LA MARINA PLAZA

Periodismo, pase lo que pase
Publicado: Miércoles, 26 Abril, 2017

Marqués de Campo de los plátanos

ELECTRA PELUFFO.

Marqués de Campo sin duda es un hermoso paseo, a describir según plazca.  Para mí, a través de sus plátanos, algunos centenarios, que proporcionan con la regularidad anual de la naturaleza, un emocionante encuentro con la primavera. Sólo se trata de mirar, en silencio, para oír su vida.

En invierno la calle es singularmente luminosa, los plátanos han perdido su follaje (ya a finales de junio caen las primeras hojas, aún verdes) los más cercanos al puerto las pierden y dejan de dar sombra mucho antes que los árboles del tramo junto a la glorieta, es como un degradé de desprotección este-oeste por la proximidad del mar y sus vientos: junto al puerto “me pelo pronto” nos dicen las plantas que sin embargo conservan su “melena” ya cobriza y seca pero aún abundante, al aproximarnos a cuatre cantons. Y no se crea que el proceso es rápido, no! para fin de otoño ya están deshojados los plátanos del tramo final, puerto-mar a la vista, sin el follaje todo su entramado expuesto. Sin embargo, a fines de enero, cerca de calle Diana, aún caen hojas secas, latente testimonio de lo que fue verano.

Este año, en febrero, las cuadrillas al cuidado de los árboles, comenzaron la rigurosa poda de los plátanos: ruido de sierras eléctricas, estornudos y alergias por el polvo, ácaros, hongos y demás, removidos al cortar las ramas que caen sonoramente al pavimento y son re-recortadas y cargadas en camiones también ruidosos, el tránsito desbordando otras calles por el cierre de la principal… ah! y también cortan el paso por las aceras salvo para los vecinos,-“señora por ahí no… – pero es que…- entonces pase por aquí…”

Y luego de varios días de ajetreo, quedan los plátanos como si los hubieran “matado”: muñones, nudos, huecos -uno de ellos hogar de un nido de búhos con su pollito- señal de que la primavera ya está aquí, según sostienen los orientales: llega poco después del solsticio de invierno, y ¡es cierto! los almendros también lo saben.

Se van las máquinas y reina el silencio, la pausa necesaria para cicatrizar cortes, podas intensas, ramas, troncos.

Por breves semanas los plátanos asustan, ¿reaccionarán? quietos, aislados, no se miran, no se tocan, están horribles, pálidos espectros mutilados, se esconden en el cielo, ocultan su aspecto.

Y milagrosamente, con natural regularidad, vuelve marzo y si miras bien, para Fallas unas puntitas verdes indican en cada extremo de las ramas que los plátanos viven y ¡viven bien! los troncos toman color, la savia vuelve a circular. A partir de esta alegría inicial, la emoción aumenta porque se ve y ¡se oye! crecer las ramitas en todos los extremos, multiplicarse, bajar hacia el tronco, acentuar su verde tierno, como que se miran entre sí y buscan, las copas, su finalidad ¡tocarse! Los jóvenes brotan rápido todo su cuerpo, los ancianos de a poco cumplen también con su yinyang anual.

¡Enhorabuena! Nos cobijará, un verano más, la sombra del milagroso inmenso túnel verde oscuro, cuando se unen los plátanos de Marqués de Campo.

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