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Publicado: martes, 1 agosto, 2017

La Diputación deniega a Benissa la ayuda para retirar símbolos franquistas

  • El organismo da marcha atrás y anula casi en su totalidad las subvenciones para hacer cumplir la Ley de Memoria histórica a la que aspiraban ayuntamientos de izquierda o independientes
  • En el caso de Benissa, el objetivo era retirar las placas con el símbolo de la Falange instaladas sobre todo en el barrio de Sant Nicolau
  • Xavi Tro: «Es la manera habitual de proceder del PP, que sigue sin condenar el Franquismo»

La Diputación de Alicante, presidida por el popular César Sánchez, ha rectificado y finalmente ha dejado casi sin efecto la línea de ayudas de 2017 para hacer cumplir la Ley de Memoria Histórica y posibilitar la retirada de símbolos franquistas en poblaciones de las comarcas alicantinas inferiores a veinte mil habitantes. Esas subvenciones, aprobadas en su día por el pleno de la institución, contemplaban un importe de 50.000 euros que finalmente ha quedado reducido… a 145€.

Tan irrisoria cantidad irá a parar a la población de Daya Nueva, controlada por los independientes. Por distintos motivos, la Diputación ha denegado las subvenciones al resto de los municipios que las habían solicitado: se trataba de Callosa de Segura (PSOE) y el traslado de su polémica cruz de los caídos, l’Orxa, gobernada por una agrupación ciudadana, y Benissa, ahora en manos de un tripartito de izquierdas.

En el caso del municipio de la Marina Alta, su concejal de Patrimonio Histórico, Xavi Tro (Compromís), explicó que lo que se pretendía era desmontar las famosas placas del Ministerio de la Vivienda con la simbología de la Falange que se colocaron en edificios construidos sobre todo en la década de 1960. Estas enseñas aún puede contemplarse especialmente en el barrio de Sant Nicolau, aunque también en otros lugares de la vía pública.

La Diputación ha rechazado la ayuda para retirar las placas al considerar que las mismas están colocadas sobre edificios de titularidad privada y no municipal. Sin embargo, Tro rechazó ese argumento. Y señaló que la Ley de la Memoria Histórica obliga a eliminar todo tipo de iconografía franquista independientemente del tipo de propiedad del inmueble o monumento afectado.

Para Tro el problema es otro: «Es la misma forma de proceder del PP de toda la vida, que sigue negándose a condenar el franquismo y hablando de alzamiento en vez de golpe de Estado [en referencia a la sublevación militar de julio de 1936]». «Mantener estos elementos de la época más negra de nuestra historia sería impensable en otros países como Alemania o Italia, pero aquí no podremos pasar página hasta que no sean retirados», agregó el concejal.

Benissa en realidad no pedía demasiado dinero para realizar este empeño: apenas 1.500 euros (de los 50.000 que había consignado la Diputación) para contratar a dos autónomos que procedieran a la retirada de las placas.

Desde 2006

El asunto viene de lejos. En 2006, el entonces Bloc de Benissa ya presentó una moción para la supresión de esa simbología que, curiosamente, fue aprobada por todos los grupos políticos. Sin embargo, el PP, que gobernó el municipio hasta finales del pasado año, nunca la llevó a la práctica.

Ahora, el nuevo tripartito (Reiniciem, PSPV y Compromís) intentó a través de la concejalía de Patrmonio Histórico que dirige Tro la subvención que al fin hiciera posible la retirada de las placas. Tampoco así ha sido posible.

 

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  1. MARIA dice:

    Quin lastre! Estem infectats per la putrefacció d’un partit, que ha rebut diferents nomenclatures, però que al cap i la fi, com dirien els de parla espanyola: “Es el mismo pero con distinto collar”. Però no hi ha manera de poder acabar amb el gos, perque com tornarien a dir els de parla espanyola: “Muerto el perro acabada la rabia”. Açí en aquest pais, sempre tenim el mateix gos i sobre tot… Cada vegada més ràbia!!

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