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Publicado: Martes, 9 Mayo, 2017

Abel Cardona: “Hay que proteger zonas sobre las que planearon macrourbanizaciones y campos de golf, como La Ràpita y El Collado”

ALCALDE DE BENISSA (Reinciem Benissa)

Se cumplen casi cuatro meses desde que se convirtió en alcalde de Benissa. A sus 40 años, Abel Cardona encabeza el nuevo gobierno del municipio, que tiene dos años por delante para imprimir su rumbo al municipio. Un gobierno insospechado apenas unas semanas antes y que vino propiciado por la sorpresiva dimisión del exalcalde Juan Bautista Roselló (PP) el pasado diciembre. Reiniciem Benissa, PSPV y Compromís manejan juntos ahora las riendas del ayuntamiento después de que, a principios de la legislatura, resultara imposible que se pusieran de acuerdo.

También ha sido imposible cuadrar agendas para la entrevista. Quedamos a las 8 de la mañana y nos encontramos en la puerta del ayuntamiento. Le acompañamos para subir al primer piso, donde está Alcaldía, mientras él se asoma a cada uno de los despachos que nos cogen de camino para dar los buenos días a los empleados municipales. Ya en el suyo, una breve charla mientras ofrece y nos sirve un café da pie a la entrevista.

Dos años después de nacer Reiniciem Benissa, ¿ya se han desencantado de la política?

Eso nunca, seguimos con muchísima ilusión y energía, y hay mucha gente detrás nuestra, pero hemos constatado la realidad política del pueblo, dominada durante muchos años por el inmovilismo, la poca participación y la escasa transparencia. Y ahora que tenemos la oportunidad, vamos a intentar aprovecharla para cambiarlo.

“Benissa ha estado muchos años dominada por el inmovilismo, la poca participación y la escasa transparencia

¿Todavía les confunden con Podemos?

Sí, mucho. También porque ha habido interés de otros partidos y de la prensa más conservadora en etiquetarnos como Podemos. Pero no somos Podemos ni lo seremos. De hecho, ya hay un círculo de Podemos en Benissa. Nosotros somos una plataforma abierta en la que para participar no hay que ser militante ni pagar ninguna cuota.

¿Cómo va el reinicio?

Está siendo costoso, porque somos tres fuerzas las que gobernamos juntas y cada una tiene sus singularidades. Las tres nos situamos en la izquierda política en cierta manera, aunque a nosotros nos gusta huir de etiquetas y dedicarnos a trabajar por el pueblo, pero es cierto que a veces surgen diferencias, pese a tener muchas cosas en común. Creo que en Reiniciem estamos unos pasos por delante en cuestiones como la modernización de la administración o en cuanto a la presencia política en la calle. De hecho, en las fiestas hemos tenido un debate, creo que interesante, sobre la participación de los concejales en los actos religiosos.

Ya que saca el tema… es Usted religioso?

Me considero crisianom, pero no religioso en el sentido de practicante. Tengo cierta espiritualidad y mis creencias personales, pero practico de forma personal y propia. Creo que la religión busca encontrarse a uno mismo, y pienso que hacerlo de forma persona, sin ningún guía o sin ninguna persona que te tutele, siempre y cuando no sea necesario, es la forma más sana de encontrar tu espiritualidad y encontrarte a ti mismo.

Y si fuera religioso en el sentido de practicante, iría a las procesiones como tal o como alcalde?

Si fuera religioso, seguiría con la misma idea: hay que separar cuando eres alcalde y cuando eres ciudadano. Como alcalde represento al 100% de la ciudadanía, y hacerlo en un acto religioso es contradictorio, porque en Benissa conviven diferentes sentimientos religiosos, y ateos y agnósticos. Creo que un alcalde tiene que representar a su pueblo sólo allí donde el pueblo no puede representarse a sí mismo. De lo contrario, pasa como en la procesión de la Puríssima Xiqueta, que acaba convirtiéndose en una escenografía.

Como alcalde represento al 100% de la ciudadanía, y hacerlo en un acto religioso es contradictorio

¿Está en condiciones de asegurar, a estas alturas, que el año que viene no habrá concejales representando institucionalmente al ayuntamiento en la procesión?

Tengo dudas, porque esta vez tuvimos un principio de acuerdo los tres grupos del gobierno con Isidor Mollà, en el que se decidió que a los actos religiosos no acudiría la corporación. Lo que nos faltaba era el Partido Popular, que siempre ha pensado que sí que tenía la necesidad de acudir, y lo argumenta en que es una obligación porque quien organiza ese acto invita también a la corporación. La postura de Reiniciem era muy clara, la de seguir nuestros puestos a personas que tengan diversidad funcional, pero Compromís y el PSPV ahí no lo tuvieron tan claro. El PP dijo que no, que cabíamos todos y sentían que tenían que ir. Creo que lo que hay es una cierta presión social. Quizás no hemos tenido tiempo de hacer pedagogía al respecto, y lo que hay, tanto por parte del PP como de otros partidos, es miedo; miedo a la crítica, al qué dirán. Dos días antes comenzar las fiestas fui a hablar con el párrocó, José Tomás, y le expliqué la decisión, y he de decir que entendió perfectamente la necesidad de separar y nos felicitó por la iniciativa. En estas pasadas fiestas hemos avanzado algo, y ahora tenemos un año por delante hasta las próximas para, entre todos juntos, elaborar un documento en el que todos nos podamos sentir más o menos cómodos.

¿Confiaba hace un año en acabar gobernando en esta legislatura?

No, lo veía muy complicado. Aunque hubo mucha presión por parte de algún político para hacer una moción de censura, era muy complicado. Sólo un asunto muy gordo, como un caso de corrupción, podía justificarlo. Y no contábamos con la dimisión de Juan Bautista Roselló, que llegó totalmente por sorpresa y es lo que nos obligó a negociar.

¿Tendrán que hacerle un monumento a Isidor Mollà?

La verdad es que, en política, muy pocos tienen la valentía que ha demostrado él. Mollà tiene la ventaja de que siempre ha sido él mismo. Sea cuál sea la marca o las siglas que lleve encima, siempre ha tenido autonomía suficiente. Todos pensábamos que Roselló se iría con todo atado para que le relevara Arturo Poquet, pero no fue así. Es curioso que un político como el bajage de Roselló se lo jugara todo a una carta.

Pero ya les advirtió Mollà de que su apoyo no era un cheque en blanco…

Y es normal. Cuando haces un cambio, tiene que ser un cambio real; no un recambio. Él tiene unas ideas para cambiar el ayuntamiento y la manera de gobernar en las que coincidimos en gran parte, aunque quiere una inmediatez que no le podemos dar, porque las administraciones son lentas. Él tiene que entender que nosotros tampoco firmamos cheques en blanco; no puede pedir imposibles. Tenemos que encontrar un punto en común.

Tenemos que encontrar un punto en común con Isidor Mollà; él no nos dio un cheque en blanco, pero tampoco nos puede pedir imposibles

¿Cómo ha llevado el hecho de ser festero con su nueva condición de alcalde?

Justo este año estaba en la comisión de fiestas, como integrante de la quinta de los mayores de 40, que se encarga cada año de la organización de la fiesta. A mí siempre me gusta implicarme en todo lo que hago, pero esta vez he tenido que dar un paso atrás, ver las fiestas desde la barrera. Compaginar el hecho de ser festero con el de ser alcalde en unas fiestas que han sido intensas.

Ustedes han acusado al anterior gobierno del PP de hipotecar los ingresos para el futuro inmediato por comprometerse a rebajar el IBI. Pero admiten que el ayuntamiento está saneado. ¿Cuál es la herencia económica del PP?

El problema viene de la ley de Estabilidad Presupuestaria y los ajustes que se obligó a hacer a los ayuntamientos endeudados. Eso obligaba a no gastar más de lo que se ingresa. Y es cierto que en Benissa el déficit era mínimo, pero ahora estás limitado en cuanto a que el superávit no lo puedes gastar el año siguiente, sino que va a una bolsa que se va acumulando. En Benissa, en esa bolsa tenemos hoy 10 millones de euros, y eso quiere decir que no se ha trabajado bien. Se ha jugado a acumular dinero durante tres años para realizar inversiones el año de las elecciones. Pero un ayuntamiento no es Zara ni Coca-cola. Ahora, la ley sólo nos permite gastar este año el 2,1%, unos 400.000 euros, y sólo en inversiones financieramente sostenibles.

Si tenemos 10 millones en una bolsa que no podemos gastar es porque el PP no hizo bien las cosas

Otra cuestión es lo del IBI. Con la rebaja que comprometió el PP tenemos 800.000 euros menos de ingresos, y eso nos deja prácticamente sin financiación para inversiones.

Dijeron que, pese a ello, intentarían hacer alguna inversión este año. ¿Ya saben cuáles?

Sí. Tenemos más o menos finalizado el presupuesto. Incluiremos, por una parte, propuestas de los presupuestos participativos.

¿También la gatera?

No. Fue la más votada, pero no es financieramente sostenible y, por tanto, no se ajusta a los requisitos que tenemos marcados por ley.

¿Qué otras inversiones se incluirán en el presupuesto?

Hemos incorporado la museización de la Sala del Consell (la Llotja), 100.000 euros para asfaltado de caminos, el soterramiento de contenedores en la plaza y el casco antiguo,  o alumbrado para la zona costera. Como puede verse son actuaciones diversas, es decir, que dentro de las limitaciones de presupuesto hemos intentado que haya cierta variedad.

¿Podrá avanzarse en el Plan General esta legislatura?

Una de las primeras cosas que hicimos tras la investidura fue interesarnos por cuál era la situación. Nos encontramos con que los trabajos de redacción se habían adjudicado ya a una empresa, y la primera semana nos reunimos con ella, que apenas había empezado. Ahora está avanzando ya en los trabajos.

¿Cuál es su modelo urbanístico?

El modelo lo tenemos claro, aunque ahora ya no se puede hacer lo que uno quiera, sino que vas muy marcado por la conselleria. Por ejemplo, la Generalitat no dejará ahora construir en pendientes superiores al 21%, y nosotros tenemos zonas del área costera en esa situación. Está claro que hay zonas, como La Ràpita o El Collado, sobre las que planeó el fantasma de las macrourbanizaciones y campos de golf, que se tienen que proteger. Además, nuestra intención para el Plan General es la de hacerlo participativo y que sirva para diversificar la oferta, por ejemplo, facilitando la creación de más hoteles. Asimismo, queremos proteger los bienes más relevantes, como los riuraus o el Molí del Quisi.

¿De verdad se cree que vayan a comenzar las obras de la variante de la N-332?

Interesarnos por este tema es otra de las primeras cosas que hicimos nada más entrar a gobernar. Nos pusimos en contacto con la delegación de Carreteras en Valencia y a los pocos días vino un técnico a explicarnos la situación del proyecto. Nos informó de que la obra estaba ya adjudicada, pero pendiente de firmar, ya que va supeditada a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Lo que pasa es que el propio técnico valoraba que la obra se había adjudicado por un importe muy por debajo de lo que costaría de hacer, por lo que aunque en el borrador del presupuesto se contempla la inversión para 2018 y 2019, en realidad apuntaba a que el grueso de la obra se extendería a 2020. A eso hay que sumarle otra sorpresa: la adjudicataria, OHL, está ahora investigada por la presunta financiación ilegal del PP. Es la enésima sorpresa que nos depara el proyecto de la variante, pero no nos queda otra que creer, aunque aquí la gente ya es muy escéptica.

Sobre el Pativel y la protección de La Llobella… ¿sí o no?

El asunto del Pativel se tramitó por parte del anterior equipo de gobierno y quienes estábamos en la oposición tuvimos información casi nula. Nos pudimos informar más vía internet o a través de los propios afectados que desde el propio gobierno. La Llobella es un paraje muy singular, pero el exconcejal de Urbanismo por el PP, Arturo Poquet, demostró un pasotismo total al dejar totalmente metido en un cajón este tema, cuando tenían información desde hacía prácticamente un año. Cuando la gente empezó a movilizarse, ya casi se había acabado el plazo de alegaciones. Una vez entramos en el gobierno, fuimos a ver al director general a la conselleria. Éste, para nuestra sorpresa, nos expresó su agradecimiento porque en esa reunión era la primera vez que veía un mapa de detalle de la zona afectaba en Benissa. Nos dijo que, efectivamente, se daría a esa zona la protección máxima en el Pativel, pero que aun así, se permiten determinadas actuaciones, como reformas de viviendas o cambios de actividad. Después presentamos alegaciones, en las que lo que solicitamos es tener cierta autonomía local para decidir sobre esa zona. Que el plan no venga impuesto desde Valencia. En este sentido, es curioso que, después de cinco reuniones de los grupos políticos del ayuntamiento, el PP no quiso aportar nada a esas alegaciones. Y después, cuando ya estaban redactadas aunque todavía sujetas a cambios, dijo que se le presentaba una propuesta ya cerrada. Eso es hipocresía. El único concejal de la oposición que ha aportado a las alegaciones es Isidor Mollà.

¿No hay manera de hacer comarca en la Marina Alta?

Históricamente, nunca nos hemos puesto de acuerdo absolutamente en nada, y sólo se ha intentado cuando la situación ya era grave. Un buen ejemplo es el del abastecimiento de agua. Tenemos un consorcio desde hace más de 30 años y, realmente, sólo ha empezado a funcionar hace año y medio. En Benissa nos abastecemos con agua de Benigembla, y Benigembla llegó a quedarse sin abastecimiento. Es un hecho que muestra la poca solidaridad de la comarca en este tema.

En la Marina Alta, históricamente, los pueblos nunca nos hemos puesto de acuerdo absolutamente en nada

¿Hace falta una piscina cubierta en cada pueblo?

Ese es otro caso ilustrativo de lo que hablamos. Hay un estudio que señala que, dada la población de la comarca, las necesidades estarían cubiertas con entre una y dos piscinas cubiertas. Sin embargo, tenemos siete u ocho; una auténtica barbaridad. Eso lleva a que las piscinas acaben siendo totalmente deficitarias. Se le adjudican a empresas privadas pero acaban rescatándolas los ayuntamientos. La de Benissa nos cuesta 200.000 euros cada año de mantener.

¿En lo económico, estamos condenados al monocultivo del turismo?

Benissa históricamente ha vivido de la tierra, del secano. Sabemos lo que cuesta ganarse la vida. Lo peor es que en estos últimos años el chip no ha cambiado. Ahora están surgiendo proyectos de recuperación de tierras, del vino, o los Mercats de la Terra que han aflorado por la comarca. Pero siguen siendo casos contados y muy minoritarios. El cambio de modelo es complicado. En Benissa se puso en marcha la EOI, pero al final todas las enseñanzas van enfocadas al mismo modelo.

 

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