LA MARINA PLAZA

Hidraqua
Periodismo, pase lo que pase
Publicado: martes, 14 noviembre, 2017

Los tiempos en que los obreros de Dénia no tenían hospital ni baño en el trabajo

  • «100 años de Seguridad Social en Dénia», dirigido por Paco Carrió y coordinado por Toni Reig, aborda la dura realidad social, sindical y sanitaria de la capital de la Marina Alta en el último siglo
  • Los jefes sindicales de la ciudad fueron detenidos en la huelga general de 1920 / El único consultorio estaba bajo el ayuntamiento y se usaba una botella de coñac con fines terapéuticos / Un sólo médico afrontó una epidemia de gripe que dejó 129 muertos / Hasta 1968 no hubo ambulatorio, el de la calle Campo, y entonces empezó la lucha por contar con un hospital, el de La Pedrera, que se demoró 15 años más

Entusiasta inauguración del ambulatorio de la calle Campo, en 1968. «100 años de Seguridad Social en Dénia». Paco Carrió / Toni Reig.

Durante décadas, los obreros de Dénia que trabajaron en industrias tan boyantes como la exportación de la pansa o las fábricas de juguetes y, en general, las clases populares carecieron de derechos sociales, sindicales o sanitarios que ahora nos parecen irrenunciables. Fueron tiempos duros y largos: baste decir que hasta la II República no se intentó poner en macha un verdadero sistema de protección social; o que Dénia no contó con un centro médico de carácter público tan elemental como es un ambulatorio hasta 1968, cuando se inauguró el de Marqués de Campo.

Antes pasaron muchas cosas y muchas luchas. A repasarlas ha fiado su cometido el libro «100 años de Seguridad Social en Dénia», dirigido por Paco Carrió y coordinado por Toni Reig y en el que además de ellos dos también han escrito Francisco Bertomeu, José Vicente Bolta y Carmelo Nofuentes. La obra, distinguida en su día por los premios 100×100 de la Fundació Dénia en su apartado cultural , se presenta el próximo jueves a las 20.00 horas en el Centro Social.

Sin un baño durante lustros

Almacén de pansa en la primera parte del siglo XX. Fotografía: Ayuntamiento de Dénia.

El ambicioso trabajo, con más de 800 imágenes, intenta expresar el tránsito en Dénia «de un sistema basado en la caridad y en la beneficiencia al Estado del Bienestar». En este sentido, las condiciones laborales a finales del siglo XIX y principios del XX debieron ser muy duras. Baste decir que hasta los tiempos  de la dictadura de Primo de Rivera, ya en la década de 1920, no fue obligatoria la instalación de baños en los lugares del trabajo y en recintos tan grandes como, en el caso de Dénia, los almacenes de pansa.

En estos últimos, cuesta imaginar cómo se las arreglaron tantas operarios y operarios durante lustros, teniendo en cuenta que cuando al fin contaron con servicio en sus puestos de trabajo la pansa, un negocio que había sido muy próspero durante las décadas anteriores, se encontraba ya en franco declive.

Una huelga general

A principios de aquel siglo XX, y en un contexto de crisis económica generalizada, la conflictividad social fue en aumento en Dénia y los sindicatos se organizaron. Una cuestión salarial desencadenó un conflicto entre patronal y trabajadores en una fábrica del juguete en 1920 y acabó desencadenando la solidaridad del resto de los trabajadores de la población, incluidos pescadores o agricultores: todos fueron a la huelga general.

Por cierto que, en un suceso que refleja muy bien cómo era aquella época, cuando el pulso entre operarios y empresarios estaba a punto de resolverse, llegó la Guardia Civil y detuvo a todos los responsables sindicales.

Homenaje a la vejez en el Teatro Circo

Homenaje a la vejez de 1933 delante de la oficina del INP en la plaza del Ayuntamiento, bajo bandera republicana. «100 años de Seguridad Social en Dénia». Paco Carrió / Toni Reig.

En aquella primera parte de centuria se legislaron una serie de leyes de protección social «de carácter laboral, sanitario y para garantizar una vejez digna de la clase trabajadora». En 1908 nace el Instituto Nacional de Previsión (INP), en 1919 el retiro obrero y en 1929 el seguro de maternidad.

Dénia fue uno de los primeros municipios españoles en contar con INP a través de la Caja de Prevención Social del Reino de València, que se encontraba en la plaza del Ayuntamiento y gestionaba ayudas a sectores como los pescadores, abría libretas de ahorro y se encargaba de las pensiones. También impulsaba homenajes a la vejez, con entusiastas actos de conmemoración a los mayores que recibían una pensión de una peseta en el Teatre Circo, donde se interpretaba incluso un himno a la vejez.

Aun todavía en la época de la República hubo diez personas en Dénia que recibieron esa pensión, en una práctica que se mantuvo hasta finales de los años cuarenta.

El médico de pueblo y una gripe que dejó 129 muertos

Otra figura fundamental en aquella primera parte de centuria fue la de médico del pueblo, vital para paliar la deficitaria atención sanitaria que tenían las poblaciones de la Marina Alta. Cada municipio tenía asignado un número de facultativos según su población, aunque el sistema no funcionaba demasiado bien: a Dénia le correspondían 3, pero hubo muchas épocas en que sólo tuvo uno.

Y eso tuvo graves consecuencias. En 1918 se decretó un brote de gripe española que dejó en la ciudad 129 muertos cuando la población disponía de un solo facultativo. Un informe asegura que si en vez de gripe se hubiera desatado una epidemia de cólera, la catástrofe humanitaria habría sido de proporciones gigantescas.

Bandos en guerra pensando en leyes sociales

No fue hasta la II República cuando se intentó crear un verdadero sistema social, con una ley de bases de seguros sociales que fue interrumpida por la sublevación militar. Durante la Guerra Civil, ambos bandos continuaron trabajando en esa legislación: no en balde, el Fuero del Trabajo fue promulgado por el bando franquista en 1938, todavía en pleno conflicto, y se puede considerar como el cimiento de la seguridad social tal y como se entendería durante el Franquismo y hasta que éste implantó en 1963 una ley unitaria de la Seguridad Social aún con notables deficiencias .

Una botella de coñac… para los enfermos

Interior del Consultorio Sanitario Municipal en los bajos del ayuntamiento con la botella de coñac entre el material sanitario. Años 30-40. Arxiu Municipal de Dénia.

La dictadura de Franco instauró también el Sindicato Vertical, cuya sede en Dénia estuvo en la calle Campo, así como la obra 18 de julio para servicios sanitarios que atendían sobre todo a las familias que dependían de la beneficiencia. Esas dotaciones sanitarias fueron durante mucho tiempo muy deficientes en Dénia y lograr una buena atención si no se contaba con el privilegio de un seguro privado constituía una quimera.

En condiciones muy precarias estaba el hospital de toda la vida ubicado en  la calle que aún lleva ese nombre. Funcionaba gracias a donaciones privadas de las familias más pudientes del municipio y era gestionado por la parroquia y atendido por las monjas.

A muy poca distancia se hallaba el consultorio municipal, bajo los soportales del Ayuntamiento, que entonces estaban cerrados. Su material estaba en muchas ocasiones en muy malas condiciones, a veces oxidado. En una imagen de los años 30 ó 40 aparece una botella de coñac: tenía un uso terapéutico.

La fotografía permite observar los bajos cerrados del ayuntamiento, donde estaba el consultorio. Olegario Caselles / Dénia Antiga.

Sin ambulancias ni urgencias

Lograr servicios tan básicos como una ambulancia era una odisea: si un vecino sufría un ataque al corazón, había que poner una conferencia telefónica para que el vehículo pudiera llegar desde Alicante. Era complicado sobrevivir así. No hubo servicio de urgencias hasta mediados de  los setenta y para operarse había que acudir a Valencia o Alicante al menos hasta que Gandia contó con hospital en 1973. En cuanto a los partos, durante mucho tiempo fueron atendidos por comadronas que no tenían formación médica reglada. La buena voluntad sustituía a la ciencia.

Por supuesto, sí existieron clínicas privadas con diversos especialistas, con nombres que han quedado en la memoria de todos los dianenses: Doménec, Pastor, Buigues…

La inauguración de un ambulatorio y el comienzo de una larga lucha para lograr La Pedrera

El ambulatorio en la calle Campo inaugurado en 1968 y derribado en 2008. Rosa Bertomeu / Dénia Antiga.

Y esas fueron todas las instalaciones sanitarias hasta que allá por 1968 se inauguró el primer ambulatorio con el que contó Dénia, en la calle Campo y en un momento en que la ciudad ya había crecido mucho y registraba una notable afluencia de turistas y residentes.

Ya prácticamente desde aquella fecha comenzó una larga lucha para que Dénia y la Marina Alta contaran con un hospital. El libro analiza con profundidad esa batalla a través de un rosario de cartas y documentos por las múltiples dependencias burocráticas del Franquismo que reclamaban ese nuevo edificio.

Para conseguirlo, Dénia tuvo un problema y un aliado. El primero era que también la Marina Baixa anhelaba un hospital y las autoridades sanitarias de Madrid eran reacias a construir dos centros a tan poca distancia. Pero en contrapartida, el alcalde de la época, José Sastre, tuvo un importante contacto en un régimen en que las relaciones con los altos jerarcas era fundamentales: se trataba de Juan Rovira Tarazona, subsecretario en los últimos años de la dictadura y luego ministro bajo la UCD.

Con el apoyo de Rovira, cuya intervención fue tan fundamental que acabó siendo hijo adoptivo de Dénia, y después de casi una década de brega, se firmó el famoso Pacto del Náutico, por el que se harían a la vez los hospitales de Dénia y la Vilajoyosa. La tramitación administrativa del primero, que acabaría siendo conocido como hospital de La Pedrera, comenzó en 1979 y fue inaugurado en 1985 por un ministro de Sanidad socialista, Ernest Lluch. Durante aquellos años se produjeron las primeras movilizaciones exigiendo el centro que se convocaron en Dénia una vez muerto Franco.

Folleto editado en 1978 por la plataforma de partidos y sindicatos para reivindicar la Residencia Sanitaria (Hospital Comarcal). Paco Carrió / Toni Reig.

Inmigración y crisis contemporáneas

La sanidad enteramente pública en Dénia duró no obstante poco. El libro aborda la evolución de La Pedrera hasta llegar al controvertido modelo de gestión privada que se implantó con el nuevo hospital de Marina Salud en 2009.

También, iniciativas que se han desarrollado en la comarca como el Creama y las últimas etapas de la seguridad social, haciendo parada en los Pactos de la Moncloa, que diseñaron el actual sistema sanitario que garantiza la universalidad de sus derechos. Concluye reflexionando sobre los conceptos actuales de las empresas, que ya no se relacionan sólo con sus propias plantillas sino que a través de la responsabilidad social corporativa abogan por prestar servicios a toda la sociedad.

También dedica un largo espacio a testimonios y experiencias de personas que vivieron todas estas épocas, conocieron el sindicato vertical o la Hermandad de Agricultores, fueron guardias rurales o ejercieron como profesionales de la medicina durante décadas.

Por fin, el capítulo de Carmelo Nofuentes plasma en forma de diálogo las inquietudes y diferencias entre la primera oleada de inmigrantes como consecuencia de la construcción en los años 60 y 70, y la última, con la expansión inmobiliaria del siglo XXI y su crisis actual.

Deja tu comentario

Contenido patrocinado
La Marina Plaza. Noticias. Diario de la Marina Alta.