LA MARINA PLAZA

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Publicado: domingo, 19 marzo, 2017

Las diferencias Grimalt-Carrió, la vuelta de Pepa Font y la indignación por el tren, críticas falleras 2017

  • Los distritos censuran el coste de las sentencias urbanísticas, el retraso del PGOU y la estética de una ciudad en obras repletas de escombros
  • Alaban la apuesta turística de la gastronomía, pero muestran su inquietud por las condiciones laborales de camareros y cocineros y la falta de hoteles
  • Referencias a la influencia del alcalde de Xàbia en la gestión de la ciudad, las colas en Marina Salud y las controversias en las calles Marqués de Campo y Loreto

La situación política

La convivencia a veces difícil entre los dos principales socios de gobierno de Dénia, el socialista Vicent Grimalt y Rafa Carrió, de Compromís, es analizada por muchas comisiones. París Pedrera cree que hay discrepancias entre ambos: “Es miren tendres als ulls i malparlen a l’esquena”. Cree este distrito que si mantienen el pacto es “por la pena de dejar de gobernar” pero matiza que en realidad no se fían el uno del otro. Y agrega que ese es el motivo por el que Grimalt ha hecho ahora delegada de la ciudad gastronómica a Pepa Font: “Por si acaso el asperino (Vicent Grimalt) no tiene contento al socio cantautor (Rafa Carrió), a la analista (Pepa Font) ha hecho delegada”.

El regreso de la edil centrista es reflejado por muchas otras comisiones. En Les Roques juegan a que el público advine quien es esa “concejala del siglo pasado ” que se ha hecho cargo de las riendas gastronómicas de la ciudad. Diana evoca una escena medieval en la que “el caballero socialista” (Grimalt) corteja a una “dama bien arreglada” (Font). Y Baix la Mar tiene una perspectiva muy particular sobre el retorno de Font: señala que como PSPV y Compromís no son capaces de aprobar el Plan General “ni yendo a misa” se han encomendado a “Santa Pepa”.

Port Rotes en cambio tiene una visión bien diferente. Cree que el “rei de la botiga” (Grimalt) y sus aspirinas serán suficientes “con la ayuda de Compromís” para salvar a Dénia sin la necesidad de Pepa Font, que por el contrario es para ese distrito una política anclada en la prehistoria, lo mismo que Miguel Llobell (Gent de Dénia). Ambos políticos, añade esta comisión, viajan en “troncomóvil”.

Sobre la gestión de Grimalt, París Pedrera apunta que Dénia está copiando muchas de las actuaciones que realiza “el desculat”, en referencia al alcalde de Xàbia, el también socialista José Chulvi. Y Diana le afea al primer edil su tardanza en apoyar a las fallas, un error en el que nunca hubieran incurrido Ana Kringe o Sebastià Garcia. Les Roques, que reproduce clips de PP, PSOE y Podemos, se muestra decepcionada con el resultado de la legislatura. “Ha pasado otro invierno y todo sigue igual”.

Centro, cuya falla tiene sabor oriental, rebautiza a los regidores con nombres japoneses: Antonio Losada es Ni-Posa-Ni-LLeva, Ana Kringe Konta-Kom-Fuig, Vicent Grimalt es Kin-Plan-Es-Kou, Mari Matínez Vull-i-no-Pook y Rafa Carrió Kanta-i-Au.

Les Roques lanza también adivinanzas sobre otros dos concejales: ¿quién es una seguidora de Albert Rivera ya con nietos?, en referencia a Mari Martínez; y ¿quién es el hombre tranquilo de la corporación, más seguidor de Íñigo que de Pablo?, en referencia a Antonio Losada. Y París Pedrera destaca las ansias del edil de Ciudadanos Sergio Benito por ser alcalde.

Clamor por el tren

La falta de un tren que enlace Dénia con el resto del mundo volvió a ser una de las grandes temáticas en esta edición fallera. Nada nuevo: ya había pasado otros años. Pero lo que destaca en este 2017 es el tono de indignación por el hecho de que mientras se sigue esperando el tren de Valencia haya desaparecido el de Alicante. Se esgrimen palabras muy duras: “Qué desastre, qué horror, quin desgavell” dice París Pedrera. “Se nos ha acabado la paciencia” subraya Centro.  Saladar arguye que Dénia “se ha quedado sin ningún tren, ni el de la Costa, ni el de Cercanías ni siquiera el del Castillo”. Oeste evoca aquella época en que en la vieja estación aún había trenes: ahora ya no hay ninguno y los trenes han mutado en autobuses.

El desastre urbanístico

Prácticamente todos los distritos censuran el eterno retraso en la redacción del Plan General. “¿Cómo podemos estar aún sin PGOU?” se pregunta Centro. Oeste resalta que los constructores “maldicen a Maria José” por lo que les hace sufrir a la hora de conceder licencias, en alusión a la regidora de Urbanismo, Maria Josep Ripoll. Les Roques señala que las sentencias urbanísticas que obligarán a las arcas municipales a pagar 33 millones han convertido el ayuntamiento en un siniestro juego de la oca, aunque se congratula de que el “concejal Alex” vaya a investigar lo que ha pasado. Oeste parece ya saberlo: culpa de esos fallos judicales adversos a la herencia de Ana Kringe.

Edificios degradados y demasiadas obras

Centro pone el acento en la degradación que sufren edificios, espacios e instalaciones de Dénia como la Fábrica del Gas, la casa de la Marquesa, el Pinaret d’Elies o el Cementerio de los Ingleses. Y se felicita de que por fin se vaya a sustituir la estación de autobuses en Arxiduc Carles “que hemos sufrido tantos años”.

El exceso de las obras en la ciudad durante los últimos meses es satirizado en Oeste, que afirma que se puede atravesar toda Dénia sólo pisando escombros. París Pedrera agrega que los turistas podrán venir a comer pero “les diremos que no miren a ningún otro sitio para que no vean el desastre en las calles”.

Ciudad creativa de la gastronomía.

Todas las fallas alaban esta apuesta turística de Dénia y a cocineros como Quique Dacosta que la sostienen, pero hay dudas. Les Roques se felicita de que ahora vayan a venir turistas desde Ostergen o Bergen (otras ciudades gastronómicas) pero se pregunta en qué hoteles dormirán debido al déficit de esa oferta en el municipio. Esa comisión también pide un salario digno para cocineros y camareros y comenta con sarcasmo que “el alcalde y la comitiva” se dedican ahora a viajar. También Baix la Mar lamenta que dianenses con tres carreras acaben por exiliarse a Alemania para trabajar de camareros.

Otras fallas señalan que la gastronomía por la que ha apostado Dénia -la gamba roja o el eriçó– sólo es apta para turistas con alto poder adquisitivo pero no para los vecinos. “Si quieremos comer, el bolsillo te tendrás que rascar” señalan Saladar o Baix la Mar. Centro lamenta que en ocho años el eriçó local, una delicia para les calmes de gener, no se haya recuperado en las costas dianenses.

Masificación en la Cova Tallada

Roques lamenta que tan paradisíaca cueva se haya convertido en un parque temático y expone que el alcalde de Xàbia, José Chulvi, quiere cerrarla a pesar de que por esa localidad no hay acceso a ese paraje. Oeste señala que la Cova Tallada “se llena más de lo normal”. Baix la Mar cree que “habrá que coger turno” para acceder a la cueva y censura que el Consell “se haya dormido” a la hora de “arreglar” el parque natural del Montgó.

El temporal, una costa arrasada.

Los destrozos ocasionados por el temporal en Les Deveses son objeto de análisis en Les Roques, que teme que la economía de sol y playa esté en peligro. París Pedrera se muestra escéptica ante quienes creen que los daños se multiplicaron por la construcción masiva cuando en las zonas más afectadas “no se había construido en cien años”.

Marqués de Campo

El enfrentamiento entre Vicent Grimalt y los comerciantes por la posible peatonalización de esa calle es recogido en varios distritos como Les Roques y Oeste. Centro censura el cambio en la parada de taxis y se pregunta si cada vez que ahora se necesite alguno habrá que preguntarle a un municipal.

La calle Loreto

Les Roques critica que este vial haya quedado convertido en un “puzzle de adoquines” tras las obras del gas. Y Baix la Mar critica la futura declaración de ZAS del Loreto, lo que obligará a los dolçainers a “tocar con sordina”.

El barrio residencial de Les Roques y la falta de aparcamiento en toda la ciudad

Lógicamente es la histórica falla del casco antiguo la que más hincapié hace en la cuestión, hasta el punto de apiadarse del concejal del barrio, Paco Roselló, “por aguantar a un barrio siempre en revolución”. Critica Les Roques que algunas históricas hosteleras de la zona no hayan podido obtener tarjeta para poder aparcar y subrayan que este casco antiguo se ha llenado de calles con rayas amarillas donde ya no se puede estacionar, aunque “los niños sí podrán jugar a las chapas y los abuelos pasear”.

No obstante, las dificultades para encontrar aparcamiento afectan a toda la ciudad. París Pedrera dice que en Dénia es más fácil “hacer rafting que encontrar parking“. Saladar subraya que la localidad en verano “es una selva” de automóviles.

Ratones en las calles

La polémica sobre la profusión de ratones en las calles, destapada hace unos meses por el PP, es recogida en Oeste, que espera que el edil de Medio Ambiente, Josep Crespo, sea el “flautista” de Hamelín” que pueda encantar a los roedores.

Marina Salud

Baix la Mar señala que “no nos fiamos” de que la consellera de Sanidad, Carmen Montó, “acabe por quitarle el negocio” a “Marina Taüt” e insta a Montón a “que haga pronto” esa reversión sanitaria. Además, un ninot vestido de momia expresa “cómo se quedó un paciente” que esperaba cita con el médico en los corredores del hospital. También sobre las listas de espera habla Oeste, que señala que la mala situación en el Hospital de Dénia no es culpa de los trabajadores. Centro por su parte reivindica que ese centro pase a llamarse Torrent Guasp, tal y como se lleva demandando desde hace una década.

Baix La Mar

Contra las cacas de los perros.

Todas las fallas se hacen eco de la cruzada de Dénia contra los excrementos de los canes. Saladar caracteriza un ninot como un gran cazador en busca de cacas y Diana reproduce un perro muy preocupado porque sabe que si su dueño no recoge sus heces deberá rascarse el bolsillo para pagar una severa multa.

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Mostrando 1 Comentario
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  1. daniel del valle dice:

    Menos mal que a alguien se le ha ocurrido comentar de que iban los letreros de las fallas, porque como estaban solo en valenciano muchos no nos hemos podido enterar.
    Esto ya lo comenté en Facebook y me dieron una respuesta “brillante”, que no se traducen al español porque entonces se pierde el sentido de la crítica y la picaresca.
    Tenía entendido que Las Fallas habían sido declaradas “Bien cultural inmaterial de la humanidad”. o sea que no están solamente dedicadas a los que hablan el valenciano.
    En 2018 quisiera poder yo también disfrutar de las críticas y cachondeo.

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