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Periodismo, pase lo que pase
Publicado: Jueves, 6 Abril, 2017

El PP se rearma para reconquistar la Marina Alta neutralizando partidos independientes

  • Con el propósito de recuperar todo lo perdido en 2015, los populares absorben pequeñas formaciones centristas en Xàbia, donde parten de cero para discutirle la hegemonía a Chulvi, o en Calp, donde los viejos enemigos se han convertido en amigos
  • El empeño está mucho más difícil en Dénia, pese a la particular situación que viven Centre Unificat y Gent de Dénia

 

Óscar Antón, César Sánchez y Miguel Llobell.

Después del varapalo sufrido en las elecciones de 2015, el PP pretende recuperar en la Marina Alta el terreno perdido de cara a los comicios de 2019. Y lo hace a través de un anhelo que en realidad es bastante antiguo: neutralizar de una vez a parte de los partidos independientes ubicados en un espectro ideológico bastante similar al suyo, que siempre han sido muy abundantes en esta comarca y que le han supuesto, también  históricamente, una auténtica sangría de votos.

Sabedores de que en esta geografía Ciudadanos no cuenta –sus resultados en las municipales fueron decepcionantes en comparación con otras latitudes y la cosa no mejora en las generales porque la formación de Albert Rivera va perdiendo la chispa de la emergencia–, los populares saben que esta es la primera clave: absorber a gente con carisma en sus pueblos respectivos que a lo mejor no pueden vencer en las elecciones pero sí obtener un numero discreto de ediles que bien les convierta en partidos bisagra claves para la gobernación o que en todo caso aleje a los populares de la mayoría absoluta.

Aún hay una segunda clave: confiar en que los gobiernos de izquierda que gestionan tantas poblaciones –Dénia, Xàbia, Ondara, Pedreguer, Gata…– paguen el desgaste del poder. Pero esta última, más allá de la labor que los diferentes grupos municipales puedan hacer en la oposición –y la verdad que no ha habido, salvo excepciones, grandes oposiciones del PP-  no está en sus manos. La primera, en cambio sí.

Y al respecto, esta semana  ha habido dos movimientos muy significativos.

Xàbia: Rectificar es de sabios

Xàbia Democrática ha anunciado esta semana que se integra en el PP. En realidad, el líder de XD, Óscar Antón, llevaba tiempo flirteando con los populares: ya entró en las quinielas para convertirse en alcaldable del PP en los comicios de 2015, una operación finalmente desechada porque Antón, que en ese mandato había sido socio de gobierno del alcalde, el socialista José Chulvi, y cuya figura política parecía en ascenso imparable, prefirió otra: presentarse al frente de una alianza entre su partido y otro grupo independiente, Ciudadanos por Jávea, obtener un resultado que se presumía excelente y pactar esta vez con el PP para arrinconar a los socialistas en la oposición. Hasta los propios populares parecieron colaborar en el empeño al presentar como alcaldable a una candidata de perfil muy bajo, Teresa Ern, para franquearle a Antón el camino .

Pero como es bien sabido, aquello fracasó: Chulvi sacó un resultado abrumador, con una mayoría de 14 ediles, la coalición XDCpJ únicamente obtuvo 4 concejales y el PP el peor guarismo de su historia, con dos pírricas actas. Todo eso sucedió no porque de pronto casi toda Xàbia se hubiera hecho del PSOE sino porque Chulvi consiguió mostrar al electorado un perfil centrista, de alcalde de poblé i amb trellat que el centro derecha, fagocitado en múltiples peleas internas y bajo varios líderes diferentes, no había logrado.

Y ahora la integración de XD en el PP pretende precisamente hacerlo y reunificarse bajo unas solas siglas y un solo líder que, por cierto, podría ser el propio Antón. No le quedaba otra a ninguno de los dos: ni a XD –que encima con el brexit a perdido el electorado británico que presuntamente le era fiel y que no se había ido con Chulvi– y que ahora sólo tiene dos concejales –Antón y Juan Luis Cardona, ya que los dos de CpJ han preferido entenderse con el PSOE–; ni al propio PP, que vive a nivel local sus horas más bajas.

Así, a este nuevo PP reforzado le queda aún un largo camino para recuperar aquella hegemonía de los tiempos del exalcalde popular Juan Moragues, cuando las guerras internas eran las mismas o peores pero la enseña de la gaviota lograba siempre vencer ante las urnas. Eso sí, el partido de la gaviota sabe que tiene un público potencial que le está esperando: curiosamente, en las últimas generales el PP siempre ha logrado la victoria, por delante de los socialistas.

Calp: Una docilidad sorprendente

El caso de Calp es diferente. El PP de César Sánchez sí logro ganar en 2015. Pero fue un resultado corto y de hecho una suma del resto de fuerzas políticas hubiera mandado al también presidente de la diputación a la bancada de la oposición. Sánchez, sin embargo, no se puso nervioso: y para darle estabilidad a su gabinete logró un pacto con otros dos grupos independientes: APPC, en realidad una escisión del PP del exalcalde popular Javier Morató, y Gent de Calp.

Hasta aquí nada extraño. Ideológicamente es un pacto natural. Pero sorprende que APPC y Gent de Calp, que en la pasada legislatura mostraron un tono muy beligerante contra Sánchez –el portavoz de GdC, Pedro Jaime Fernández, se la vio con los populares ante los tribunales por eso– mantengan ahora una plácida coexistencia con sus antiguos enemigos del PP. Porque en todos sitios y en todas las épocas ha habido pactos complicados, pero lo normal es que estos tengan sus sobresaltos y afloren discrepancias internas. En Calp, no. El actual ejecutivo es una balsa de aceite.

Eso ha provocado que Gent de Calp esté abocada casi a la desaparición: mucha de su gente se ha marchado al sentirse traicionada por Fernández, que ha pasado de ser el gran azote de César Sánchez a defender la gestión de este último en todas, absolutamente todas las parcelas de su gestión. Por su parte, APPC está ya siendo absorbida por el PP: su portavoz, Domingo Sánchez, participó en el último congreso regional de los populares.

Sin esos dos enemigos en danza, los populares calpinos esperan no tener problemas en alcanzar la mayoría absoluta que, consideran, les habían hurtado los 4 concejales que en 2015 se repartieron GdC y APPC. Otra cosa es si el desgaste del gobierno de Sánchez, muy polémico en esta legislatura se lo permite.

El caso (casi) imposible de Dénia

Si fuera por ellos, los populares evidentemente repetirían la operación practicada en Calp o Xàbia en todas las poblaciones de la comarca. Pero en otros sitios lo tienen mucho más difícil. Es el caso de Dénia, donde los grupos independientes en la actualidad están reunidos en una sola coalición formada por Centre Unificat y Gent de Dénia. Con el primero, el PP no puede contar después de la traumática ruptura de gobierno de la pasada legislatura y de que su lideresa, Pepa Font, esté en la actualidad desarrollando tareas referentes a la ciudad gastronómica con el gobierno de izquierdas.

Cuestión distinta sería con la Gent de Dénia de Miguel Llobell. Esta formación política no contempla con tan buenos ojos el acercamiento de Font al ejecutivo de Vicent Grimalt. Ahora bien, fuentes de GD argumentan que ésta es una fuerza política con décadas de historia, que quiere mantener sus siglas y que tiene un personalidad muy distinta al PP que, por su parte, aquí aún se halla en plena fase de recomposición interna, después de que la edil María Mut haya sustituido a la exalcaldesa Ana Kringe al frente de los mandos del partido.

Lo único que podría tentar a GD es lo mismo que ya ha tentado a los grupos independientes de Calp o Xàbia: que bajo una marca tan poderosa como el PP, con tantos recursos, se vive mejor que en un partido independiente, donde hace más frío. El propio Óscar Antón señalaba que la labor de XD en la oposición apenas ha sido visible precisamente por la falta de medios.

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