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Publicado: Miércoles, 26 Abril, 2017

Salvador Bolufer, el trovador despierto en la larga noche de todo un pueblo

  • El escritor de Pego reúne en «Versos (per) versos» 15 años de poesía insobornable surgida en los tiempos más tenebrosos de esta tierra que tanto estima
  • La próxima presentación, el 28 de abril en El Verger

ARTURO RUIZ

En los tiempos más oscuros de esta tierra, años de televisiones compradas, concejales amañados, territorio hormigonado y lengua valenciana en asedio permanente, ha habido gente a la que nunca pudieron callar y mira que hubo intentos. Y esa gente caminó siempre insobornable pese a lo duro de aquellos lustros casi malévolos. Salvador Bolufer, el trovador de Pego, tan sabio como imprescindible, ácido, irónico, tierno, fue uno de estos tipos que nunca ni por asomo pensó que el silencio fuera una opción.

El resultado, 15 años de «acrobacias poéticas» que ahora reúne en «Versos (per) versos», de Edicions 96. Después de haberlo hecho en Gandia, Bolufer presentará la criatura este viernes 28 en El Verger, el próximo domingo 30 de abril en la Fira del Llibre de València y en Pego, en casa, el 19 de mayo.

«Versos (per) versos» constituye una recopilación de poemas donde el autor, «entre bromas y certezas, cuenta las venturas de cada pasado y las desventuras de cada presente» y expresa «sus sentimientos, reivindicaciones, manías y formas de atisbar la vida y la muerte».

Tal conjunto de «parodias burlescas, gentilezas divertidas y sarcasmos sociopolíticos» conforman una concentración de «versos salvajes» con cargas de profundidad a veces corrosivas. Cargas como ésta, que descubría lo que ocultaba tanto sueño del hormigón:

«Des dels Ports i el Maestrat de Castelló / fins a l’últim raconet del Baix Segura, / correran rius desbordats de formigó, / enfebrits a construir la destrucció / i envilits, a soterrar l’agricultura».

O retrataba al presidente y sus grandilocuencias de esperpento en su televisión particular:

«Les pantalles del sofert televident / parpellegen de manera repetida!, / i entre espurnes de matèria resplendent / surt la imatge espiritual del president / predicant amb veu sonora i decidida: /«jo sóc la resurrecció i la vida / Jo sóc l’ànima del nostre desenroll….».

O caracterizaba la forma de gobernar que simbolizó todos estos años:

«Amb vents especuladors / i amb l’excusa tan estranya / d’ofrenar glòries a Espanya, / vingueren uns redemptors, / que amb paranys inquisidors/ s’afanyaren a forrar-se».

O narraba humillaciones eternas:

«Esta es tu playa, Esperansa / Es la playa de Madrid».

O el desprecio eterno a la lengua:

«Predicant en tendenciosa ortografia, / certes tribus d’impostura valenciana / presumeixen d’ofrenar valenciania / entre clams de reverència castellana».

Esos son algunos de los versos seleccionados por el profesor Jesús Peris en el prólogo del libro, titulado, quizás como la definición más concisa que puede hacer alguien de la obra de Bolufer, «El trobador necessari». Necesario porque «hasta en aquellos momentos más oscuros de falsos oropeles donde se dilapidaban cultura, naturaleza y dinero público, un trovador errante alzaba la voz y rimaba incansable».

A lo largo de estos quince años, Bolufer ha mostrado de sobra su amor por su tierra porque no hay mejor homenaje que desnudarla, ser insobornable para no aceptar ni por asomo a quienes la han expoliado. Ahora bien, que nadie se llame a engaño. Estimar una geografía es pregonar a la vez lo mejor de ella misma, y este trovador lo hizo incansable, difundiendo versos y ritmos de su cultura y de sus paisajes vitales: Gandia, Pego, la Marina…:

«Que bonica estàs, Marina, / vestida de verd i blau, /amb perfums de mandarina / flairant-te la pell suau»

Peris agrega que «la risa resulta ser arma defensiva pero es también hija del amor, de la justa indignación , de la melancolía de quien vive en tiempo de silencio y en tiempo de destrucción y lo sabe : «clamant clams amb la força del clamor, / vaticina els temporals de la Safor, / i preveu les tempestats de la Marina». Por eso, Peris sitúa a Bolufer como heredero de la lucha implacable contra el silencio. O, lo que es lo mismo, en la imprescindible tradición de Estellés:  «Este es Salvador Bolufer, el trobador despert en la llarga nit del seu poble».

Y despiertos hemos vivido. No quedaba otra.

Quince años de Burrera Comprimida

Por lo demás,«Versos (per) versos» destila esta vida forjada a lo largo de los últimos quince años en los que a Bolufer y a quienes lo han estimado les pasaron cosas buenas y grandes, comenzando por la representación de su Burrera Compromida en el Auditori de El Verger en octubre de 1999 (el 99, y parece que fue ayer); y siguiendo con trabajos y anhelos compartidos con la guitarrista Cristina Martí y el compositor Enric Murillo, que agregaron música a las creaciones de Bolufer y permitieron la grabación de aquel CD que marcó todo un punto de inflexión en su trayectoria creativa.

La colaboración de Maria Josep Escrivà y de César Monzonís ayudó también a parir un espectáculo a partir del disco. Otro hito fue el de la producción durante tres temporadas de un trabajo de televisión, La sonata de la pecata minuta» en la que fueron vitales las participaciones y las amistades de Tomàs Llopis o Isabel García Canet.

Al final del libro, Bolufer detalla con la profusión de los tipos bien agradecidos todos estos retales de vida y complicidades, con un profundo reconocimiento a Escrivà y Llopis, «quienes me han enseñado a disfrutar y festejar nuestra lengua y a poderla escribir con un mínimo de dignidad». De hecho, el colofón de la obra está escrito por los dos al más puro estilo del Tirant lo Blanc.

Que es, por cierto, un magnífico estilo.

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