LA MARINA PLAZA

Baleària Dénia
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Publicado: martes, 4 julio, 2017

Opiniones encontradas en la Granadella en el segundo día de restricción del tráfico

  • El alcalde, José Chulvi, se muestra satisfecho con la iniciativa y está convencido de que “a corto y medio plazo ofrecerá magníficos resultados”
  • Algunos empresarios de la zona lamentan la falta de planificación y previsión y temen que la medida atraiga al turismo de “sombrilla, nevera y tortilla de patata”

El mar revuelto de la Granadella este martes por a tarde.

La Granadella está siendo estos días el centro de la polémica en Xàbia. La culpa la tiene la barrera que impide el paso a los vehículos a partir de las 11 de la mañana. Desde esa hora, es un minibús el que se encarga de recoger a los bañistas, que esperan en el aparcamiento habilitado en la carretera de La Guàrdia, y llevarlos hasta orillas del mar.

La masificación que sufría la cala desde hacía unos años y la degradación del entorno natural que esto estaba suponiendo, hizo saltar las alarmas ya el pasado verano. Era necesario tomar medidas, y el Ayuntamiento de Xàbia ha decidido actuar implantando esta iniciativa que está dando que hablar. “Es nuestra responsabilidad afrontar este reto y estoy convencido de que a corto y medio plazo ofrecerá magníficos resultados”, escribía este martes el alcalde, José Chulvi, en su muro de Facebook. “Haremos compatible el disfrute de nuestro entorno con los negocios turísticos, la sostenibilidad y, por supuesto, la seguridad”.

Opiniones para todos los gustos

La tónica general en la calles de Xàbia es de satisfacción con esta nueva medida. Y según ha comentado a este diario el conductor del autobús, “la gente se lo ha tomado muy bien”. “Es cuestión de organizarse” porque, sobre todo por la tarde, hay más demanda para subir y “en vez de hacer una fila, la gente se cuela y hay algún que otro rifirrafe”.

Pero no todos son tan optimistas y ven, más bien, el vaso medio vacío. El propio Chulvi lo remarcaba también: “Es lógico y lícito que existan voces discordantes”. Aunque decía estar seguro de un pronto acuerdo entre todas las partes implicadas. Este consenso, no obstante, no ha podido tener lugar porque, tal y como remarcan algunos empresarios de la zona, ni siquiera se les ha consultado antes de tomar la decisión. “Si nos hubieran avisado antes podríamos haber opinado y buscado un consenso. La reunión no fue informativa tal y como el Ayuntamiento indicó, sino que fue impositiva”.

El parking habilitado en la carretera de La Guàrdia contaba con alrededor de 60 coches aparcados este martes por la tarde.

Los más pesimistas lamentan también la falta de planificación y antelación. “No se puede plantear esta cuestión a tres semanas de julio” porque, dicen, les dejan poco margen para recalibrar el volumen de trabajo y, por ende, la contratación necesaria de personal. En cuanto a la clientela, esto supone un hándicap porque no han podido explicar bien el funcionamiento de esta nueva medida. “Al final, la gente se ha quedado con el titular de que la Granadella está cerrada. Y el teléfono ha dejado de sonar. Si se hacen estas cosas, se hacen con tiempo y con una campaña informativa como Dios manda”.

Además, subrayan que esta iniciativa no hace sino atraer al turismo de “sombrilla, nevera y tortilla de patata”, que no aporta beneficio alguno a los negocios. “Está claro que todos tienen derecho a disfrutar de la playa, pero no en detrimento del turismo de calidad que, precisamente, abandera Xàbia”.

La seguridad es un tema que también preocupa a los empresarios de la zona. Y es que, en caso de desastre natural o cualquier otro tipo de incidente, la gente quedaría recluida en la cala. “No hay ningún protocolo de evacuación ni puede haberlo porque, según la propia policía, es inviable”.

Otros prefieren no adelantarse a los acontecimientos y están más esperanzados con el cambio: “Se ha notado que hay menos trabajo. Pero estamos en el segundo día, hay que dejar un margen de tiempo para que la gente se adapte. Creo que a la larga el cambio será positivo”.

Lo que está claro es que hoy, en la Granadella, todos coinciden en una cosa: la afluencia de gente ha sido menor de lo que viene siendo habitual en esta época del año. Puede ser debido a que el mar no estaba en sus mejores condiciones o, puede también, que los usuarios prefieran marchar a otra playa con libre acceso. El tiempo lo dirá.

 

 

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