LA MARINA PLAZA

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Publicado: sábado, 2 diciembre, 2017

Un pedazo de Pego en un premio nacional de alimentos innovadores

  • Ana Ortí, una estudiante pegolina de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universitat Politècnica de València, es una de las creadoras de la mousse de flores que ha logrado impresionar al jurado del Premio ACTA/CL al Desarrollo de Nuevos Productos Alimenticios 2017
  • Caloe es apto para intolerantes a la lactosa, veganos y celíacos, ya que su base es la soja; además, cuenta con los beneficios del aloe vera
  • “¿Lo más gratificante? Ver no sólo que eres capaz de realizar un proyecto real sino que, además, a la gente le gusta”

Ana Ortí (izquierda) junto a sus compañeros del equipo Donamés.

Ecotrophelia les tumbó su producto pero decidieron mejorarlo. Y es gracias a la perseverancia de Ana Ortí —una estudiante pegolina de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universitat Politècnica de València— y de sus compañeros del equipo Donamés por lo que ahora recogen un importante premio en el ámbito de la nutrición: el Premio ACTA/CL al Desarrollo de Nuevos Productos Alimenticios 2017.

Violetas, rosas, azahar y ylang ylang, combinadas con las propiedades del aloe vera. Son los sabores que decidieron explotar para desarrollar su postre Caloe. “Las flores tienen un sabor muy exótico y no hay muchos postres en el mercado con ellas. Sí que hay caramelos, licores, chocolates… Pero queríamos hacer algo que nos distinguiese”.

¿El resultado? Una mousse saciante y baja en calorías, con sabores novedosos totalmente desconocidos en el mercado. Además, Caloe es apto para intolerantes a la lactosa, veganos y celíacos, ya que su base es la soja. Con los beneficios, además, del aloe vera, que, entre otras cosas, estimula la producción de flora bacteriana intestinal, provoca la rápida eliminación de toxinas y coadyuva en las dietas de adelgazamiento.

La ‘mousse’ Caloe.

Y no precisamente con un bajo porcentaje, tal y como ocurre con muchos productos. “El sabor del aloe vera es muy amargo y, normalmente, cuando vas a los supermercados y te fijas en las bebidas de aloe vera, por ejemplo, tienen muy poco porcentaje del producto, alrededor de un 7%. Nosotros conseguimos que tuviera un 20%”. Algo que, según apunta Ana Ortí, puede seguir pareciendo poco pero es muy difícil de conseguir.

Un producto ideado por unos estudiantes de 21 años que es posible que nos encontremos en el mercado dentro de no mucho tiempo. “La semana que viene vamos a hablar con una entidad de la UPV que se llama Idees, que lo que hace es ayudarte a darle forma a una proyecto para poder lanzarlo al mercado”.

Trabajo en equipo, creatividad… y mucha dedicación

Lo más difícil de todo fue la dedicación absoluta del equipo Donamés para poder llegar a obtener el producto. “Fue que era una actividad en horario fuera de clase y tuvimos que poner todo nuestro tiempo libre para trabajar en ello”. Pero, tal y como apunta la pegolina, tuvieron la suerte de contar con la ayuda de los profesores, quienes les prestaron el laboratorio y les facilitaron el material técnico.

Donamés posando con el premio.

Fue de ellos también la culpa del inicio de esta aventura, que comenzó en febrero de este año. “Unos profesores nuestros nos hablaron sobre un concurso llamado Ecotrophelia y nos animaron a apuntarnos”. Comenzaron a trabajar juntos en el proyecto y, aunque no ganaron el concurso, no se dieron por vencidos e intentaron mejorar la propuesta.

Primero vino el estudio de mercado, tras el que escogieron un grupo poblacional al que dirigirse: las personas healthy. “Vimos que lo que demandaban era un producto que estuviera bueno, que fuera rico nutricionalmente y que tuviera poco aporte calórico. Y observamos que en el mercado había pocos de este tipo, porque no cumplían con todas las características a la vez”.

Y tras ello llegó Caloe, que es más que un simple postre. Es un proyecto de futuro, un modelo de negocio. “Creamos un prototipo de start-up y, a parte del proceso de elaboración y los componentes, presentamos un plan económico y un plan de marketing y hasta llevamos el packaging”.

Todo esto en conjunto fue lo que logró conquistar al jurado del II Congreso Nacional de Jóvenes Investigadores en Ciencia, Ingeniería y Tecnología de los Alimentos (JICITA 2017), que otorga el Premio ACTA/CL al Desarrollo de Nuevos Productos Alimenticios. “Todos los detalles fueron sumando porque el jurado vio que era un producto que podía ser real”, anota Ana Ortí.

Un paso adelante hacia el futuro profesional

Según Ana, esta experiencia le ha abierto un poco los ojos, al poder enfrentarse, aunque de manera simulada, al mundo laboral. Y es que, no es fácil poder aplicar lo aprendido en la universidad a la vida real. “Llega un momento en el que estás perdido, no sabes si todo lo que has estudiado y todas las horas de esfuerzo y dedicación valdrán para algo. Pero al iniciar este proyecto me he dado cuenta de que sí, mis dudas se han disipado”.

A la pegolina, que está ya en su último año de grado, le ha servido para planear su futuro laboral. ¿Lo más gratificante según Ortí? “Ver no sólo que eres capaz de realizar un proyecto real, sino que además, a la gente le gusta”.

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