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Baleària Dénia
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Publicado: viernes, 6 octubre, 2017

[9 d’octubre] Carròs, el almirante que conquistó de forma pacífica la vieja Dénia islámica

  • La capital de la Marina Alta y dos municipios de la Safor descubren los misterios del primer hombre fuerte de la Dénia cristiana, que recibió aquí riquezas, propiedades y el derecho de cobrar impuestos a los barcos del puerto
  • El pacto de Bairén permitió la llegada incruenta a estas tierras de las huestes de Jaume I

En el Parterre de València existe una trascendente escultura de Jaume I (1208-1276) que constituye la imagen con la que el monarca que dio identidad a los valencianos ha pasado a la posteridad: un feroz rey guerrero, ataviado de cota de malla y con el yelmo del rat penat. Este año las poblaciones de Dénia y Palmera, en La Safor, han elegido la misma imagen para celebrar el 9 d’octubre. No es casual. Después veremos porqué.

Ahora interesa decir que aquella obra de bronce en el Parterre, del autor catalán Vallmitjana y erigida en 1890, no es sin embargo del todo exacta: primero porque Jaume I nunca podía haber llevado esos atavíos militares, que en realidad son unos 200 años más modernos, del siglo XV; pero es que además, el rey no resolvió todas sus conquistas por la fuerza de las armas.

De hecho, Jaume I y sus caballeros conquistaron la otrora poderosa Daniya –el nombre islámico de Dénia, cuyos dominios entonces aún se extendían por toda la Safor y la Marina Alta–  sin que se produjera ningún episodio bélico, de forma pacífica y a partir de las negociaciones que tuvieron lugar en el Castillo de Bairén, en la actual Gandia.

 

Allí acudieron a negociar no sólo todos los señores islámicos diseminados por los castillos rurales de la Safor, sino también el propio gobernador almohade de Daniya y el rey Jaume I. Plantaron sus tiendas y hablaron. Y el primero aceptó rendir todos sus territorios. No podía ser de otra manera. El empuje de las tropas cristianas era incontestable. Con tan sólo ver los estandartes de los caballeros del monarca de Aragón, los almohades renunciaban a presentar batalla.

Entre esos caballeros hubo uno con una gran trascendencia para aquella primera Dénia cristiana: el almirante Carròs. Su perfil se halla rodeado de incógnitas, empezando por su origen, que siempre acarreó una honda controversia. El arqueólogo municipal Josep Antoni Gisbert señala que si bien algunos estudios insistían en que procedía de un condado alemán, lo más probable es que fuera genovés, tierra de magníficos marinos: existe una población llamada Carros en la Liguria que hoy está en territorio francés.

Carròs unió su destino a Jaume I muy pronto. Ya le ayudó en 1229 a conquistar Mallorca –que en cambio sí fue un avatar bastante sangriento por cierto– y fue también el encargado de los movimientos navales en la posterior conquista de València: sus enseñas a bordo de los navíos eran de esas que causaron tanto pavor a los últimos gobernantes de esta parte del Al-Andalus. Por todo ello, Carròs recibió del rey feudos, honores y riquezas. Algunas de ellas, en tierras de Daniya.

Como consta en el Llibre dels Repartiments recibió el privilegio de cobrar impuestos a los bajeles que arribaban a su puerto, así como numerosas tierras en la zona de Les Drassanes, y construyó el Castell d’Olimbroi. Además, hasta el siglo XX, Dénia aún conservó las ruinas de la torre d’En Carrós, una especie de faro que también servía para vigilar aquellos barcos que entraban a la dársena. Y había que vigilarlos. Eran los que debían pagar a nuestro almirante.

Palmera visita Dénia, Dénia visita la Font d’En Carròs

El pacto de Bairén y el almirante Carròs son pues el suceso y el personaje necesarios para comprender los entresijos de la conquista cristiana de Daniya. Pero en aquel siglo XIII Daniya no sólo era Dénia. Como hemos visto, se trataba de un territorio mucho más amplio. De ahí que la capital de la Marina Alta vaya a compartir algunos de los actos de celebración del 9 d’octubre con dos municipios de la Safor.

Primero con Palmera, que en el momento de la conquista era una de esas alquerías andalucíes muy próximas al castillo de Bairén. De ahí que esta localidad comparta el mismo símbolo –la escultura de Jaume I– para esta conmemoración. Para el próximo domingo, Palmera ha organizado una visita guiada por Gisbert al Castillo de Dénia, de donde emanó el poder para toda esta zona de la Safor ya no sólo en época islámica sino también en la etapa cristiana, bajo la tutela de los condes de Dénia hasta mediados del siglo XIV.

 

Para consultar los actos organizados en Palmera, pinchar en este enlace: Palmera.Jaume I

Por otro lado, el ciclo Dénia en guerra ha dedicado su último capítulo a Jaume I. Y el sábado 7 desde Dénia se organizará una visita guiada a la Font d’En Carròs que, no hace falta decirlo fue el feudo de Carròs. Primero, al castillo de El Rebollet, centro de poder de la zona.

Gisbert subraya que esta fortaleza fue arrasada por un terremoto en 1598 pero bastante tiempo después, en el siglo XVIII y cuando el emplazamiento estaba dedicado a tierras de cultivo, apareció un sarcófago que perteneció a Francesc Carròs i Crüilles, descendiente de nuestro hombre y que como tercer señor de la baronía de Dénia aún conservó las propiedades de su antepasado en la capital de la Marina Alta, antes de que fueran sometidas a un proceso de venta.

Este Francesc Carròs también fue almirante y participó en 1313 en la conquista de Cerdeña. La visita, que servirá así para comprobar cómo evolucionaron las posteriores hazañas bélicas de la corona de Aragón una vez acabada la conquista, terminará en el fortín renacentista de El Rafalí que tampoco es gratuita: el origen de esa construcción es del siglo XIV y sus muros se alzaron al estilo tapial musulmán ya que, aún bajo tutela cristiana, fueron realizados por mudéjares, con el mismo sentido arquitectónico que había imperado durante los años de hegemonía del Al-Andalus.

Para consultar los actos de Dénia, pinchar en el siguiente enlace:Denia.Jaume I

Abrirse hacia el Norte ante la degradación del patrimonio de Dénia 

Gisbert insiste en que es necesario «abrirse hacia el Norte», hacia las poblaciones de la Safor, debido a que sus vínculos históricos con Dénia a lo largo de toda la etapa medieval de antes y después de la conquista es innegable. También por otro motivo: los conflictos bélicos que padeció una plaza que siempre fue militar y el descuido posterior de su patrimonio, ha provocado que Dénia haya perdido numerosos elementos patrimoniales que sin embargo aún se conservan en la Font d’En Carròs, Gandia o el monasterio de Sant Jeroni de Cotalba.

 

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