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Publicado: domingo, 12 noviembre, 2017

Las décadas que han cambiado a Dénia para siempre

  • Con el boom del turismo y la construcción, el suelo urbano consolidado en Dénia se multiplicó por 7 entre 1966 y 2008, más que duplicando el crecimiento demográfico del periodo; fueron las décadas que alimentaron la burbuja inmobiliaria al calor de un urbanísmo caótico protagonizado por la iniciativa privada y un planeamiento errático

Muy pocas veces una ciudad cambió tanto en tan poco tiempo. La transformación sufrida por Dénia durante las últimas décadas es de magnitudes extraordinarias. El impacto del boom turístico en aquel municipio que apenas contaba con 12.185 habitantes en el año 1960 volcaría la ciudad hacia dos sectores, la construcción y los servicios, hasta entonces casi anecdóticos. A nivel urbanístico, Dénia explota. Y eso, para bien o para mal, acaba afectando en todos los órdenes de la cotidioneidad.

De esto último deja documentada constancia el estudio El consolidado urbano, formación y análisis, realizado por los arquitectos José María Chofre y Josep Ivars como parte de los trabajos de elaboración del Plan General Estructural de Dénia. Chofre es el director técnico de ese planeamiento e Ivars un reputado arquitecto especializado en patrimonio.

El documento es la joya de los estudios que acompañan a la propuesta de Plan General. Un esmerado análisis, prolijo en datos e imágenes, que aborda la evolución de la trama urbana de Dénia a lo largo de su historia. Desde la Dianium romana a la actualidad, permite observar la transformación de la urbe.

El último capítulo de ese repaso histórico es el dedicado a La ciudad actual y su territorio (1966-2008). El desarrollismo, en el que se centra este reportaje. La etapa en la que la ciudad más se transformó en tan pocos años. Cuando Dénia cambió para siempre. En esas poco más de cuatro décadas, se multiplicó por 7 la cantidad de suelo consolidado urbano, pasando de poco más de 240 hectáreas a 1.173. Muy por encima del crecimiento demográfico: en ese mismo periodo, la población se multiplica por 3,1, pasando de 14.335 habitantes a poco más de 44.500 a finales de 2010.

El punto de partida, señala el documento, era una situación de “cierto equilibrio” entre los sectores productivos agrícola, industrial y servicios. “Pero será el nuevo sector servicios, basado en el turismo y la construcción, el motor de la economía; su potencial es tan enorme y su rentabilidad tan desequilibrante que, poco a poco, anularán a los demás sectores”.

Ese doble motor propulsa a la ciudad hasta la realidad que hoy conocemos. A eso ayuda también, inicialmente, la nueva legislación estatal. La Ley del Suelo de 1958 propicia las primeras grandes transformaciones.

1966-1972 Construcción sin ordenación

El Plan Especial de Reforma Interior y Extensión de las Zonas Norte y Sur der Dénia y las Normas Provisionales, ambos documentos de 1966, marcan la pauta del futuro urbanístico de la ciudad. “Mientras el primero es un documento de ordenación urbana, que pretende planificar el crecimiento del núcleo principal, el segundo es un documento de difícil calificación, que realmente pretende posibilitar la edificación en todo el término municipal, especialmente en la franja costera, pero en ningún caso la ordenación de su ámbito de aplicación”, señala el estudio.

El primero de los instrumentos no sólo ordena el casco urbano. En el área consolidada permite la edificación de fincas de nueva planta en altura, con el resultado de “la degradación del paisaje urbano de la ciudad histórica”. En el caso de la fachada marítima, entre la explanada del puerto y la calle Fontanella, se permiten edificaciones de hasta 10 plantas.

No obstante, la parte más significativa del plan especial es su propuesta de ensanche, con 94,56 hectáreas que suponían duplicar las 47,16 del casco urbano existente. El estudio del consolidado urbano sentencia que “es evidente que se trata de un plan desarrollista, tanto que su propuesta de ensanche todavía hoy no se ha colmatado”.

En amarillo, el ensanche que planteaba el Plan Especial de 1966.

La segunda herramienta de supuesto planeamiento, las Normas Provisionales, de efectos devastadores. “Le daba el tratamiento de urbano a todo el término de Dénia; las alturas eran ‘libres’ y la edificabilidad entre 1 y 3 m3/m2, sin más limitaciones que las impuestas por las dimensiones de la parcela, las capacidades de técnicos y promotores y las imposiciones del mercado inmobiliario”. Con ello se abre la puerta a “la edificación urbana en todo el término municipal, especialmente en las zonas costeras”. Les Rotes, les Marines y les Deveses se empiezan a ocupar por “pequeñas urbanizaciones, construcciones aisladas muy dispersas -chalés, bloques de apartamentos en altura-, con la sola ordenación impuesta por los caminos rurales y el parcelario agrícola”.

Edificios en altura en la explanada de Cervantes, Marqués de Campo y calle Mar, construidos al amparo de las normativas urbanísticas de 1966.

Las primeras urbanizaciones de les Marines datan de este periodo.

Dos estampas de les Rotes a principios de los 70.

1972-1991 El primer Plan General de Ordenación Urbana

El urbanismo caótico de los primeros años del boom turístico tendría su cara y su cruz, como pone de manifiesto el estudio. “Sin duda beneficiaría a gran parte de la sociedad dianense, estableciendo un incipiente mercado del suelo, pero la misma provisionalidad crearía problemas de todo tipo” que hacían urgente poner en marcha la redacción de un Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). “Caos urbanístico, situación anárquica de las industrias, construcciones construidas en suelo agrícola, destrucción del paisaje y de los valores ecológicos, ofensa permanente a la agricultura, desproporción entre las alturas y ancho de las calles creando túneles urbanos, ocultamiento de la panorámica del castillo, invisibilidad del mar oculto por cortinas de apartamentos, falta total de respeto a los edificios de valor patrimonial, libertinaje urbanístico, etc.”, son los problemas que refleja la Memoria que editada de las corporaciones municipales de 1970-79 como resultado de la combinación entre el Plan Especial de Reforma Interior y las Normas Provisionales.

Era necesario, por tanto, poner orden con un PGOU, y el de 1972 lo intenta apostando por un crecimiento lineal en torno a “los elementos fundamentales de atracción” turística: el mar y la costa. Un desarrollo que se estructura en dos áreas claramente diferenciadas: les Marines, al norte del casco urbano, y les Rotes y el Montgó, al sur.

El casco urbano de Dénia, hacia 1980.

El estudio del consolidado urbano realizado ahora para el PGE enumera cuáles fueron “algunos de los aspectos más positivos” de aquel PGOU de 1972 en cuanto a aprovechamientos urbanísticos . Por ejemplo, la rebaja de 10 a 5 del número de alturas permitidas en el casco urbano. También, la ampliación de la parcela mínima exigible para la construcción de unifamiliares aisladas, que pasa de 500 a 3.000 metros cuadrados, y a 800 cuando se desarrollara el correspondiente plan parcial.

El PGOU de 1972 plantea una zonificación del término municipal y la ubicación de las infraestructuras, pero la ordenación detallada se concretaría después a través de los planes parciales que se emplean, principalmente, para transformar en suelo urbano terrenos que habían quedado calificados como suelo rústico de interés turístico. Así es como durante esos años se va modelando la Dénia actual, mediante actuaciones como las que destaca el propio estudio del consolidado:

  • La ronda de les Muralles. Con su urbanización, se eliminan 15 chabolas adosadas a la muralla, dejando a la vista casi 200 metros de lienzos y torres del recinto amurallado. La nueva ronda mejora los accesos a las viviendas de la zona y del barrio de Baix la Mar, así como a las industrias que habían proliferado en el entorno del Camí del Llavador como consecuencia del Plan de Reforma Interior de 1966, que calificaba toda esa zona como industrial y de tolerancia industrial.

    El Camí de les Muralles (actual ronda), en una imagen de alrededor de 1970 antes de su urbanización y la eliminación de las chabolas (FOTO GUILLÉN).
  • La desaparición del tren a Gandia. Ya por aquel entonces se buscaba nueva ubicación para la estación del tren. El PGOU planteaba trasladar las vías al oeste de la ciudad y crear una nueva estación común para las líneas Dénia-Carcaixent y Dénia-Alicante. Sin embargo, el cierre de la primera de ellas, en febrero de 1974, truncó esos planes y tuvo otros efectos urbanísticos, que recoge el estudio de José María Chofre y Josep Ivars: “la supresión supuso para la ciudad la disponibilidad de unos terrenos céntricos, la eliminación de pasos a nivel, el ensanche de la avenida de Alacant, etc., lo que favoreció la comunicación entre el núcleo histórico y el sur y oeste de la ciudad”.
  • La carretera de les Marines. El desarrollo urbanístico que el Plan General preveía para la franja litoral norte de Dénia requería de un eje vertebrador que se materializa con un importante esfuerzo inversor del ayuntamiento en la carretera de les Marines, desde el acondicionamiento y ensanche de un primer tramo en 1971, el posterior desdoblamiento (1972) y sucesivas obras hasta el acondicionamiento de aceras en 1977. No obstante, la principal obra fue la prolongación de esta carretera desde el cruce con el Assagador dels Molins hasta la desembocadura del río Molinell, acordada por el pleno en 1972 y puesta en servicio en 1974.
  • Saladar, Torrecremada, Camí del Llavador. El PGOU de 1972 y el Plan Parcial del Centro Urbano y Área de Influencia configuran estos tres ámbito. Al norte de la población, libre hastea entonces de edificaciones, se apuesta por construcciones de baja altura (2-3 plantas) combinando las residenciales con las industriales. Al sur y al oeste, en cambio, se trata de ocupar los solares libres incrementando las alturas, de 1-2 plantas a 4-5.
  • Planes Parciales. Durante los años posteriores a la aprobación del PGOU, éste se fue desarrollando al detalle mediante planes parciales. De iniciativa municipal (el de la Zona Industrial, el del Casco Urbano y Área de Influencia, el del Monte Montgó) o privada (un total de 16, 10 de ellos en les Marines, en su mayoría en suelo rústico de interés turístico).

El cometido del PGOU era ordenar el urbanismo, pero el estudio duda de que realmente se consiguiera. En realidad, sostiene, el objetivo de “potenciar el desarrollo urbanístico, desarrollo íntimamente ligado a la construcción” prevaleció sobre los otros dos del plan: “racionalizar el proceso urbanístico y edificatorio” y “asumir del planeamiento anterior la Ronda Perimetral”.

1992-2008 Un final explosivo

El Plan General de 1972 acabaría siendo el único que perdudaría en el tiempo sin que lo abortaran los tribunales o los cambios de gobierno en el ayuntamiento. Se inauguraba entonces otra etapa que el estudio del consolidad denomina como “final explosivo”, con dos características comunes:

  • “Una desbordante actividad urbanística, hecho que no afecta sólo a Dénia, sino que es común, con escasas variaciones, a todo el estado, actividad que se retroalimenta y llega a formar una enorme burbuja financiero-inmobiliaria que, tras la quiebra de la financiera estadounidense Lehman Brothers, pincha en un triste colofón”.
  • “La coexistencia con un nutrido conjunto legal y normativo (LRAU 1994, LOTyPP 2004, LUV 2005) acompañado de otro de planeamiento general municipal (PG 90/92 y PGT 05/07), con la particularidad de que este conjunto actúa  como comparsa de la primera, especialmente el planeamiento municipal”

Durante este periodo se actúa en todos los ámbitos, “desde el núcleo urbano, que se rodea de un cinturón inmobiliario moderno, al relleno de huecos en les Marines, Rotes y Montgó, etc., etc., y también en las dotacines e infraestructuras: CV-725, puerto, hospital, etc.”.

El Plan General de 1990/92 y el Plan General Transitorio de 2005/07

El Plan General de 1990/92 abre esta etapa y viene a consolidar “definitivamente la división territorial iniciada anteriormente”. El documento, sostienen Chofre e Ivars, “facilita considerablemente, en buena parte del territorio dianense, la actividad inmobiliaria, pero lo hace de una forma tan flexible y carente de las más mínimas contraprestaciones que hoy casi se podría considerar poco menos que escandalosa”.

Con el paso de los años, las propias previsiones de crecimiento del plan se ven desbordadas. Aunque éste ofertaba suelo urbano “en una cuantía más que excesiva, ésta llega a quedarse corta para la demanda de la actividad desbocada y ‘burbujeante” en pleno boom inmobiliario, por lo que pasa a “planificarse y desarrollarse una apreciable cantidad de suelo urbanizable”.

Coloreado, el suelo urbano que grafiaba el Plan General de 1990-92 en la costa norte de Dénia.

El casco urbano va conformando una corona perimetral con edificios de mediana altura (5/6 plantas), generalmente con sótano y ático. En les Rotes, todo el ámbito se califica como suelo urbano, lo que posibilita “la ocupación de abundantes ‘islas’ sin edificar, sin la previa o simultánea cesíón y urbanización”. En les Marines, el resultado de la aplicación del Plan General de 1990/92, sumado al caótico urbanismo de los anteriores, da como resultado “un tejido urbano lineal desordenado […] cercano al caos urbanístico”. En el Montgó, tanto ese Plan General como el posterior Plan General Transitorio (PGT) de 2005/07 mantienen “una línea continuista” con los planeamientos anteriores, y el resultado es que “aún hoy carece de instalaciones urbanas propiamente dichas”. En el entorno del núcleo urbano, lo que destaca el documento es la aparición de iniciativas privadas de urbanización: “la iniciativa de por dónde evoluciona la ciudad la tiene la iniciativa privada”, dice, y así ocurre que sectores como Los Pomelos, C-1 o Pedrera Azahar “se desarrollan semiconectadas con la ciudad, no plenamente integradas en ella” y tienen todavía hoy enormes cantidades de suelo vacante.

El tramo oriental del Montgó alcanza prácticamente una ocupación del 100%.

 

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  1. Antonio Aseijas Carmona dice:

    Pued tiene razón Carlos mira yo tengo apartamento en Las Rotas, en la parcela que se encuentra la Urbanización hay una falta de cabida de casi 800 m2 y como hasta ahora no se ha descubierto pero han pasado muchos años te lo tienes que tragar quien controlaba que se construia en los terrenos declarados !!!nadie!!! Y ahora nos asaltan con la obligación de instalar un depuradora de aguas dentro de la Urbanización cuyo coste superara sin duda los 80.000 € y mientras estsmos pagando el alcantarillado (que no tenemos) en los recibos de agua a Aqualia (participada por el Ayto de Denia) y una empresa de Valencia durante años, con lo que si ese impuesto camuflado ( para mi es prevaricación)sr hubiera guardado habria suficiente para haber hecho alcantarillado con tuberias y arquetas de plata. Solo una cosa más nos cobra Aqualia (versus Ayto.) 0,41 € por m2 consumido y 7,30 € por recibo la Entitat Publica Sanejament d’Aigues Residuals Ctat Valencian y di reclamas miran para otro lado. Que hacemos los vecinos?

  2. Carlos dice:

    Y ahora nos vienen como salvadores del urbanismo aquellos que durante décadas han depredado el territorio. Me da igual que se construya o no (si se hace mejor, por la actividad económica), PERO NO ES DE RECIBO (E ILEGAL) que se construya en Denia sin dotaciones, sin aceras, sin alcantarillado, sin una trama urbana medianamente moderna y funcional… y encima nos venden los “promotores turísticos” que ha velado por el turismo. TURISMO DE PACOTILLA diría yo ¿no se les cae la cara de vergüenza a algunos promotores y políticos?(debo confesar que algún promotor y algún político se salva de esta vorágine).
    Denia necesita un cambio de rumbo, un punto de inflexión a la cutrería urbaística. Por cierto, ¿no se puede hacer pagar a promotores y políticos por la falta de infraestructuras OBLIGATORIAS por Ley? como aceras, alumbrado o alcantarillado…

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