LA MARINA PLAZA

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Publicado: Sábado, 10 Junio, 2017

Maria Arnal, cantante: “En el mundo en el que vivimos, todo está hecho para que nos dediquemos a producir”

Maria Arnal y Marcel Bagés presentan este domingo a las 19 horas en el Espai Cultural de Pedreguer uno de los discos del año, “45 cerebros y 1 corazón”, una obra redonda con muchas capas: poesía, denuncia, ternura, música de tradición oral que se fusiona con la guitarra eléctrica, la acústica y bases electrónicas para crear con naturalidad temas que unas veces adquieren la forma de potentes descargas sonoras y otras son delicados susurros líricos. Y omnipresente, la arrebatadora  y misteriosa voz de María Arnal.

De las coordenadas en las que se mueven Maria Arnal y Marcel Bagés nos da pistas el motivo por el que su primer disco ha recibido el título de “45 cerebros y 1 corazón”. El año pasado, en una fosa común de la Guerra Civil en La Pedraja (Burgos) se hallaron 104 cadáveres de personas de izquierdas. Gracias a las condiciones de humedad y al tipo de suelo, se habían conservado momificados 45 cerebros y 1 corazón, como si quisieran resistirse a vivir el olvido y la desmemoria. Intensidad poética que pone el dedo en la llaga, dos de los ingredientes de este sólido proyecto musical.

-“Procuramos trabajar en un espacio límite, el de la sorpresa, cuando estamos en un punto muy previsible, buscamos ir un poco más allá”

-“Nos gusta jugar y ponernos al servicio delas canciones. Siempre nos planteamos qué necesita la canción para convertirla en un tema más pleno”

-“En el mundo en el que vivimos, todo está hecho para que nos dediquemos a producir, alejándonos de caminos artísticos o que tengan que ver con el placer, la pasión o el conocimiento de uno mismo, no nos educan para ello”

-En vuestro disco combináis temas propios, canciones tradicionales, adaptaciones musicales de poemas como Estellés, versiones de artistas como Ovidi… Os adueñáis de estos elementos y los reconvertís en algo con una personalidad muy vuestra. ¿Cuál es vuestro territorio musical?

-Siempre nos gusta plantearnos cómo hacemos los temas y cómo entendemos un proyecto. En un principio empezamos haciendo canciones a partir de temas de tradición oral, desde archivos y fonotecas o, incluso, directamente del mismo Pep Gimeno, Botifarra. Por ejemplo, hace dos años fui a la barraca que tiene cerca de su casa en Xàtiva y estuve grabando como cantaba “cant de batre”, me enseñó los casetes que tenía grabados. Todo este repertorio oral nos ha servido para componer canciones y tener un repertorio. Una de las cosas que nos encantan de estos temas tradicionales es que son populares, de autoría colectiva, lo que nos permite intervenirlas sin problemas, hacer canciones nuevas a partir de ellas, participando, al tiempo, de esta autoría colectiva.

A partir de aquí, hemos ido madurando el proyecto durante dos años. Como nos gusta la poesía, nos fueron llegando poemas muy potentes que hemos ido musicando. Como último paso, me he atrevido a escribir y hemos hecho canciones nuevas. El disco recoge todo este proceso de descubrimiento y mezcla de todos estos intereses.

-El resultado de “45 cerebros y 1 corazón” es una obra muy cohesionada con un universo propio

-Es lo que intentamos. Siempre procuramos trabajar en un espacio límite, el de la sorpresa, también por nosotros mismos. En el disco teníamos claro que queríamos bases electrónicas que generasen ambientes, algo que no habíamos hecho hasta ahora, aunque era un tema pendiente desde el principio del grupo, pero no nos habíamos atrevido a emplearlas.

En “45 cerebros y 1 corazón” hay sólo dos instrumentos todo el rato, la voz y la guitarra, a la que se añaden las bases de electrónica hechas con guitarras. Por ello creo que el disco sorprende, porque va más allá de lo que esperas cuando escuchas estos dos instrumentos. Y eso forma parte de nuestra manera de ser y, sin duda, es una de las cosas que han hecho que nos entendamos tan bien Marcel y yo, somos muy curiosos e inquietos, cuando estamos en un punto muy previsible, siempre procuramos ir un poco más allá.

-Tanto el disco en su conjunto como muchos de los temas combinan tonos muy diversos, momentos de potencia sonora, ritmos hipnóticos y letras contundentes se relacionan de forma natural con susurros, cadencias delicadas y ternura.

-Nos gusta jugar y ponernos al servicio delas canciones. A veces, con duetos de guitarra y voz que realizan este tipo de temas, el público espera el virtuosismo de cada intérprete. Nosotros dos no somos virtuosos, ni queremos serlo, aunque evidentemente buscamos tocar y cantar muy bien. Siempre nos planteamos qué necesita la canción para convertirla en un tema más pleno.

-Marcel y tú lleváis dos años trabajando juntos. ¿De dónde venís musicalmente cada uno de vosotros?

-Los dos empezamos a estudiar música ya tarde, Marcel a los 22 años, antes había estudiado telecomunicaciones. Se sacó el título de guitarra moderna y derivó hacia el free jazz. En su casa son todos músicos y su padre, que era un melómano, le transmitió la pasión por todo tipo de música, también ha escuchado mucho indie y rock. A todo esto añade una vertiente más experimental, del juego desde la curiosidad, lo que le confiere un registro amplísimo. Además, justo antes de conocernos, estaba en un proyecto de rumba del Ebro y ya se había interesado por la guitarra más tradicional, por las jotas… Así que cuando llegué yo, él estaba en el punto exacto para unir estos registros.

Mi trabajo con Marcel es mi primer proyecto musical, antes había cantado 3 ó 4 veces en colaboraciones, eran actuaciones poco profesionales. Me he formado en muchos otros campos que están también en el proyecto. Estudié Traducción y Literatura, después estuve viviendo en Lisboa, volví a Barcelona, donde entré en los movimientos sociales. Allí conocí a Marc Sempere, en el momento en que él estaba realizando la película “El ball del vetlatori”, en la que participaba, entre otros, El Botifarra, del que ya conocía archivos y fonotecas, escuchaba estas canciones para aprenderlas. Marc, que había contactado con Marcel para que le hiciera la música de los créditos de la película, fue quien me lo presentó.

Luego Marcel y yo estuvimos un año sin hacer nada juntos porque yo tenía otros trabajos y proyectos, hasta que hace dos años tocamos en las fiestas mayores de la Barceloneta. A partir de ese momento, después de un concierto, nos salía otro. Desde entonces, el crecimiento ha sido enorme. Cuando realizamos el primer EP, no había grabado nada en mi vida; ahora la música es mi trabajo, este proyecto nos ha transformado, hemos crecido muchísimo y estamos muy contentos.

-Con el reconocimiento de público y crítica que habéis conseguido, todo indica que habéis llegado para quedaros.

-En la vida nos lo podíamos haber esperado: si hace cinco años me hubieran dicho que me iba a dedicar a cantar, no lo hubiese creído. Es verdad que en mi casa todo el mundo canta muy bien y que a mí siempre me ha gustado cantar, pero jamás había pensado que lo podría hacer profesionalmente, porque he tomado otras decisiones en el momento en que se decide a qué te vas a dedicar, que es algo que se hace demasiado pronto, y más hoy en día, que todo el mundo debe pasar por la universidad y cumplir con los procesos marcados, siguiendo la línea recta. En el mundo en el que vivimos, todo está hecho para que nos dediquemos a producir, alejándonos de caminos artísticos o que tengan que ver con el placer, la pasión o el conocimiento de uno mismo. A menudo, a la gente le cuesta encontrar su propio sendero, porque no nos educan para ello.

-Tenéis por delante una gira con numerosas actuaciones.

-El año pasado, con “Verbena”, ya realizamos un buen número de conciertos y vivimos un buen momento, fue un éxito inesperado. Ganamos un premio como el Ciutat de Barcelona, que tiene mucho prestigio, y fuimos Single del Año en Rockdeluxe. Con el disco actual, sí que tuvimos más presión, por la expectativa que habíamos generado, pero finalmente ha recibido buenas críticas y ha sido muy bien acogido por el público, lo que nos ha vuelto a sorprender. Ahora nos toca disfrutarlo: en los directos notamos que viene mucha más gente, que las entradas se venden más rápido, incluso se acaban, que se nos acoge con emoción… Todo eso es maravilloso y, al mismo tiempo, supone mucho trabajo, en julio, por ejemplo, tenemos 15 conciertos, que es una barbaridad.

-¿Cómo es el directo que planteáis?

El dueto te permite ser muy cercano, algo que está en el ADN del grupo. Hay dos partes: una más sentida en la que estamos sentados; otra más expansiva en la que estamos de pie y en la que, a nivel técnico, Marcel utiliza una pedalera más grande y un sampler que dispara la parte electrónica. Así que está la guitarra acústica, la eléctrica y la voz, primero más desnuda y luego con más efectos para interpretar todas las canciones del nuevo disco y algunas de “Verbena”.

-Vuestras letras deambulan entre lo personal, lo íntimo y lo colectivo, son explícitas las alusiones políticas y sociales con términos como, por ejemplo, “dominación”, “poder”, “consumo”, “ley”, “vida cotidiana” o “socialdemocracia”.

-Todo eso describe nuestro universo y nuestra manera de entender la música, que está al servicio de tratar temas que se pueden abordar desde muchos lugares, y uno de ellos son las letras de las canciones. Y en este disco eso está presente. La segunda canción del disco se llama “Bienes” que habla de los bienes comunes; “45 cerebros y un corazón” va de las fosas comunes, del tabú de los desaparecidos del franquismo; “Desmemoria” es una canción más onírica en forma de adivinanza; “Tú que vienes a rondarme”, nos ha sorprendido la acogida que ha tenido, trata de amor, de deseo, juega con un imaginario cósmico y lo que podría ser una fiesta en la calle, una verbena.

-¿Cómo es vuestro proceso creativo a la hora de realizar un tema? ¿Tenéis un modus operandi muy definido o es muy variable?

-Depende de cada canción. Lo que solíamos hacer antes era escuchar una de estas músicas de tradición oral que nos interesaba, por la melodía, tema u otro motivo. Luego, poníamos la canción en el laboratorio y le cambiamos la letra, la música… Con los poemas o las versiones, como la de Ovidi, es diferente, ya tenemos la letra y debemos buscar la música.  Ahora, con las canciones nuevas que estamos escribiendo, a partir de temas que nos interesan, también de poemas –me gusta mucho leer poesía- , experimentando probando cosas, y Marcel tiene muchas ganas de continuar con el sampler.

Cada día hacemos un juego, nos pasamos una canción, puede ser de cualquier época o lugar del mundo,  y vemos qué nos  interesa del tema y a partir de ahí inventamos. Ayer le pasé “Ball and chain” de Janis Joplin, que empieza con un solo de guitarra que creo que puede ser una idea para nosotros, y él me pasó un réquiem (risas).

– Ovidi, el Botifarra, Estellés… Son varias las referencias valencianas en el disco, algo que no es muy frecuente entre artistas catalanes

-Es que, en realidad, una de las personas más importantes en este proceso, sino la más importante, es Marc Sempere, “socarrat” de Concentaina, que es quien me anima a cantar, me conecta con Marcel y me da todas las facilidades para conocer al Botifarra. Con él he conocido un mundo nuevo que está en el disco. Además, muchos de mis mejores amigos son valencianos: Carles Viano, de Orxata Sound System, Hector Arnau, los Arthur Caravan… Les estoy muy agradecida.

El Marcel es de Flix, Tarragona, hemos vivido allí, eso nos ha hecho también estar más en contacto con artistas valencianos, lo que no es tan frecuente en Cataluña y de lo que estoy orgullosa.

-Danos algunas pistas de artistas u obras que te hayan servido de referencia últimamente

Alguien que me ha influido en el disco y me está interesando mucho, sobre todo a la hora de escribir las letras y cantar las partes más rítmicas, es Kate Tempest, una rapera del Reino Unido, que también es poeta. Ha sacado un disco llamado “Let Them Eat Chaos” que me parece brutal y en directo tiene una presencia muy espectacular.

En el disco también hay influencias de un comic muy bueno de Ed Moore, “Promethea”, que me sirvió para escribir “Tú que vienes a rondarme”.

-Habéis visitado con frecuencia el territorio valenciano. ¿Conocéis Pedreguer o la comarca de La Marina?

-No he estado nunca por allí y me apetece mucho. Nos encanta tener bolos por el País Valencià, nos encontramos con gente maravillosa, comemos a gusto, se está muy bien, así que tengo muchas ganas de bajar a Pedreguer.

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