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Publicado: viernes, 10 noviembre, 2017

El Aplec reivindicativo del Castillo de Dénia cumple 30 años: de Ovidi Montllor a la derrota de 1708

  • El próximo 18 de noviembre se rendirá homenaje en la fortaleza a los primeros jóvenes liderados por Tomàs Miquel Perelló que iniciaron en 1987 un acto tan contestatario como festivo en defensa la cultura y la lengua valencianas
  • Al grito de Basset s’acosta, se conmemorará en la fortaleza el aniversario con el retorno de maulets y botiflers, D’Asfeld o el archiduque Carlos
  • [Reportaje: Una trayectoria de décadas]: En 1972 ya se realizó un primer ensayo multitudinario en el que se clamó por la libertad aún en la dictadura y sin permiso de la autoridad

Una imagen que no tienen precio: el Aplec de 1972, con la participación de Ovidi Monllor.

Es verdad que el próximo sábado 18 de noviembre se conmemorarán los treinta años desde que en 1987 comenzó a realizarse el Aplec de la Marina en el Castillo de Dénia, este encuentro por la lengua y la cultura con tintes reivindicativos pero también festivos e históricos. Pero en realidad todo empezó a gestarse bastante antes.

Allá por septiembre de 1972, en pleno tardofranquismo y cuando una sociedad nueva pugnaba por crecer y manifestarse con libertad, ya se celebró un primer aplec en el Castillo de Dénia, que por supuesto no tenía permiso de las autoridades, y que contó con la participación del cantautor alcoyano Ovidi Montllor, con Els Pavesos de Joan Monleón o el grupo local Veus del Poble. También, con gente con inquietudes sociales, políticas y culturales de la comarca y de fuera de ella: en los parlamentos intervinieron Josep Vicent Marqués o Jesús Huguet. Hubo hasta una misa en valenciano. Ese fue el primer embrión.

El segundo tuvo lugar cuatro años más tarde, en 1976,  muerto ya Franco. No se celebró en Dénia sino les Fonts del Algar, en Altea, pero bajo el título de Aplec de la Marina en un momento en que la distinción entre las dos comarcas no era tan nítida. Aún no había elecciones, pero los aires de libertad se habían intensificado. Estaba a punto de comenzar la aventura de la Transición, donde todo parecía posible. No es extraño que el periódico Canfali titulara El Algar fue una fiesta». Fue el segundo embrión. Y aún hubo un tercero, en 1977, en La Vila.

Ya bastante más tarde, en 1987, ahora sí hace justo treinta años, un grupo de amigos encabezados por Tomàs Miquel Perellló, Tomasset, recogió aquella primera herencia para realizar un Aplec dentro de los viejos muros del Castillo de Dénia. Basaba su defensa de la identidad valenciana rememorando aquel 17 de noviembre de 1708 en que el general D’Asfeld, al mando de las tropas borbónicas durante la Guerra de Sucesión, arrasó las casas de  Dénia y la vida de centenares de vecinos en cruel venganza por la resistencia de una ciudad que había luchado bajo la enseña austracista. A partir de entonces y con esa personalidad histórica, el Aplec se haría todos los años.

Aplec del 98, con Tomàs Miquel Perelló en el centro.

La vieja fortaleza fue pues lugar de encuentro y de reivindicación de aquel pasado de resistencia pero siempre con un ambiente de fiesta, incluso de humor. En los primeros tiempos embrionarios se exigió la unidad de la lengua, la libertad, la anmistía o el estatuto de autonomía.

Después, se enarbolaron en cada Aplec demandas que hoy, tantos lustros después, todavía continúan sobre la mesa, como un financiamiento más justo y mejores infraestructuras. Se clamó contra todas las carencias que sufren los valencianos y cada año el Castillo se erigió en un punto de encuentro con gentes venidas de Catalunya o les Illes Balears donde se reivindicaba el País Valencià como nación en actos con una notable afluencia. Tuvo también en el seno de su organización un componente político. Primero con la presencia de colectivos nacionalistas de la comarca y después de partidos políticos como UPV o el Bloc.

Recreación de la batalla de Almansa, un revés definitivo para las tropas austracistas, en 1707.

Una guerra perdida y un monolito

Pero sobre todo contó con un trasfondo histórico, el de rememorar aquellos terribles días de la Guerra de Sucesión. Con la llegada del comandante Basset en 1705, Dénia se había convertido en la primera ciudad valenciana en proclamar rey al Archiduque Carlos en su lucha contra Felipe V de Borbón. Tras los reveses militares, la ciudad sufrió tres sitios para acabar cayendo a manos de las tropas borbónicas después de sufrir una tremenda destrucción y ver drásticamente reducida su población a menos de 170 habitantes.

Aquel desastre, perfectamente comparable a la de catástrofes que sufrieron otras plazas austracistas como Xàtiva o incluso Barcelona, ahondó en la memoria colectiva de la ciudad. No en balde, poco antes de que se consolidaran los aplecs, en 1984, el pleno de Dénia ya decidió erigir un monolito para evocar la rendición de la ciudad y honrar la memoria de quienes la defendieron. Vicent Balaguer, en Canfali, señalaba entonces que se había acertado con el lugar de su emplazamiento, el recinto de la Vila Vella, origen de la ciudad cristiana, porque la misma fue totalmente pulverizada por las tropas borbónicas y su artillería. A la inauguración del monumento acudió el alcalde de la época, el socialista Jaume Sendra.

Y desde su comienzo, el monolito fue el lugar el lugar escogido por el Aplec para realizar tanto sus discursos reivindicativos como sus recreaciones culturales, en las que volvieron a desfilar los principales personajes de aquel tremendo drama: el archiduque Carlos de Austria, Felipe V, D’Asfeld, Felip Gavilà, maulets o botiflers resucitan así cada año en composiciones teatrales.

El homenaje del próximo domingo

Después de que el año pasado no se celebrara, el Aplec de la Marina vuelve a tomar impulso. Un colectivo de jóvenes de la comarca implicados en la defensa de la cultura y de la lengua se han encargado ahora de la organización para devolverle al acto el espíritu original y hacerlo más transversal, lo más abierto posible, invitando a colectivos sociales, culturales y a todas las fuerzas progresistas de la comarca.

Lo harán para celebrar además el 30 aniversario, con el que se quiere rendir ya no sólo un homenaje de los defensores de Dénia de aquel 1708 sino también a quienes hace tres décadas impulsaron el primer Aplec «y se convirtieron en los pioneros de la defensa de nuestro autogobierno». Perelló y toda aquella gente.

Este Aplec renovado se está divulgando con una intensa campaña por las redes sociales al susurro de Basset se acerca, gracias al impresionante cartel realizado por Xepo Walter. En el acto del sábado 18 volverán como en anteriores ediciones los Miquelets, el actor Paco Bertomeu o Miquel Girones y su colla de dolçainers de València.

Todo comenzará a las 11.30 de la mañana con un homenaje a Basset en la placa que evoca su memoria en la avenida de València y después una cercavila recorrerá la calle Loreto y el casco antiguo hasta el Castillo. Allí tendrán lugar los parlamentos.

Y después, en La Mistelera, a partir de las 15.00 horas, una paella popular, una exposición con carteles de los aplecs de estas tres décadas y actos para los más pequeños.El día acabará por la noche con un concierto, tal y como puede comprobarse en el programa adjunto.

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