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Alimentar la vista y el estómago, vías para la desestacionalización turística

  • Los empresarios del sector sitúan la gastronomía y el paisaje del interior comarcal como principales elementos para atraer visitas a la comarca durante todo el año, durante un taller del proyecto Dénia&MarinaAlta Tasting Life

Con solo el sol y la playa, la Marina Alta está condenada a ser un destino vacacional limitado a los meses de verano y, como mucho, la Semana Santa, cuando en realidad dispone de recursos suficientes para ofrecerse como destino atractivo todo el año. Es la llamada desestacionialización turística, el objetivo hacia el que hace años que quiere caminar la comarca y que es una de las grandes líneas de acción del proyecto Dénia&MarinaAlta Tasting Life puesto en marcha dentro del programa de la Ciudad Creativa de la Gastronomía de la Unesco.

Los paisajes rurales de la comarca constituyen una de las fortalezas para lograr la desestacionalización.

Así ha quedado claro en un nuevo taller celebrado esta semana por la Oficina de Innovación y Creatividad, en el que el empresariado turístico de la Marina Alta convino que Dénia&MarinaAlta Tasting Life se presenta como una magnífica oportunidad que cabe aprovechar para beneficiar potenciar el turismo en todo el ámbito comarcal y más allá del verano. En este sentido, el sector deja claro que la gastronomía y el sistema agroalimentario, ligado a los paisajes del interior, puede ser el eje sobre el que poder avanzar en la desestacionalización. Alimentar el estómago y la vista para engordar también el turismo de la Marina Alta, pilar indiscutible de la economía comarcal, acabando con la sensación de los visitantes de que “aquí, en invierno, cerramos las puertas”, según la expresión de uno de los participantes en el taller. Al mismo acudieron representantes de empresas de alojamiento, hostelería, turismo activo y agroturismo, que incidieron igualmente en desarrollar en la comarca un turismo rural ordenado y respetuoso, que no busque la masificación.

Otra cosa deja clara el taller, y que debe hacer reflexionar: actualmente, el nombre Marina Alta no puede considerarse una marca turística. Dicho de otro modo: en el campo del turismo, como en tantos otros, cada municipio hace la guerra por su cuenta; el vecino es un rival y no un socio.

Para corregirlo, y para lograr el objetivo de la desestacionalización, Dénia&MarinaAlta Tasting Life parte de un diagnóstico de la situación actual y un perfil del turista tipo, ambas cosas necesarias para definir las acciones. En este sentido, el perfil mayoritario del visitante continúa siendo el de aquel que busca el sol y la playa y que se concentra en los meses de julio y agosto. El 80% del turista de la costa de la comarca busca un alojamiento individual (casa o apartamento), a excepción de Calp, donde hay una mayor concentración de hoteles. Además, accede a la comarca en vehículo propio o lo alquila cuando llega.

Cada vez más, el turista planifica previamente sus vacaciones recurriendo a los medios tecnológicos, tanto para informarse sobre el destino como para contratar el viaje y la estancia. En este sentido, en el taller se indicó que los grandes portales de internet y las aplicaciones turísticas están controladas por las grandes agencias y operadores, que son las que marcan las ofertas y definen en origen los paquetes de actividades. Por ello, el turista de temporada alta no es un gran consumidor de turismo alternativo, aunque sí puede recibir información y ser un prescriptor de lo que se puede encontrar en otras épocas del año en el entorno de su lugar de vacaciones estivales.

Ahí es donde se puede actuar. “La información y la comunicación sobre este visitante puede tener efectos positivos en la desestacionalización”, señala Dénia&MarinaAlta Tasting Life,  que apunta también una dificultad añadida: “el empresariado de alquileres se queja de que la oferta está ahora muy dispesa y pide que esté coordinada, de manera que se sepa a qué puntos o lugares tienen que dirigirse sus clientes para disfrutar, por ejemplo, de los paisajes de los almendros en flor, o la actividad de los valles en temporada de cerezas”.

Evitar la masificación

Igualmente reconocen que la Marina Alta tiene muchos valores y atractivos para ofrecer, pero recomiendan no ser exhaustivos a la hora de preparar ofertas o itinerarios turísticos. Entienden que un itinerario, por ejemplo, debe tener uno o dos productos u objetivos de interés por día, incluir un evento gastronómico e introducir elementos patrimoniales básicos. El criterio general es que no se puede mostrar todo ni todo vale en una ruta. Hay que seleccionar los productos o actividades que puedan cubrir todo el calendario anual, todos los perfiles y todo el territorio, pero evitando la masificación. Hay que poner en valor iniciativas locales que pueden ser atractivas para los visitantes, como Feslalí “Alcalalí en flor” o las rutas de la Vall de Pop, y que se ajustan a la filosofía y el proyecto Dénia & Marina Alta Tasting Life.

Menús tradicionales

Otra conclusión es que la gastronomía debe estar en el centro de esta revitalización de la Marina. Proponen que los restauranten introduzcan un “menú gastronómico”, con productos y platos tradicionales, sin cerrarse a adaptar algunos gustos más generales. En este sentido se pide apertura de miras y citan el caso de la “lata de Calpe”, un plato de pescado básico y con un fuerte sabor a mar, que cuando es tratado de forma que se eviten pieles o espinas, es duramente criticado los defensores de la integridad tradicional. También considerarían interesante que se diseñara una web específica patrocinada por la Ciudad Creativa de la Gastronomía, donde figurasen detalles sobre los productos locales y recetas de cocina popular de la Marina, ya la que se pudiera acceder desde las páginas institucionales de todos los ayuntamientos y desde las particulares de las empresas turísticas privadas.

Todos los presentes se mostraron partidarios de avanzar en este línea turística, que debe tener un modelo diferente -aunque necesariamente complementario- del que se ha instaurado en la costa. Reconocen, sin embargo, que esto no se puede conseguir de una día para otro y advierten de que los empresarios deberán arriesgar, pero que es cuestión de insistir: “Si un horno quiere vender tortas de lata en el interior, deberá hacer cuatro desde el primer día, y seguramente tendrá que tirar la mitad muchos días, pero si la oferta la mantiene y siempre la pueden encontrar los visitantes, no sólo acabará vendiendo las cuatro tortas, sino que, incluso podrá aumentar la producción diaria “.

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