir los “sentidos humanos” controlando la voluntad y los sentimientos, ansía implantarse y dominar un mundo de “pensamiento único”, destruyendo por completo al ser humano, robando su centro, su “esencia”, convirtiéndolo en mero “objeto”.

Nos encontramos, ahora mismo, alejados del diálogo con la naturaleza y el mundo, desarraigados de la tierra, de nuestro propio cuerpo sagrado, viviendo los dictados de la razón tecnológica, de los tecnócratas. Vivimos dentro un contenedor, allí nos invitan a experimentar la felicidad, la libertad y la democracia sin darnos cuenta que nuestra conciencia no es libre porque está siendo bombardeada las 24h. por la maquinaria publicista del sistema, amén de los discursos políticos capitalistas en nombre del progreso y del “futuro”. Todo aquel que se rebele, que critique, que satirice, que alce su voz por sus derechos tanto en la calle como en redes sociales, será inmediatamente sancionado o encarcelado por el mismo Draco legislador del sistema que defiende y exonera de todo delito a sus corruptos correligionarios que roban millones de euros de dinero público.

Sí, en nuestro interior somos infelices, vivimos disgustados, en un estado de ansiedad y preocupación continuo… ¡Y esto el “sistema” lo invisibiliza! ¡Somos esclavos! ¡Vivimos amenazados continuamente!

¿Qué solución?

Los políticos mienten descaradamente cuando hablan de “futuro favorable” respecto la oferta laboral. Los últimos avances tecnológicos están desplazando la mano de obra humana, es inevitable, pues, su inminente producción en masa.

Centenares de trabajos tradicionales del ser humano han sido y continuarán siendo sustituidos por máquinas. Los “cuatro” millonarios del mundo o gente de poder saben perfectamente cuál es su objetivo: apropiarse del control sobre todas las cosas.

Grandes multinacionales, grandes superficies y entidades financieras, con la colaboración de sus agasajados políticos, evitan que la “persona” pueda vivir dignamente de la agricultura, de su pequeña empresa o comercio implementando nuevas tasas, incrementando impuestos o legislando normativas encaminadas a importunar, agobiar y hartar a sus propietarios, adueñándose del mercado. Los pueblos (la naturaleza) son abandonados. Así actúan estas grandes empresas contrarias a la democracia que, sin embargo, disfrutan de privilegios fiscales entre otros, provocando un efecto devastador sobre miles de millones de pobres en el mundo, sobre el medio ambiente y sobre la naturaleza.

No hay otra opción que trabajar para estas grandes empresas capitalistas precariamente y sin derechos, pues, desgraciadamente, ya son fuerzas supranacionales, legislativas y, ahora también, con sus tribunales de arbitraje, “justicieras”.

Por otro lado, una gran mayoría de ciudadanos viven absortos con sus móviles la mayor parte del día, sus cerebros hierven, sin embargo, lo peor está por llegar… pronto estarán encerrados dentro de sus habitaciones con sus gafas de realidad virtual andando por la muralla china o viajando hacia Marte, en tanto que otros estarán fornicando con una seductora belleza cibernética… a muchos de estos se les olvidará incluso comer, ¡Lo harán en un restaurante virtual! ¿Qué podemos esperar?

Evidentemente, los políticos conscientes han sido marginados, echados o crucificados por el “sistema”, la indecencia ha asaltado las urnas con las herramientas de los poderosos (dinero, medios de comunicación y connivencia con altas instancias), cohonestado todo ello por esos jueces mediáticos que les importa un comino que se atente contra el bien común y el interés general.

Auténticos indeseables, individuos baldíos de toda erudición, desarrollan las políticas deshumanizadas del capitalismo, ¡Las políticas de lo invisible!

Así pues, hay, para la persona consciente, tres caminos:

-Aislarse del mundo hasta que reviente todo.

-Ingresar en la sociedad “borreguil” ataviado de indiferencia hasta que reviente todo.

-Buscar alternativas fuera del actual modelo político-ideológico que reintegren al ser humano en el lugar que le corresponde, que es, como antes hemos dicho, la naturaleza y el mundo, participando en la gestación del presente con respeto, unión en la diversidad y compromiso.

Somos conscientes que esta Vida es totalmente incompatible con la actual “democracia tecnocratizada”, urge una transformación, un cambio político inmediato que devuelva la dignidad, la libertad y la concordia al ser humano.

Pero, ¿Cómo se hace esto en una sociedad que prefiere que les siga gobernando la podredumbre politico-empresarial, autenticas bandas criminales, antes que aquellos cuya praxis política actúa contra las injusticias del sistema aún estando libres de delitos? ¡Que vienen los anti-sistema! Reza la voz capitalista. Esta gentuza demoniza todo lo que atente contra sus intereses. Y tienen muy bien adoctrinados los asnales oídos que abarrotan sus predios…

Si, Che, ¡Míralos! Siguen yendo con la cabeza bien alta porque están de mierda hasta el cuello.

Ah, Gandhi, yo también lo sé, ahora mismo, la Madre Tierra, esa gran Conciencia de la que todos participamos, está iniciando, ante nuestra indolencia, su propia Revolución. Si no actuamos radical y urgentemente, será la peor solución.

¡Tu espíritu! Che, ¡Tu actitud! Gandhi, Vuestra Revolución ha de ser nuestro deber para todos aquellos que queremos un nuevo mundo.

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