LA MARINA PLAZA

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Publicado: miércoles, 12 julio, 2017

María Ferrer: “Si yo he sido capaz de llegar a les Corts, la gente con poder podría hacer mucho más”

María Ferrer es ya todo un símbolo de la lucha contra el cáncer. Desde que le diagnosticaron un cáncer de mama hace ya un año, esta xabiera, que perdió a su madre por culpa de esta enfermedad cuando tan solo tenía 41 años de edad, tuvo claro cuál sería su lucha particular. Por ella, por su madre y por todas las demás mujeres.

Inició una petición en Change.org para adelantar las mamografías a las mujeres menores de 45 años con antecedentes familiares, y ya ha sido escuchada en les Corts Valencianes y, posteriormente, citada por la Conselleria de Sanidad. María le cuenta a La Marina Plaza todos los detalles sobre el proceso de su enfermedad y sobre la recogida de firmas.

  • “Cuando me dijeron que tenía cáncer, si me hubieran partido por la mitad creo que no me hubieran hecho tanto daño”.
  • “Estoy súper contenta y satisfecha con esta lucha. Si volviese a tener cáncer, lo volvería a hacer”.

¿Cómo te sientes cuando te diagnostican cáncer de mama? ¿Qué piensas?

Si me hubieran partido por la mitad creo que no me hubieran hecho tanto daño. Imagínate, con mis cinco niños y habiéndolo pasado con mi madre, que se murió a los 41 años. Yo tenía en ese momento 42 cuando estaba en la consulta del médico y me dijeron que tenía cáncer de mama. Se me pasó la vida por delante en un momento. Pensé en mis hijos, sobre todo, y en mi madre.

Enseguida piensas que ya está, que se ha acabado todo. A pesar de todo lo positiva que soy, al principio, cuando estás en la consulta del médico y te lo dicen, estás súper asustada. La palabra cáncer es horrible.

María Ferrer junto al mar de Xàbia.

¿Cómo has llevado todo el tratamiento?

La verdad es que muy bien. Me operaron primero, después me pusieron un tratamiento de 16 quimios y 30 radios. Me dieron bastante fuerte. Lo que me habían quitado era un multifocal, es decir, un total de cinco tumores en estadio 3 e infiltrantes. Probablemente, si no me hubiera hecho la mamografía, en medio año se hubiera extendido todo.

Yo fui al médico privado sin dolor, a hacerme una citología, y me dijo «te hacemos una mamografía y así estás tranquila un año». ¿Tranquila un año? Cuando fui a por los resultados casi me coge algo. A pesar de ello, lo he llevado muy bien. Es un tratamiento que se puede llevar, pero eso sí: tienes que ponerle ganas, no te tiene que dar por estar en casa tumbado y sin hacer nada. Te encuentras mal y lo estarías, pero, en mi caso, mi familia me ha animado mucho para salir y hacer cosas.

Lo hacía, sobre todo, por mis hijos, quienes al principio no sabían siquiera que llevaba peluca, y por mi padre. Para que no padecieran por mí. A veces no me encontraba tan bien como les decía, pero esa fue mi manera de llevarlo. La única que se tragó más mis malos momentos fue mi cuñada, pero eso fue más al principio.

 

Después, lo he llevado más bien. Nos lo hemos pasado súper bien en las quimios, siempre con cachondeo y tomándonoslo a risa. Cuando fue Navidad nos disfrazamos y llevamos regalos dentro de un saco para los médicos y las enfermeras y enfermeros. Además, cada semana que íbamos llevábamos la merienda. Prometí que lo llevaría durante el tratamiento y ahora, cada vez que voy a una consulta, lo sigo haciendo. En general, ha sido una experiencia chulísima con los médicos y enfermeros, quienes trabajan con un amor y un cariño impresionante.

Te detectan el cáncer a través de una mamografía por la vía privada. ¿Es en ese momento cuando reflexionas sobre la necesidad de adelantar la edad de las mamografías en la sanidad pública?

No, en ese momento no pude reflexionar nada. En ese momento me quedé bloqueada. Sólo pensaba: «¿Me moriré? Mi madre duró tres años…» Es lo único que piensas. Pero sí cuando empecé la quimio y me comencé a meter en grupos de Facebook. En ese momento es cuando vi a la gente joven, niñas de 20 años, de 23, de 25, de 27… y me pregunté: «¿Qué pasa aquí?»

Entonces empecé a hablar con los médicos. Mi ginecólogo, Mariano Martín Loeches, que es especialista en patología mamaria, me apoya en todo. Cuando digo algo no me lo invento, sino que él, como especialista, me aconseja. Un dato muy impactante es que el cáncer de mama afecta a un 30% de mujeres menores de 40 años. Ya hay quien con 20 años está padeciéndolo. Además, ahora hay un tipo de cáncer, el triple negativo, que ataca a gente muy joven y que, como no lo cojan a tiempo, es criminal.

Ante todo esto, ¿cuál es la mejor solución? Resonancias no van a hacer a todos. La única solución que hay, y es el cribaje que más cáncer detecta, es la mamografía. No es por decir que es la más barata, es que realmente es el tipo de cribaje más efectivo. Un 90% de mamografías detectan el cáncer hasta un año antes de desarrollar la enfermedad.

Sobre los posibles efectos negativos que puede tener, como la radiación, ni caso. Dispongo de muchos estudios que dicen que las radiaciones son casi inocuas. A partir de los 30 años, una mamografía al año ¿qué puede hacerte? Si fuera así, ¿por qué a mí ahora me las hacen cada 3 meses? Como con un cáncer no he tenido bastante, ¿quieren provocarme otro? No, son cosas que no tienen lógica. Si fueran tan malas me dirían que no me hacen más porque pueden volver a provocarme cáncer. Eso es una excusa que ponen porque así lo tienen bien montado. ¿Va a ser peor una mamografía que no detectar un cáncer a tiempo? Lo mejor y lo más barato es la detección. Con la detección, por ejemplo, a mí no me ha hecho falta una reconstrucción de pecho. En el mismo momento, me quitaron los cinco tumores y me subieron el pecho. Si se me hubiera extendido más, me hubieran vaciado toda. ¿Tú sabes eso el dinero que vale? Mejor prevenir que curar.

Las familias lo pasan muy mal. Todo el mundo no se lo toma tan bien como a lo mejor me lo he tomado yo. Hay gente que cae en un pozo y no se levanta. Esta enfermedad es dura, pero yo he tenido mi forma de llevarla y me ha ayudado mucho esto del Facebook. Yo lo he hecho con mucha ilusión, lo he hecho todo por mi madre. Pensé: «Mamá tú no estás, pero esto no va a quedar como algo que pasa en mi vida y yo no hago nada».

Si yo he tenido la suerte de que se me ha detectado a tiempo, eso quiere decir que yo tengo que ayudar para que otras personas tengan la misma oportunidad. Es lo único que quiero. Si con todo esto consigo que las mujeres se conciencien, si bien no de hacerse mamografías pero sí de autoexplorarse y de estar pendiente de su pecho, yo ya estoy satisfecha.

¿Cómo se te ocurre la idea de la recogida de firmas?

No dejaba de darle vueltas a cómo podía hacer yo, una ciudadana cualquiera de un pequeño pueblo, algo para conseguir que las mujeres más jóvenes tuvieran la oportunidad de poderse realizar mamografías por la Seguridad Social. Y, de repente, un día, me sale lo de Change.org. Ya había visto alguna vez por las redes noticias sobre causas que se habían conseguido a través de la plataforma. Entonces dije: «voy a ver cómo se hace». Entré y puse iniciar petición. Hice un escrito, puse la foto mía en la que estoy calva e inicié la petición. Después lo compartí en Facebook con una ilusión…

Fue entonces cuando empecé todos los días a tirarle fuerte. Me uní a casi 500 grupos de Facebook. Había días, incluso, que la red social me decía que había superado el límite de peticiones diarias. Comencé así: compartiendo la petición por todos los grupos posibles y después enviando también por Messenger privado a un montón de gente. Estuve así una larga temporada.

¿Cómo sigue después el proceso? La acogida de la gente y de los municipios vecinos ha sido muy buena…

Después, en diciembre, fui a València para participar en el programa de Carles Mesa, ‘Gente despierta’, que se emite en RNE por las madrugadas a nivel nacional. El programa tiene un espacio para las peticiones de Change.org y fui a hablar del tema. Fue mi primera entrevista y yo estaba súper nerviosa porque no sabía cómo hablar. Ahora ya me desenvuelvo con más soltura, pero al principio yo tenía miedo escénico.

A partir de ese momento, la gente lo escuchó y la petición se empezó a compartir bastante. Hasta que se quedó un poco estancado en 10.000 firmas, y decidí empezar a moverme pueblo por pueblo, a pie de calle. Con mis folios, mi mesita y en plena quimio.

Cuando ya llevaba unas 40.000 firmas, entre las recogidas físicamente y las de Change.org, hice una entrevista con los periodistas de Levante-EMV La Marina y de Xàbia al Día. Se ve que esta entrevista salió en varios puntos como en La Opinión de Murcia, en Información, en Diario de Mallorca, etc., y de repente, en cuestión de 24 horas, me metí en Change.org y las firmas empezaron a remontar un montón. El día que me hicieron la entrevista fue justamente el día de la madre, junto al mar, donde está mi madre. En tres días conseguimos más de 150.000 firmas, a parte de las 40.000 que ya teníamos. Hasta ahora, que tenemos 192.000 en Change.org y 12.000 en papel, que fue las que entregué en las Corts Valencianes.

¿Cómo fue la entrega de firmas en Les Corts? ¿Qué impresiones te llevaste?

Muy bien. Entregué 191.000 firmas en un pendrive —porque eran 6.200 folios de peticiones en Change.org—, acompañadas de un certificado legal de la plataforma, y las 12.000 que había ido yo recogiendo por los pueblos. Estuvo muy bien el acto. Normalmente se entra por registro y no tienes a nadie esperándote. Pero el día anterior a la visita me llamó la secretaria del presidente de Les Corts, Enric Morera, para decirme que él mismo me recibiría en su despacho.

María junto al president Enric Morera, en la entrega de firmas en Les Corts.

Cuando llegas a Les Corts y ves a todos los policías, te reciben y te ponen el cartelito, ves a todos los diputados allí… La verdad es que muy bien. El presidente se portó súper bien. Yo le pregunté que si creía que se haría algo y me dijo que intentarían apoyarme. Además, cuando salí, se hicieron la foto conmigo los cuatro grupos mayoritarios y todos me dieron sus tarjetas. Yo creo que salió bien. Mira si fue así, que al día siguiente me llamaron de Conselleria para reunirse conmigo próximamente, cuando anteriormente ya me había puesto en contacto con ellos y no me habían hecho ni caso.

Casi podríamos decir que eres una líder de opinión en redes sociales, sobre todo en Facebook. Tus posts tienen mucha repercusión y son compartidos por mucha gente. ¿Dirías que esta red social te ha servido de altavoz?

Facebook me ha servido de mucho. La gente piensa que las redes sociales son malas. Es verdad que, por desgracia, a veces sirven para malos fines. Pero otras veces, como en mi caso, sirven para hacer cosas muy grandes. Algo tan grande como luchar contra el cáncer. Tengo casi 800 seguidores de todas las partes: de América, de Alemania… es increíble la gente que me sigue y que me dice que, por favor, no pare de luchar porque tienen a familiares o amigos en la misma situación y si yo paro, se hunden. Es mucha responsabilidad y a veces me apetece desconectar un poco. Pero ¿sabes qué? Es una batalla personal y creo que hablar y hacer cosas por el cáncer vale la pena. Si esta es mi lucha, yo seguiré.

El Facebook me ha dado la vida. La gente se piensa que soy yo la que les he hecho bien a ellos, pero lo que ellos no saben es el bien que me han hecho a mí. Momentos en los que he estado decaída o me he sentido sola en casa, he mirado los comentarios de ánimo y cariño y me he sentido súper afortunada. No sabes lo que me ha dado Facebook. He hecho amistad con gente que no conocía, que tan solo era un simple nombre cuando empecé y que ahora son parte de mi vida.

¿Cuál es ahora el siguiente paso en la lucha de María?

Llegar a la Conselleria. Reunirme con ellos, hablar, y escuchar lo que ellos me quieran decir. Si yo, una persona anónima, me muevo y soy capaz de llegar a Les Corts, la gente que tiene el poder podría hacer mucho más. Se tendrían que mover un poco más.

Por último… ¿Qué sacas en claro de la enfermedad y de tu lucha?

Estoy súper contenta y satisfecha con esta lucha. No me ha sabido nada mal hacerlo. Al revés: si volviera a tener cáncer, que espero que no, lo volvería a hacer. Es de las cosas más bonitas, a parte de mis cinco hijos, que he hecho en la vida. Tenemos que ser un poco solidarios. Siempre he pensado que si todas las personas lo fuéramos, todo iría mucho mejor. Yo, por lo menos, son los valores que intento inculcarles a mis hijos.

Lo más bonito del cáncer es que, si consigues curarte, es como si volvieras a empezar y, además, mucho mejor. Valoras mucho más las cosas. Ahora estoy aquí mirando al mar, haciendo una entrevista, y me siento súper afortunada. Es lo mejor que he sacado de la enfermedad. Ahora solo espero seguir así de fuerte y que me digan que ya estoy definitivamente curada. Así descansaré un poco. Aunque con el tema de las firmas no pienso descansar.

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