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Publicado: Miércoles, 7 Junio, 2017

Adiós al macroproyecto en Xàbia para construir mil viviendas y dos hoteles en una «ciudad del deporte»

  • La primera versión del Plan General contempla la protección del Saladar, donde unos inversores británicos soñaban una gran zona residencial, al considerarla zona de valor arqueológico por sus antecedentes romanos
  • Los propietarios continuarán presionando para poder desbloquear el proyecto durante el proceso de alegaciones al documento

Boceto del proyecto avalado en el Saladar por un fondo de inversión británico.

Todavía no es un adiós definitivo pero va camino de ello. La filosofía del nuevo PGOU de Xàbia, cuyas líneas maestras quieren dar carpetazo a años de expansión urbanística en este municipio, tendrá un efecto muy concreto: cierra la posibilidad al proyecto que habían planteado en el Saladar, a un paso de la turística playa de l’Arenal, los propietarios de los terrenos y sus socios capitalistas, unos inversores británicos, para construir sobre una bolsa de suelo de medio millón de metros cuadrados mil viviendas y dos hoteles de lujo en una especie de «ciudad del deporte», que pretendía atraer durante todo el año sobre todo a residentes europeos.

Para ello, la versión preliminar del nuevo documento ha grafiado los sectores del Saladar, la última bolsa de suelo que se había salvado de la piqueta en el litoral urbano de la población, como «zona rural protegida y de valor arqueológico». Esos terrenos estaban considerados urbanizables por los dos últimos planeamientos de la localidad, tanto el de 1990 que aún está vigente, como el anterior de 1965 y Xàbia lleva lustros debatiendo sobre su futuro.

Ahora sin embargo, el gobierno local, del PSOE, quiere que todo esto cambie. Y que se bloquee cualquier construcción. Para ello se ha fundamentado en la importante memoria histórica de la zona, vinculada a una etapa de notable tráfico comercial en época romana.

Sequia de la Nória. Fotografía: Portal Turístico de Xàbia.

Así la propia página web del Museo Solar Blasco cuenta que en el Saladar se ubicaban unas salinas para dar servicio a la villa-factoría de salazones de l’Arenal. Los romanos lo anegaban con agua del mar que introducían a través de la Séquia de la Nòria, un canal excavado en la piedra tosca que todavía existe. La misma página web asevera que esas salinas habrían estado en funcionamiento hasta el siglo XVII.

La historia no es el único impedimento para construir en El Saladar. La zona es considerada inundable por el Patricova y está incluida dentro de la zona de protección del Pativel, el plan de la Generalitat destinado a salvar del urbanismo una franja del litoral de 500 metros desde el mar en toda la Comunitat. Como es lógico, el futuro PGOU recoge ambos planes. Así que en realidad, el blindaje para preservar todo este entorno en el futuro planeamiento es doble.

Una eterna batalla urbanística

Imagen de época del litoral urbano del municipio. Fotografía: Blog Xàbia que bonica ets.

La agrupación de intereses urbanísticos del Saladar, que agrupa a 97 propietarios, pretendía que esto no pasara. A principios de 2016 aseguró que un fondo de inversión británico estaba interesado en el negocio y defendió con vehemencia las ventajas turísticas que el mismo comportaría para Xàbia. Habría campos y pistas para la práctica de diversos deportes y un circuito de running.

En septiembre de 2016, el colectivo ya perdió una primera batalla. En València, Les Corts aprobaron un cambio legal para blindar la protección de todos los humedales valencianos que legalmente podían ser aún urbanizados, como sucedía con el Saladar.

Pero eso no bastó para detener la batalla urbanística. Los propietarios manejan un informe de las urbanizadoras que plantearon el PAI del Saladar asegurando que este último no es un humedal porque no contiene lámina de agua suficiente. Además, su proyecto plantea  un bulevar con colectores soterrados a ambos lados que en caso de lluvia torrencial actuaría como canal de desagüe hasta l’Arenal.

Con todo ello, parece evidente que el adiós al macroproyecto no es definitivo: hay que tener en cuenta que lo que ahora ha presentado el ejecutivo local es una primera versión del Plan General que ahora se aboca a un largo proceso de participación y de presentación de alegaciones. Y en el mismo, el Saladar se apresta a desempeñar un papel estelar.

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