LA MARINA PLAZA

Hidraqua
Periodismo, pase lo que pase
Publicado: domingo, 17 septiembre, 2017

Con la tasa turística, todos ganan

ARTUR BALAGUER. Opinión.

Los hechos y los datos son incuestionables. Y con ellos en la mano, resulta que las dos comunidades que más problemas tuvieron el verano pasado con la masificación turística y la necesidad de regular el flujo de visitantes que han llevado al límite su capacidad de acogida vacacional fueron Cataluña y las Baleares, que aplican una tasa turística a las pernoctaciones.

En Catalunya se implantó a finales de 2012. El año pasado cerró con una recaudación acumulada desde entonces de 175 millones de euros. Al principio, los ayuntamientos recibían el 33% de lo recaudado, pero el Parlament aprobó una modificación este mismo año para incrementar ese porcentaje hasta el 50%. En números redondos, cuando acabe 2017, la cifra total se aproximará a los 250 millones, de los que casi 100 habrán ido a parar a los municipios.

Y en Baleares, el Govern prevé recaudar 120 millones el año que viene con el incremento, que pagan hasta los cruceristas, de una tasa que implantó en julio de 2016 y que se ha situado en un franja de entre 1 y 4 euros. Solo en 13 meses ha ingresado 100 millones.

Estos son los datos. Irrefutables. La aplicación de la tasa no ha espantado a nadie. Nadie ha dejado de viajar hacia ambos destinos porque le cobraran un dinero extra al dejar su alojamiento. Todo lo contrario: ambos destinos han crecido en visitantes hasta el extremo de llevar al límite su capacidad.

La tasa turística que se aplica en numerosos destinos de todo el mundo, no es un castigo, es una forma de que el visitante colabore en la preservación de los valores del lugar que visita y en el mantenimiento de los servicios que le ofrece.

En el caso del País Valenciano, está más que justificada porque vivimos en un territorio con graves problemas hídricos, sometido a un estrés y a una explotación intensiva de sus recursos naturales, paisajísticos y urbanos debido a que somos un destino básicamente de sol y playa, es decir, de aluvión. Este año, se producirán unos 30 millones de pernoctaciones hoteleras y otros casi 12 millones en apartamentos turísticos reglados en territorio valenciano.

Y es procedente recordar que el Consorcio de Aguas de la Marina Baixa tuvo que comprar hace dos veranos cinco hectómetros cúbicos de agua, por los que pagó 2,7 millones de euros, a los Canales del Taibilla. Agua de Cuenca para dar de beber a los turistas de Benidorm y su comarca, donde en diferentes localidades se produjeron restricciones y cortes de suministro. Como en la Marina Alta.

También conviene recordar el análisis de Miguel Ángel Civera que LA MARINA PLAZA ha publicado esta misma semana. Recuerda Civera que, según el Instituto de Sostenibilidad Turística, cada millón de turistas genera unos 25 millones de kilos de dióxido de carbono, 1,5 millones de kilos de residuos urbanos, 300 millones de litros de aguas residuales, consume 11 millones de litros de combustible, 300 millones de litros de agua y dos millones de kilos de alimentos. Su huella en el territorio puede llegar a ser indeleble si no se toman medidas.

Por ejemplo, Benidorm

La mejor forma de comprender qué puede suponer una tasa turística en el País Valenciano es tomar como ejemplo nuestra capital turística, Benidorm, donde su volumen pueden ofrecer una imagen nítida de lo que podría suponer la tasa. En torno a su bahía se concentran cada verano medio millón de personas, pero su población de hecho no alcanza los 70.000 habitantes.

En Benidorm se producen 11,5 millones de pernoctaciones hoteleras anuales en algo más de 40.000 camas. Si suman los apartamentos turísticos legales e ilegales y los cámpings, la cifra se acerca a los 20 millones.

Bien, imaginemos que, de media y en cifras redondas, se aplicara en la ciudad una tasa de solo 50 céntimos de euros por noche. Estamos hablando de una recaudación de 10 millones de euros. Y ahora imaginemos que, como sucede en Cataluña, el 50% fuera a parar a las arcas municipales. 5 millones anuales. Calculen ahora lo que puede suponer para la ciudad al cabo de una década la gestión de 50 millones de euros para la promoción y la mejora del destino.

La tasa turística, de la que este periódico se ha ocupado desde hace años, ha ingresado en la agenda informativa a pesar del Consell, que para no molestar a los empresarios y a la patronal hotelera Hosbec la tenía aparcada, en estudio, según dijeron. El PSPV, que gestiona desde Presidència la AVT, no lo tiene claro, y Compromís, que sí lo tiene, había asumido hasta ahora la hoja de ruta de los socialistas. Pero ha llegado Podemos y ha exigido que la renovación del Pacte del Botànic debe pasar, entre otras cosas, por la implantación de la tasa turística. Y lo sometió a votación en Les Corts. El resultado: 34 votos a favor (Podemos, Compromís y cuatro exdiputados de C’s), 32 abstenciones (PSPV y C’s) y 29 votos en contra, los del PP.

Vivimos en un país donde el Consell subvenciona con 510.000 a una patronal hotelera, a la que, además, le cede un edificio público para que instale allí su sede y se ahorre el alquiler de las oficinas que ocupaba. Un país donde esos mismos empresarios pedigüeños han conseguido que una ciudad como Benidorm modificara dos veces su Plan General para que pudieran ampliar sus hoteles, y que en la primera de ellas ni siquiera les exigió las contraprestaciones pactadas. Un país donde esos empresarios se oponen a la tasa turística con la excusa de que afectará a la demanda. ¿Alguien cree de verdad que porque a un turista en Benidorm, Altea, Calp o Dénia le pidan 2,50 euros más por pasar una semana de vacaciones en nuestras ciudades vaya a dejar de venir para ahorrárselos? Bien al contrario, explicado convenientemente puede ser un factor de compromiso y colaboración del turista con nuestro entorno.

¿Es necesario recordar los problemas que ha generado en el litoral de la Marina Alta, sobre todo en la Cova Tallada, la masificación y las aglomeraciones? Dénia, Xàbia y Calp apenas suman 78.074 plazas de alojamiento y, en cambio, su población se incrementa en 364.177 personas en verano. La colaboración y aportación de todos esos visitantes, que están de paso, es fundamental para garantizar la sostenibilidad de los destinos.

Con todo, es evidente que para la redistribución de la tasa y la toma de decisiones sobre en qué invertir hay que contar indefectiblemente con esos mismos empresarios. A cambio de su colaboración, deben tener la posibilidad de decidir cómo, cuánto y dónde se gasta ese dinero. En promoción, claro, pero sobre todo en infraestructuras y sostenibilidad.

Como ven, es casi tan fácil de explicar como de entender. Con la tasa, todos ganan. Todos ganamos.

Etiquetas: , , , , , , , ,
Contenido patrocinado
La Marina Plaza. Noticias. Diario de la Marina Alta.