Corts Valencianes Actes del 9 d'Octubre
Con el deporte, pase lo que pase

Guía de la pilota valenciana en la Marina Alta (I): las modalidades profesionales

  • El deporte autóctono es muy practicado y querido en la comarca de la Marina Alta y por ello se hace necesario un análisis para definir las palabras y aspectos clave para entender un juego centenario

La pilota valenciana no es sólo deporte. Esta disciplina autóctona, tan propia, representa mucho más que lo meramente deportivo. Es también cultura y sociedad. Se trata de una modalidad centenaria y que, cada vez más, se quiere proteger. A pesar de haber pasado por momentos complicados, en el presente la pilota valenciana profesional está pasando por un buen momento, gracias, en parte, a la empresa ValNet, que es la que se encarga, junto con la Federació de Pilota Valenciana, de gestionar las partidas y organizar equipos y campeonatos. Además es la que tiene contratados a todos los jugadores profesionales y por lo tanto es la que les permite subsistir.

La Marina Alta no es una excepción en el mundo de la pilota. De hecho, en esta comarca el deporte autóctono está mucho más presente que en otras del territorio valenciano. Aparte del gran número de aficionados que hay en todos sus municipios, también hay importantes trinquets que acogen, semana tras semana, las mejores partidas, incluyendo finales de torneos de gran importancia. Así pues, la pilota valenciana profesional está más que presente entre las fronteras de la comarca marinera. Hablamos de profesional porque en este análisis que ahora hacemos no vamos a tratar las disciplinas de pilota de aficionados, como por ejemplo les llargues, la galotxa o la palma, son aún más practicadas, en su conjunto, en la Marina Alta. De hecho, han proporcionado títulos autonómicos a los equipos que representan a distintas localidades, como Parcent, Murla u Orba. Pero se deja para un futuro análisis esta otra parte de la pilota valenciana.

Aspectos básicos para entender un poco más el deporte autóctono valenciano

Realmente sólo hay dos disciplinas que puedan considerarse profesionales dentro en la pilota. Son la escala i corda y el raspall. En la Marina Alta hay una mayor afición por la primera. Ésta está basada en superar al equipo rival pero, para que sirva el punto, la pelota debe pasar por encima de una cuerda y dar dos botes en el campo del otro equipo. En raspall el punto se conseguirá en el momento en que la pelota llegue a tocar en la pared de fondo del conjunto rival. Ambas son espectaculares de ver.

Los equipos en la modalidad de escala i corda no son siempre los mismos. De hecho, van cambiando, y suelen estar formados por dos o por tres jugadores. Esto es algo que depende directamente de la empresa organizadora que, con el objetivo de igualar el nivel de las partidas, elegirá quién juega de pareja o quién juega de trío. Así, lo que se suele ver es que las mayores figuras juegan en pareja y aquellos que no tienen un nivel tan alto lo hacen en trío. De todas formas esto no siempre es así, y hay excepciones dependiendo de la partida y del torneo que esté disputándose. Y, por supuesto, algo que no debe olvidarse es que siempre se utilizan los mismos colores, que son el rojo y el azul.

En cuanto a las posiciones, cada una de las que conforman un equipo recibe un nombre. Por un lado está la posición de rest, que es el jugador que está en el fondo de la pista. Es quien tiene que sacar los pelotazos más complicadas y tratar de superar al rest contrario. Debe estar muy atento de que la pelota no bote dos veces y en muchos casos debe emplearse a fondo para sacar rebotes casi imposibles. Después, en el caso de que sea un trío, lo que está en medio es el mitger. Éste es el que ayuda al rest en jugadas complicadas. Se encarga de cortar pelotas aéreas antes de que bote. Y por último, también en un trío, el que juega más cerca de la cuerda es el punter, que se encarga de rematar las pelotas más cortas, con el objetivo de cazar a los contrincantes y evitar que puedan devolver la bola. En el caso de una pareja, el que jugará de punter podrá ser también un mitger y deberá estar atento a muchas más bolas, ya que debe cubrir una superficie de pista superior.

En cuanto a las puntuaciones, los juegos se cuentan de cinco en cinco. Así, el primero que llegue a 60 gana la partida. Generalmente, los dos conjuntos comienzan con 15 puntos en el marcador y deberán ir ganando juegos hasta sumar los 60. Cada juego se consigue de una forma similar al tenis, pero en lugar de ser 15-30-40 se cuenta de la siguiente forma: 15-30-VAL y juego. Cuando se hace un punto se dice que se ha hecho un quince.

Las dos modalidades profesionales se juegan en el trinquet y no en la calle, como algunas de aficionados. Y un trinquet es un recinto deportivo especial y particular. Las gradas, o escaleras, donde la gente forma parte del juego, y si la pelota cae entre ellos o le pega a algún espectador, la partida no se detiene, y el punto continúa. En la pilota no hay ningún árbitro, como en la mayoría de deportes, pero siempre hay una persona en el público que tiene un cargo especial. Se trata de la figura de l’home bo, que suele ser un espectador cualquiera y que es el encargado de levantar el brazo para marcar cuándo la pelota no pasa por encima de la cuerda o cualquier otra jugada inválida.

Históricamente al propietario del trinquet se le llamaba trinqueter. En muchos casos era además quien gestionaba el negocio y las partidas. De no ser así, tenía subcontratado a un empresario que se encargaba de ello. Hoy en día, en la mayoría de los casos, el trinquet suele ser municipal y la figura del trinqueter ha pasado a ser la que se encarga de arreglar los carteles y de buscar las partidas, poniéndose en contacto con ValNet. Además es el que promueve los eventos en los trinquets que controla, que no debe ser sólo uno, si no que pueden ser más. En el caso de la Marina Alta, el más conocido es Raúl Ivars, que se encarga de trinquets como el de Pedreguer o Benissa y que además hace de marxador, que es la última figura importante dentro de un trinquete.

Raúl Ivars, de blanco, presentando a los equipos

Esta última figura es la más interesante, si cabe. Es la que está presente en todas y cada una de las partidas de pelota profesional (también en algunas de aficionados). El marxador es el encargado de llevar a cabo el juego de las apuestas, parte importantísima de este deporte. Tienen un vocabulario propio y utilizan palabras y formas de expresarse complicadas de entender para los que no son asiduos a los trinquetes.

La pilota professional en la Marina Alta: nombres propios y trinquetes

Por un lado, la comarca cuenta con jugadores profesionales de gran nivel. Félix, de Dénia, Giner de Murla, Pere de Pedreguer o Héctor de Laguar son algunos de los nombres propios de este deporte. El primero es uno de los mejores mitgers, si no el mejor, del panorama actual, y ha ganado todos los títulos habidos y por haber. El segundo, por su parte, es rest, y hace pocos meses que es profesional. Hace menos de una semana conquistó su primer título como jugador profesional.

Por otro lado están los trinquetes. Tres de ellos acogen partidas de alto nivel, y el resto están llenos de pilota toda la semana. Destacar sobre todos los demás el de Benissa, que este año hace 60 años, el de Dénia, que le dedica su nombre a El Rovellet, uno de los mejores jugadores de la historia, y el de Pedreguer, que cumplió los 40 en 2016. Estos tres disfrutan, semanalmente, de partidas con las mejores figuras, como pueden ser Puchol II, actual campeón individual, Soro III, cuatro veces campeón individual, y el mítico Genovés II.

 

Contenido patrocinado
La Marina Plaza. Noticias. Diario de la Marina Alta.