LA MARINA PLAZA

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Publicado: lunes, 9 octubre, 2017

La odisea de la salud mental en la Marina Alta

  • Una familia del Verger denuncia la falta de recursos y las trabas de Marina Salud para poner en tratamiento a su hijo, afectado por Transtorno Límite de Personalidad (TLP)
  • La concesionaria de la sanidad comarcal esgrime que el paciente ha cumplido la mayoría de edad y debe ser él quien solicite los tratamientos, pese a que los padres alertan de que el joven no es consciente de su enfermedad

Ser enfermo mental es doblemente complicado en la Marina Alta. Desgraciadamente, eso no es ninguna novedad. Lo llevan denunciando muchos años las familias y las asociaciones que trabajan con personas que padecen trastornos de índoles psíquica. También los ayuntamientos de la comarca, el comité de empresa de Marina Salud o la Plataforma per la Defensa de la Sanitat Pública de la Marina Alta.

Los padres del joven del Verger, mostrando el papeleo del caso de su hijo y recortes de periódico de otros casos similares.

La falta infraestructuras como un hospital de día o un Centro de Rehabilitación e Inserción Social (CRIS), por ejemplo, son dos razones de peso por las que esta comarca ha estado años en inferioridad de condiciones respecto a otras en atención a la salud mental. La labor de las diferentes asociaciones de pacientes y usuarios viene a suplir en la medida de lo posible esas carencias.

En este escenario de falta de recursos, no está de más -al revés- poner cara a lo que sufren esas familias cuando buscan una atención adecuada para esas personas. Es lo que hace ahora una familia del Verger, con un hijo que padece Trastorno Límite de la Personalidad (TLP). Denuncian que la concesionaria de la sanidad pública de la comarca, Marina Salud, les cierra la puerta a poder tratar adecuadamente a su hijo e incluso a derivarlo a otro centro especializado en la atención de este tipo de trastornos.

En las últimas semanas, esta familia ha denunciado la situación ante el comisionado (el encargado de velar ante la concesionaria por los intereses de la Conselleria de Sanidad y, por extensión, de los usuarios del sistema público), y ha presentado también una queja ante el Síndic de Greuges. Por el momento no ha hallado respuesta satisfactoria de Marina Salud, y es por ello que ha decidido hacer público el caso en los medios de comunicación. El Síndic de Greuges, por su parte, ha recriminado a la concesionaria su tardanza en responder a la demanda de información cursada antre la queja de los padres, instándole de nuevo a que presente sus alegaciones a la misma.

En síntesis, lo que viene a denunciar esta familia del Verger es que la atención brindada en el hospital de Dénia a su hijo es escasa e insuficiente, y que Marina Salud no ha atendido tampoco sus peticiones para poder remitir al joven a un centro donde pueda recibir el tratamiento adecuado. De hecho, destacan que el joven sólo ha estado bajo la supervisión y terapia adecuadas durante el año que estuvo internado en el centro de la Fundación Amigó, en Alicante, como consecuencia de una medida judicial.

Sin embargo, ese internamiento concluyó antes del pasado verano y, desde entonces, todo ha ido a peor. Inicialmente, el joven, pudo encontrar un trabajo y eso parecía ser la mejor medicina para su enfermedad. Pero finalmente, quizás confiado por esa mejoría, dejó súbitamente el tratamiento. Desde entonces, todo han sido problemas. En una situación de crisis, sus padres le llevaron de nuevo al hospital, y salieron con la desagradable sorpresa de no encontrar la ayuda que pedían. “Nuestra sensación es de absoluta decepción”. En el hospital le negaron cualquier posibilidad, aseguran. “Nos dijeron que lo que necesita el chico es un escarmiento”.

La versión de Marina Salud se contiene en el escrito que, el pasado 23 de agosto, remitió a la familia el comisionado, Juan Puig, respondiendo a una anterior carta que le habían enviado los padres. Señala el comisionado que ha trasladado el asunto a la jefa del servicio de Psiquiatría en el hospital de Dénia y reproduce la respuesta de ésta también por escrito.

La concesionaria de la sanidad comarcal asegura que ha ofrecido al joven la atención necesaria

Por un lado, en cuanto a la queja de la familia sobre la falta de recursos asistenciales, la doctora remite a la familia a “los programas que la Conselleria de Sanidad está realizando” en materia de “promoción de la salud mental y en concreto la atención integral de los trastornos de personalidad”. Unos programas de “por tanto podrán responder a la demanda de esta ciudadana” (en alusión a la madre del menor, que es quien presentaba la queja).

En su alegación a esa queja por la jefa de Psiquiatría se indica que “el menor ha recibido atención por profesionales tanto sanitarios como psicosociales especializados teniendo en cuenta las características y evolución del usuario”, y que también “se ha informado a los familiares y al paciente de su problemática caractericial y funcional y de los diferentes tratamientos”. Pero viene a advertir, a continuación, que la situación ha cambiado desde que el joven es mayor de edad.

En efecto, el menor ha dejado de serlo este año al cumplir los 18. Y a partir de ahí, señala la carta, “será él quien formule las necesidades de continuidad terapéutica”.

Esa respuesta enciende a sus padres. “Con un paciente mayor de edad desde mayo de 2017, que no es consciente de su enfermedad ni conocedor de los posibles recursos para su tratamiento, tenemos que ser los padres quienes tomemos la iniciativa;y ésta nos ha sido cortada por la unidad de Psiquiatría de Dénia, a psear de nuestras reiteradas peticiones de derivación a centros especializados”.

El asunto es complejo y, quizáś, la mejor manera de explicarlo sea reproducir a continuación los argumentos que exponen la familia y la jefa de Psiquiatría, la doctora Katarzyna Kwiatkowska (a través del comisionado) en su cruce de misivas:

Sobre el tratamiento brindado por el hospital de Dénia

Dra. Kwiatkowska. “El menor ha recibido atención por profesionales tanto sanitarios como psicosociales especializados teniendo en cuenta las características y evolución del usuario”.

Familia. “El seguimiento que ha tenido el paciente ha sido muy espaciado en el tiempo. Fue atendido por primera vez pòr la dra. Kwiatkowska, siendo derivado a psiquiatría infanto-juvenil (dra. Flores). Las sesiones de la cual eran breves, espaciadas en el tiempo y, por tanto, un puro trámite que no solucionaba la situación del paciente. Posteriormente, alrededor de los 17 años del paciente, interviene, otra vez, la dra. Kwiatkowska, diagnosticándolo de TLP (junio 2016). Las sesiones tienen lugar con un intervalo de 3 a 4 meses, en el decurso de la medida judicial a la que fue sometido el paciente, en la Fundación Amigó de Alicante (julio 2016-junio 2017). A partir de julio de 2017 es atendido por el dr. Matamoros. El paciente no ha recibido ningún tratamiento psicológico en la práctica”.

Sobre la información ofrecida por Marina Salud

Dra. Kwiatkowska. “Se ha informado a a los familiares y al paciente de su problemática caractericial y funcional y de los diferentes tratamientos tanto en intervención individual como en intervención a  nivel de la dinámica familiar”.

Familia. “Consideramos que esta afirmación es errónea, porque en ningún momento fuimos informados de los posibles tratamientos específicos, incluso nunca nos comunicaron que había unidades específicas para la TLP”.

Sobre quién debe pedir los recursos para el joven

Dra. Kwiatkowska. “Es importante exponer que en el caso concreto informado, el paciente en fecha actual es mayor de edad. Por tanto, será él quien formule las necesidades de continuidad terapéutica”.

Familia. “Con un paciente mayor de edad desde mayo de 2017, que no es consciente de su enfermedad ni conocedor de los posibles recursos para su tratamiento, tenemos que ser los padres quienes tomemos la iniciativa. Y ésta nos ha sido cortada por la unidad de Psiquiatría de Dénia, a pesar de nuestras reiteradas peticiones de derivación a centros especializados estatales”.

Sobre el personal sanitario y los recursos

Dra. Kwiatkowska. “Los diferentes profesionales que trabajan en salud mental tienen formación específica para todo el espectro de trastornos mentales, incluidos los trastornos de personalidad y a la hora de nuestra intervención terapéutica nos basamos en la eficacia y efectividad de dichos tratamientos según aparece en las guías clínicas de tratamientos eficaces que están basadas en la evidencia a través de estudios realizados”.

Familia. “Hemos hecho constar en diferentes ocasiones que confiamos en la profesionalidad de los facultativos, pero insistimos en la precariedad de los recursos, totalmente insuficientes para hacer frente a esta patología. Así, tenemos escasez de sesiones para el paciente con una duración breve, donde sólo hay un seguimiento de la medicación sin ningún tipo de psicoterapia”.

Sobre la terapia a aplicar

Dra. Kwiatkowska. “Existen diferentes terapias individuales y grupales con suficiente evidencia para recomendar su uso y, dicho esto, entendemos que la terapia integrada multicomponente de los trastornos de la personalidad es el enfoque adecuado dependiendo de las características individuales del paciente, su motivacióń, las características del entorno y sus familiares”.

Familia. “Consideramos que las actuaciones que los facultativos realizan y que corresponden a lo que hemos señalado en el punto anterior, no han tenido ningún efecto práctico. Así, tenemos al paciente con una medida judicial de alejamiento del hogar, por agresión. No consideramos que esta vía, que puede llevarle a la prisióń, sea la mejor manera para propiciar la maduración y la curación del paciente. Cosa que nos fue sugerida, en su momento, por los especialistas. De hecho, en reiteradas ocasiones nos han dicho que el único recurso para personas como el paciente es la prisión. Lo cual no podemos aceptar de ninguna manera porque nuestro hijo es un enfermo, no un delincuente”.

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