Hidraqua
Con el deporte, pase lo que pase
Publicado: Martes, 12 Septiembre, 2017

Los nervios vividos en el banquillo del CD Dénia denotan las ganas de alcanzar un objetivo que se les atasca

  • El cuerpo técnico del equipo groguet y en especial el entrenador, Juan Carlos Signes, estuvieron muy inquietos cuando el rival puso en peligro el resultado favorable y eso demuestra que cada resultado cuenta

Sufrir en un banquillo es algo normal. Sin embargo, hay banquillos y banquillos y hay partidos y partidos. El vivido en el Diego Mena de Dénia el pasado domingo se vivió con tensión, sobretodo en los últimos minutos, cuando el Atzeneta puso en peligro el 1-0 con el que dominaba el marcador el conjunto local.

Juan Carlos Signes, el cuerpo técnico y los jugadores suplentes, estuvieron muy nerviosos en los últimos lances del choque. También lo estuvo la grada. Y eso denota algo muy claro: las ganas por conseguir un objetivo que se les lleva atascando dos temporadas seguidas. El ansiado ascenso a Tercera División.

El CD Dénia no está cómodo en Preferente. Desde la directiva, elegida a principios de verano, se ha hecho un esfuerzo grande por subir el presupuesto hasta una cifra difícil de alcanzar por otros clubes de la categoría. Eso por una parte indica lo ya avanzado: se quiere subir cuanto antes. Sin embargo, la propia directiva puede correr el riesgo de que se le critique en caso de no conseguirlo. Los clubes de socios son como son y de no hacerlo habrá algunos que pedirán explicaciones.

Pero eso no incumbe a los jugadores. Estos, y el cuerpo técnico, están dando el todo, o al menos así lo demostraron en el último partido. El Atzeneta era un rival complicado y los groguets tuvieron la actitud y mantuvieron la intensidad necesaria para ganar. Poco importa que fuera por uno a cero. Lo importante es que los tres puntos se sumaron a su casillero.

Cada partido cuenta y no hay que dejar escapar esos valiosos puntos. Es algo que tiene muy estudiado Signes y lo sabe transmitir a su plantilla. Durante la segunda mitad no paró de gritar, dar órdenes, corregir posiciones y pedir intensidad a los suyo. Los nervios estuvieron presentes en los últimos minutos y más cuando se producía algún fallo en defensa o ataque (no fueron muchos), pero ni los nervios pudieron con la concentración del bloque, que supo aguantar hasta llevarse la valiosa victoria.

Falta adaptación. Es algo lógico para un equipo que ha renovado a la defensa y que ha incorporado a algunos jugadores en medio y arriba. Pero el trabajo se nota y eso habrá que verlo el próximo domingo ante uno de los eternos rivales y que se está jugando lo mismo: alcanzar la promoción.

Y es que, no hay que olvidar que el equipo de Xàbia, es uno de los fuertes en el grupo. Así como el de Dénia, también quiere regalarle a su afición un ascenso a una categoría en la que no está desde la temporada 1994-95. Por su parte este ha empezado un poco más fuerte la liga y la gente de la localidad se ha vuelto a ilusionar con los hombres de Villaescusa, que confían en poder lograrlo este año.

Contenido patrocinado
La Marina Plaza. Noticias. Diario de la Marina Alta.