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Periodismo, pase lo que pase
Publicado: Miércoles, 2 Agosto, 2017

Fiestas y basura en El Greco, la urbanización fantasma que debía haberse demolido hace una década

  • Las celebraciones en un complejo de más de un centenar de chalets en ruina provocan residuos que acaban contaminando el parque natural e incluso la reserva marina
  • En 2008, la Conselleria de Medio Ambiente ordenó el derribo de los inmuebles abandonados, pero dijo que debía pagarlo el Ayuntamiento de Dénia, que no tiene dinero, o la promotora, a la que no se ha localizado

Basuras en el interior y el exterior de El Greco.

La vida sigue degradándose a marchas forzadas en El Greco, una urbanización fantasma compuesta por 111 chalés en ruinas en pleno parque natural del Montgó. Nunca ha estado habitada, pero de vez en cuando sí que registra presencia humana. Tienen lugar allí fiestas, a las asisten bastante personas. Con cierto riesgo, por cierto, porque algunos de los inmuebles se encuentran en tal mal estado que han acabado viniéndose abajo, como sucedió con uno de ellos a principios de este año.

Los residuos que generan estas celebraciones a veces se recogen en bolsas de basura que sin embargo quedan abandonadas allí, entre las paredes y tejados de las viviendas a medio hacer;  otras veces es peor: plásticos, papeles, botellas y envases se esparcen ya no sólo por los escombros del complejo sino también por la montaña e incluso son arrastrados por vientos y lluvias hasta acabar en el mar, en plena reserva marina del cabo de Sant Antoni.

Que El Greco se haya convertido en un generador de contaminación no deja de constituir un triste símbolo. Toda la historia de este emporio fantasma, una de las pruebas más tangibles de la presión urbanística que ha sufrido el paraje natural durante décadas, está repleto de despropósitos.

En realidad, El Greco debía haber sido borrado de la faz del Montgó hace casi una década. La Conselleria de Medio Ambiente ordenó su demolición en abril de 2008 pero señaló que los gastos de derribo, cifrados por la Junta Rectora del Montgó en 400.000 euros, debían ser asumidos o bien por el Ayuntamiento de Dénia, la administración que en su día otorgó la licencia, o por la mercantil que construyó los adosados.

Aspecto parcial de la urbanización, todavía con algunos azuelos. Fotografía: Gatho.

El problema es que el consistorio dianense nunca ha tenido ese dinero; y tampoco ha podido localizar desde entonces, al menos oficialmente, a la promotora que inició las obras, la Sociedad de Estudios de Transacciones Inmobiliarias con sede en Ginebra, para que fuera la que pagara.

La urbanización comenzó a erigirse en 1973 y debía otorgar a sus compradores magníficas vistas al mar, la Torre del Gerro, la Lloma del Castanyar y hasta el Castillo de Dénia. Contemplaba construir 616 adosados sobre una superficie total de 60 hectáreas. Pero pronto la citada promotora con sede suiza ahora ilocalizable tuvo conflictos con la constructora, Dragados y Construcciones, lo que provocó parones en las obras y motivó finalmente la venta a la urbanización a una tercera empresa, Valcomar.

Aspecto más general del complejo fantasma. Fotografía: Gatho.

Sin embargo, la declaración del Montgó como parque natural en 1987 dejó a la urbanización fuera de todo ordenamiento. Hasta 1993, Valcomar intentó reiniciar las obras sin éxito. Aquel mismo año el Ayuntamiento de Dénia inició el expediente de caducidad de la licencia y por fin en 1999 el Tribunal Superior de Justicia rechazó un recurso de la promotora y confirmó la ilegalidad del complejo residencial.

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  1. pedro dice:

    Que cobren menos algunos que yo me se…Denia no tiene dinero pero para tonterías si tiene.

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