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VOLEM EL TREN

De las lágrimas del 74 a la rabia del siglo XXI: tres generaciones clamando por el tren Dénia-Gandia

  • 1974: Se cierra el viejo trenet de Carcaixent con la promesa de que se reabrirá  a corto plazo ya con vía ancha. 1984: Fracasa un proyecto impulsado por las dos diputaciones. Años noventa: Nace la primera plataforma «Volem el Tren. 2001: El enlace se integra en el ambicioso Tren de la Costa. 2010: Cinco mil personas reivindican en Dénia la conexión. Constantes movilizaciones durante años. 2016: Fomento dice que la línea no es rentable. 2017, 5 de mayo: La Marina Alta se echa de nuevo a la calle

A la izquierda, el famoso artículo que anunciaba el cierre de la línea en 1974. A la derecha, la gran manifestación de 2010.

Si normalmente se considera que cada quince años se produce un cambio generacional, la concentración de este viernes en Dénia se erige en el símbolo de la tercera generación que reivindica esa anhelada conexión ferroviaria entre la Marina Alta y La Safor. La primera de ellas enterró un fatídico 10 de febrero de 1974 el viejo tren de vía estrecha que durante 90 años había unido Dénia con Gandia. Lo hizo entre lágrimas pero también con la esperanza de que a muy corto plazo se reabriría el ferrocarril, esta vez ya de vía ancha. 43 años después, casi tres generaciones más tarde pues, no se ha puesto ni un solo rail.

La principal causa, aunque no la única, es que ninguna administración, ni el Estado ni la Generalitat, puso antes una sola peseta ni ahora un solo euro en esa infraestructura. Cuestión de prioridades. Y de modelo de comunicaciones. Primero, el tardofranquismo apostó por la carretera y dejó de invertir en los trenes. Después, volvió la pasión por el ferrocarril pero sobre todo por el de larga distancia.

Baste decir al respecto que desde 1992, en los últimos 25 años –casi la mitad de tiempo que la Marina Alta y la Safor llevan sin tren– España ha pasado a ser el país que cuenta con más kilómetros de AVE por habitante en el mundo, aunque también el que tiene menos pasajeros por kilómetro. Mientras, las cercanías y las medias distancias, languidecen.

El rosario de promesas incumplidas…

1974: El último día que llegó el tren a Dénia.

La historia de la conexión Gandia-Dénia entierra además un tremendo déficit democrático: al parecer en este país cualquier responsable político puede comprometerse a hacer en muy poco tiempo una obra y después no hacerla sin que pase nada. La primera promesa incumplida sobre este tren se produjo el mismo día del cierre de la vieja línea en el 74 y la pronunció un teniente-alcalde de Dénia de la época, Vicente Monllor, quien  dijo que con la desaparición de aquel enlace «termina esta fase del trenet pero esperamos que vendrá pronto la fase definitiva de Renfe, la de vía ancha, porque es urgente». Sí, 1974. Sin comentarios.

Después, todo ha seguido igual. En 1984, llegó a calificarse de «inminente« la ejecución de un tren Dénia-Gandia en el que iban a colaborar las dos diputaciones provinciales y hasta las cajas de ahorro; en los noventa, los primeros gobiernos autonómicos de Zaplana aseguraron que las obras comenzarían a principios de siglo. Y cuando llegó ya el siglo y todavía no estaba colocada ni una traviesa, el entonces alcalde de Dénia Miguel Ferrer dio un golpe de efecto al anunciar que lo que habría ya no sería un tren de cercanías (como el que hasta el momento se había barajado) sino uno de alta velocidad: «A Dénia llegará un Alvia», sentenció.

2010. Manifestación por el tren con carteles de poblaciones como Pego y Ondara.

Incluso durante la multitudinaria manifestación de enero de 2010, que reunió en Dénia a entre cinco mil y diez mil personas, fue liderada por la entonces alcaldesa Ana Kringe y puede considerarse como la gran precedente de la que ahora se celebra en Dénia, todas las formaciones políticas aseguraron que si ellas mandaban en Madrid el tren comenzaría a construirse en 2015. También ése era el propósito del convenio que en 2011 firmaron el Gobierno Central de Zapatero y el Consell de Camps. Y también sin resultados.

2011. El ministro José Blanco y la consellera Isabel Bonig, firmando el famoso convenio por el tren.

2017. Vicent Grimalt.

Es más, los partidos, sindicatos, asociaciones empresariales y vecinales y ciudadanos de a pie de las dos comarcas que lideran la nueva concentración por la conexión ferroviaria este viernes en la calle La Vía de Dénia ya saben que que el borrador de Presupuestos del Estado para 2018 no contempla por el momento ninguna partida para el tren. Así, el gobierno de Rajoy maltrata el proyecto de la misma forma que antes sus predecesores, fueran del PP o del PSOE: «Ninguno ha atendido nuestras reivindicaciones en Madrid» dijo esta semana el actual alcalde de Dénia, Vicent Grimalt, que por cierto es socialista.

…y el rosario de movilizaciones

2006: Campaña de recogida de firmas de Els Verds.

No habrá sido porque la sociedad de los 33 municipios de la Marina Alta, amén de los de la Safor e incluso de los del resto de la Comunitat, no se ha movilizado veces por esa conexión. Lo ha hecho en infinidad de ocasiones. Ya en los setenta, hay artículos de la Amigos del Ferrocarril de Valencia (AVAF) exigiendo que se reabriera la línea. En los noventa se constituyeron varias plataformas sobre todo de índole empresarial incluida una denominada Volem el tren, el mismo lema que lidera la actual campaña de reivindicaciones. Entonces se organizaron marchas de protesta entre Dénia y Gandia.

Y a lo largo de todo el siglo XXI el número de actos reivindicativos es incontable: manifestaciones a pie de calle  en las dos comarcas; recogidas de firmas; campañas con adhesiones de nombres relevantes de todos los ámbitos sociales; nacimiento de nuevas plataformas cívicas; convocatorias en bloque de la xarxa de alcaldes; aluvión de vídeos de ciudadanos que a título individual proclamaban «quiero un tren», como los de finales de 2015; o campañas en change.org: la emprendida hace dos años aglutinó más de 6.000 firmantes; la de este 2017 ya supera las 2.500.

2009. Ana Kringe con el último interventor de la línea que cerró en el 74, Armando Lemos, quien se sumó a la campaña por el tren.

2009. Otra multitudinaria manifestación, en este caso en Oliva.

2015. Alcaldes y cargos políticos de la comarca en un foro de Ondara donde se exigió el tren.

Pero nada. El tren siempre ha estado igual de lejos. Es verdad que ahora el Ministerio de Fomento ha redactado un estudio sobre el Tren de la Costa pero ya hubo estudios similares en el pasado y por si fuera poco el actual, publicado en verano de 2016, vino a decir que este ferrocarril en su fase Dénia-Gandia no era rentable. Lo que faltaba.

Otros enemigos

2013. El diputado de Compromís, Joan Baldoví, reclamando en el Congreso el tren con el famoso billete Gandia-Oliva-Dénia.

Además de la falta de inversión, esta unión férrea ha tenido otros obstáculos por su camino.

El Tren de la Costa

Hubo un momento en que de pronto el modesto enlace Dénia-Gandia que pedían ambas comarcas quedó integrado en algo mucho más ambicioso: el Tren de la Costa, que debía unir por el litoral Valencia con Alicante. Del proyecto comenzó en realidad a hablarse en los años noventa, pero cobró forma en la siguiente década (lo del Alvia de Miguel Ferrer era eso).

En principio, no era una mala noticia: se suponía que el Tren de la Costa iba a tener más posibilidades porque vertebraba a más ciudades y porque sumaba a la causa a la todopoderosa Benidorm y su imperio turístico. Pero en realidad fue peor el remedio que la enfermedad: como la inversión que se necesitaba era mucho más grande, las dificultades para encontrar financiación se multiplicaron y a partir de 2008 la crisis acabó por paralizar el proyecto.

2011: El entonces gobierno de Dénia, de PP y CU, presentando una nueva campaña.

¿Qué modelo de tren? 

Fomento sigue pensando en un tren de velocidad media, con pocas estaciones; sin embargo, muchos municipios y hasta la propia Generalitat abogan por recuperar el ferrocarril de cercanías, con muchas más paradas.

¿Y qué itinerario?

La Marina Alta, que ha sido capaz de unirse para exigir el tren, no ha logrado consensuar su itinerario. Y eso no ayuda.  Localidades como Pedreguer, Ondara o Gata exigen que la futura vía vaya pegada a la AP-7 y no se introduzca a través de una aparatosa curva por el Montgó hasta Dénia. En cambio, esta última ciudad reivindica una estación importante en su término. En pos de la unidad, el tema está por el momento aparcado. Pero algún día deberá volver a abordarse. Mientras, otra vez a la calle.

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  1. Antonio Aseijas Carmona dice:

    Dinero para el tren no hay pero para comprar al PNV y que lrs regalen miles de millones……para eso si hay. Que vergüenza (si la tuvieran), claro que esos millones de donde van a salir. Evidentemente recortes Sanidad Educación Servicios Sociales Pensiones Etc. De los que más tenemos

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