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Publicado: domingo, 3 diciembre, 2017

De Daniya a la Vila Nova, el tránsito al urbanismo que configuró el actual núcleo histórico de Dénia

  • La Dénia nacida de la conquista cristiana se erige a partir del siglo XIV entre las murallas del castillo y se ensancha después extramuros definiendo los ejes del desarrollo urbano, con la plaza Major (hoy de la Constitució) o las calles Loreto y Cavallers-Major, o el Raval marítimo en lo que hoy es Baix la Mar

 

La conquista cristiana traería consigo el tránsito de la Daniya andalusí a la nueva ciudad de medieval de Dénia, que surge con la fundación de la Vila Nova en 1308. Una nueva ciudad, eso sí, muy condicionada por el urbanismo anterior: el recinto amurallado de la Vila Nova, de la etapa anterior, impide su ensanche.

El urbanismo de la Dénia medieval es analizado en otro de los capítulos del estudio del consolidado urbano de Dénia elaborado por Josep Ivars y coordinado por José María Chofre como parte de la documentación informativa del nuevo Plan General Estructural que se tramita en la actualidad.

Aquella Dénia medieval (1244-1575) tiene su origen en la conquista, con la que la Daniya musulmana pasa a manos cristianas, lo que tiene un fuerte impacto demográfico. El escaso número de colonos imposibilita la continuidad en la ocupación de la ciudad. Los primeros que llegan “ocupan algunas casas de la población, pero pronto se arbitran medidas para su agrupamiento, algunas fracasadas, como el intento de crear viles noves en el montículo de Olimbroi o en el llano del Palmar, durante el reinado de Jaume I, otras de éxito, como la creación de la Vila Nova de Dénia dentro del recinto de albacar, fundación de Jaume II”.

Fue entre 1297 y 1308 cuando la población desperdigada por la antigua ciudad musulmana se va trasladando al recinto del albacar, “pues el número de colonos radicados en la medina no permitía ni su defensa ni obras de conservación o de mejora: sólo era posible la defensa de Dénia desde un recinto reducido adecuado al número de habitantes”.

Los cuatro recintos urbanos de la ciudad medieval de Dénia (Josep Ivars).

Para propiciar ese traslado, se conceden solares a los colonos dentro de la Vila de Dénia, aunque sin ubicación concreta. Es en 1304 cuando se establece la ubicación de la Vila: “dentro del recinto del albacar, aprovechando las defensas andalusíes, posiblemente en buen estado pero necesitadas de un continuo mantenimiento, dado su sistema constructivo a base de tapial de tierra costrada de mortero de cal”.

Ese proceso finalizó en 1308 y, desde entonces, se obliga a la población de Dénia y su término a residir dentro de la Vila Nova. Para ello, se les conceden los materiales de las casas de la medina, lo que contribuiría a la desaparición de Daniya. “Gran parte del solar andalusí será tierra de cultivo en los siglos venideros”, señala el estudio.

El abandono de la medina y los arrabales de Daniya sería la consecuencia “más importante” de la planificación de la Vila Nova, pero no la única. También la planificación de una nueva población sobre un solar libre de edificaciones, y por lo tanto sin condicionantes urbanos, salvo el recinto amurallado, defiende la nueva villa pero a la vez la constriñe.

A partir de ahí, la ciudad medieval de Dénia se va configurando y en 1575 presenta una estructura de “tres piezas urbanas, que admiten lecturas independientes, y un palacio”. Entre todas ellas suman una superficie de 9,25 hectáreas, muy inferior a la de la anterior ciudad andalusí.

El castillo

Se ubicaba en lo más alto del montículo, con escasas dimensiones (0,97ha) que coincidían con la alcazaba andalusí. En su centro estaba el Palau, que fue “en origen residencial real y posteriormente de los señores feudales de Dénia, condes y marqueses, y finalmente del gobernador de Dénia”.

Al recinto se accedía por una puerta en el lienzo sur que actualmente está desparecida, previo paso a través de la Vila Nova. También se accedía desde el recinto al embarcadero de la calle Pont, a través de la Torre del Mig y del Portal dels Reis o dels Socors.

La Vila Nova

Se planifica sobre el recinto amurallado del albacar islámico, de 3,14 ha de superficie. Condicionado por la orografía del montículo, se configura en forma longitudinal. “Desde el Portal dels Socors -comunicación con el puerto- hasta el Portal de la Vila -comunicación con el término; sólo aparecen dos calles longitudinales: la de Damunt y la de Davall, topónimos que describen su ubicación dentro del recinto”. En perpendicular son cruzadas por otras “estrechas y cortas, de fuerte pendiente, denominada generalmente costeres“.

El estudio destaca que la Vila Nova dispuso “de todos los equipamientos urbanos de una pequeña población: iglesia, casa abadía, la Sala -ente administrativo de la vila-, hornos, etc”.

El Raval

La ubicación del albacar y su amurallamiento impiden el ensanche de la Vila Nova, por lo que una vez ésta se consolida la expansión se realiza en su exterior, “en el eje que une el Portal de la Vila con el Portal d’Ondara o de Terra”. En un primer núcleo, arrimado al Portal de la Vila, se ubicaron nuevas viviendas y, sobre todo, “las actividades de difícil o imposible localización dentro del recinto del albacar, como el hospital, las carnicerías y, probablemente, el mercado”. En la parte más próxima al Portal de la Vila se configura la plaza Major que, “como centro administrativo de la ciudad, perdura hasta nuestros días”. También en esa zona se levantó la ermita de Sant Roc, en el siglo XV, junto al lugar donde hoy está la iglesia de l’Assumpció.

En este periodo “la ocupación urbana del eje entre puertas se materializa configurando dos calles longitudinales, de dirección este-oeste: las actuales Cavallers-Major y Loreto”. Hacia 1575 el desarrollo de ambas vías estaría completado. El estudio del consolidado adjunta el plano de Dénia realizado ese año por Vespasiano Gonzaga, que así lo corrobora. “La existencia documentada de dos ermitas, bajo la advocación de la Mare de Déu de Loreto y de la Santíssima Sant, en el espacio que después será ocupado por el convento de las monjas agustinas, confirma el grado de desarrollo del Raval”.

El mapa de Dénia y sus alrededores realizado en 1575 por Vespasiano Gonzaga.

Con el desarrollo del Raval se produce también un fenómeno curioso, según recalca el documento. Lo que había nacido por la necesidad de ensanchar la Vila “a la vez se convierte en su competidor; los nuevos palacios gótico-tardíos, residencia de la pequeña nobleza de Dénia, se construyen en el Raval”, sin las “incomodidades de la Vila, con calles estrechas y de difícil acceso”. El Raval alcanza, de hecho, las 4,30 hectáreas de consolidado, superando así por tanto las dimensiones de la Vila.

El Raval de la Mar

“Al este del castillo existe un pequeño fondeadero resguardado de los temporales del norte por la punta del Raset y placeres contiguos hasta el Cavall, pero no existe ninguna infraestructura portuaria, excepto el Pont, plataforma de madera que permite la carga y descarga de pequeñas embarcaciones. Se accedía al Pont desde el portal dels Socors, comunicación de la Vila Nova con el mar, o desde el Camí de la Mar, a través del Portal de la Mar. Ambos accesos se funden en el último tramo, en lo que hoy es la calle del Pont”.

En este último tramo se ubicarán los almacenes, comercios y talleres, relacionados con la actividad portuaria. Su superficie es de 0,84 Ha. Carece de elementos defensivos, exceptuando dos torres de origen andalusí, probablemente arruinadas en el momento de la fundación de la Vila, por lo que es un arrabal desprotegido, sin actividad residencial, que quedaría desierto por la noche, dado que sus habitantes pernoctarían dentro de los recintos amurallados.

La Dénia medieval, sobre cartografía actual (Josep Ivars).

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