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Periodismo, pase lo que pase
Publicado: Domingo, 18 Junio, 2017

La memoria del gran historiador de Dénia, por los suelos en València

  • La escultura de homenaje a Roc Chabàs erigida en 1929 en el jardín de Viveros permanece derruida desde que hace 8 meses un árbol cayera sobre el monolito un árbol por culpa del temporal
  • Numerosas personalidades exigen al ayuntamiento valenciano su reparación, incluidos el arqueólogo municipal dianense, Josep Antoni Gisbert o el profesor de historia medieval Mateu Rodrigo

 

Un símbolo que necesita de una pronta recuperación. Durante el pasado mes de diciembre, la caída de un árbol como consecuencia del fuerte temporal de lluvia y viento registrado entonces provocó en los jardines de Viveros de València el derribo accidental del monumento escultórico al historiador Roc Chabàs, nacido en Dénia en 1841 y erigido en una de las grandes figuras de la historiografía en todo el ámbito de la Comunitat.

Han pasado ya 8 meses de aquel suceso que provocó que se desplomara la columna sobre la que se asentaba el busto de Chabàs y el Ayuntamiento de València no ha reparado la escultura, inaugurada en mayo de 1929, pocos años después del fallecimiento del historiador, y costeada por suscripción popular. Su autor fue José Arnal García y se compone de una columna de orden jónico de cuatro metros de altura y una inscripción en la que puede leerse “Valencia a su historiador don Roque Chabàs”. Un busto de mármol blanco corona el conjunto. Éste había resistido sin problemas nueve décadas, guerra civil incluida. Hasta ahora.

Ahora, numerosas voces de la cultura y de la ciencia han exigido que se repare este olvido. Lo han hecho en primer lugar en la capital valenciana: por ejemplo el profesor de historia medieval Mateu Rodrigo, quien en un artículo publicado en el diario Levante se mostraba “razonablemente sorprendido” por el “escaso interés municipal” en reparar el homenaje que se realizó a “quien dedicó su vida al estudio de la historia del reino medieval de València”.

Muy crítico con el gobierno de Joan Ribó por esta cuestión, para Rodrigo la restauración del monolito “es un asunto de estricta dignidad valenciana” y su deterioro “no tiene justificación pausible”. Máxime cuando, según el historiador, la escultura se mantiene intacta y la columna sólo ha sufrido “pequeñas erosiones superficiales”. Las piezas del descompuesto monumento fueron retiradas por el ayuntamiento valenciano unos días después del suceso y ahora deben ser recolocadas en su lugar original.

Por otro lado, Roc Chabàs también dedicó buena parte de su vida a investigar la historia de su ciudad natal. Por ese motivo, desde Dénia  se ha pedido de igual forma la restauración del monumento. Así lo ha hecho el arqueólogo municipal, Josep Antoni Gisbert, en el siguiente artículo:

Roque Chabás Llorens

Josep A. Gisbert Santonja

Esta declaración nace y se hace a instancia de un suceso que acaeció hace pocos meses: el derrumbe del monolito erigido en 1929 en Los jardines de Viveros de València. Y a la memoria de don Roque Chabás Llorens y, a su vez, como adhesión al artículo que alerta de su no reposición meses después, escrito por uno de los principales valedores de la figura y obra del Canónigo, Archivero y Historiador dianense; Mateo Rodrigo, profesor de historia medieval de la ciudad de Valencia.

La segunda década del siglo XX fue especialmente luctuosa en el mundo de la cultura. Se sintió el fin  de aquella coyuntura fresca y culta que se forjó durante décadas y que denominamos la  Renaixença Valenciana. Viva y fulgurante especialmente en el último tercio del siglo XIX, a partir de 1910, poco a poco,  murieron toda una generación de sabios, poetas y hombres de letras, cuya huella tardó años sino décadas en florecer de nuevo (si es que realmente floreció).

Teodoro Llorente moría en 1911. Roque Chabás, en su casa del Saladar de Dénia, desaparecida inexplicablemente en fechas no muy lejanas, moría en 1912. Y, entre otros muchos,  Luís Tramoyeres en 1920 y José Martinez Aloy en 1924.

Lo Rat Penat se sumía en un periodo de cierto decaimiento y el Centro de Cultura Valenciana, en 1927, presidido por el canónigo Sanchis Sivera, en 1928 iniciaba la publicación de los Anales del Centro de Cultura Valenciana. Por cierto, el canónigo fue un sagaz heredero del legado de Chabás que no siempre hizo constar ni lo agradeció lo suficiente. Pero esta es otra historia.

La producción de Roque Chabás de las dos últimas décadas de su vida fue vital para la historiografía valenciana y su cargo de archivero de la Catedral de la Metropolitana y su relación con sus homólogos del Archivo de la Corona de Aragón, proporcionarían un avance en el estudio y en el conocimiento  de las fuentes escritas medievales ciertamente prodigioso. Y no queremos ser prolijos en este sentido.

Lo cierto es que València, como Dénia, poco más de una década después de su muerte, mantenía viva su memoria. El death´s effect había tardado, pero en estos ámbitos y en estas fechas floreció la necesidad de ofrecer una imago que trasmitiera, en piedra, y, así, perdurara Roque Chabas en la memoria de los valencianos. El monolito se erigió acompañado, sin duda, de un tardío pero sereno responso en los Jardines del Real, en los Viveros,  lugar que antaño fue explanada adyacente al ya desaparecido Palau Reial. Y así perduró, sin quebrarse por los avatares de la guerra y permaneció inerte durante casi noventa años. Ahora, meses después, su basa permanece fija a la espera, no sabemos si larga pero ya pesada para los muchos que adoramos a Roque Chabás y respetamos su herencia cultural y su derecho a trascender.

Unos pocos años antes, a mediados del la década de los veinte, en Dénia se suceden actos paralelos en su memoria. En estos tiempos Dénia no disfrutaba de la fecundidad de antaño pero contaba con unas élites cultas y con un gobierno municipal en que la hemeroteca da fe de su presencia en la Ciudad de València. Cada año, eran presentes en las galas que el triunfador Antonio Cortis ofrecía por la Feria de Julio y le acompañaban, asimismo, en homenajes y banquetes dedicados al tenor.

Ya en 1925, el M. I. Ayuntamiento de Dénia encargaba una placa conmemorativa en la casa que vio nacer a Roque Chabás, en la segunda casa de la calle Mayor.

En 1927, José Chabás, médico,  publicaba el Bosquejo Histórico de Dénia, por el Dr. Roque Chabás, con apéndices y notas hasta el año 1927.

Tras los meses que han transcurrido en que el rostro de Chabás está ausente, sería una buena ocasión para que las autoridades de Dénia se interesaran por el tema y consiguieran que muy pronto pudiéramos celebrar la reposición del monolito y que, así, en 1929, cumpliera, con un avatar minúsculo pero a advertir, un siglo en el corazón de lo uno de los jardines emblema de todos los valencianos.

 

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  1. JB.Viñals Cebriá dice:

    El venerable don Roque Chabás, hijo de la histórica Dénia por sus muchos méritos debe de formar y forma parte de la plèyade de grandes Cronistas de éste viejo reino y por lo tanto las autoridades competentes deben de ponerse manos a la obra y restaurar como merece el busto.

    Como confirmación de lo dicho, convenga reproducir la aserción del erudito de la información, don Francisco Almela y Vives quien dejo escrito, nada más ni nada menos:

    “Don Roque Chabás , que nunca escribía a humo de paja, al referirse a la Alcudia , por poco que fuera, le daba importancia para tomar este nombre, pues los terrenos más cercanos al río en aquella parte tomaban, y aún conservan, el de Marchalenes, que es por donde el río se desbordaba y se formaban las tierras marjalencas”.

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