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Publicado: Viernes, 17 Febrero, 2017

Cien años de la demolición del Castell d’Olimbroi de Dénia

  • La dinamita para construir la escollera sur del puerto acabó con la fortaleza que había sido erigida justo después de la conquista cristiana, en el siglo XIII
  • El pergamino de la falla Darrere del Castell evoca ahora aquel monumento en cuyo solar fue erigido durante la II República el chalet también desaparecido de un gran hacendado
  • Artículo de Josep Antoni Gisbert: «Al Tossal de Sant Nicolau o d’Olimbroi, ara fa un segle, s’enderrocà un bell castell».

El Castell d’Olimbroi según la litografía del libro de Roc Chabàs, publicado en 1874.

Si la historia hubiera sido de otra forma, el centro urbano de Dénia podría estar hoy en un lugar bastante diferente al actual. Tras la conquista cristiana de la ciudad a mediados del siglo XIII, los caballeros de Jaume I decidieron dejar desierta la gran metrópolis que había sido la medina de la Daniya islámica e intentaron alzar a bastante distancia dos nuevos asentamientos: uno en el Palmar y otro, en 1271, en Olimbroi, sobre la colina que hoy se conoce como Sant Nicolau. Ambos intentos fracasaron.

Lo hicieron por dos razones: la falta de recursos económicos y el hecho de que el trazado urbano de la antigua Daniya era tan poderoso que no podía ser ignorado. Así que en 1304, Jaume II abandonó esos sueños: fundó dentro de los límites del actual Castillo la Vila Vella que poco después se expandió por la geografía de lo que había sido Daniya, donde hoy se asienta el centro de la Dénia actual que sigue siendo así fiel a su pasado islámico.

Ahora bien, en Olimbroi quedó otro castillo edificado durante la conquista cristiana. Con el devenir del tiempo y según subraya el arqueólogo municipal, Josep Antoni Gisbert, cumplió no tanto la función de fortaleza sino la de ermita dedicada precisamente a Sant Nicolau: de ahí el segundo topónimo, más contemporáneo. Pero de cualquier forma, aquel castillo pervivió hasta principios del siglo XX.

Desapareció entonces, cuando la colina donde se asentaba fue usada como cantera para la construcción de la escollera sur del puerto: la dinamita explosionada para extraer la piedra causó los daños estructurales que acabaron con el monumento, en un proceso de demolición que concluyó hacia 1917. Hace ahora un siglo.

Postal Thomas, Barcelona, hacia 1910. Al fondo aún se observa en la cima del promontorio la silueta del Castell d’Olimbroi. Museu Etnològic de Dénia. Arxiu de Memòria Gràfica.

Aquello acaeció en una época en la que abogar por la preservación del patrimonio histórico sonaba aún a chino. De hecho, el otro Castillo, el que aún hoy es admirado y visitado, sufrió el mismo proceso en su vertiente septentrional, que también sirvió como cantera en este caso para la escollera norte. Gran parte de los problemas arquitectónicos que sufre hoy esta fortaleza vienen precisamente de aquel hecho.

Del Castell d’Olimbroi en cambio no queda ni rastro. Pero aún así merece la pena evocarlo: «Investigar y rememorar el patrimonio perdido constituye todo un estímulo para poder preservar el poco que nos queda hoy en día», razona Gisbert. Para cumplir con este cometido existen varias vías. Una de ellas es la intensa actividad cultural que están desarrollando desde hace ya años las fallas de Dénia. La comisión de Darrere del Castell ha colaborado con el arqueólogo municipal para que su pergamino de este año rescate el perfil de aquel castillo que un día se asentó en el promontorio de Sant Nicolau.

Presentación del pergamino de Darrere del Castell.

Para ello se han basado en la reproducción de una litografía extraída de la primera edición de la Historia de la ciudad de Dénia, del historiador Roc Chabàs, publicada entre los años 1874 y 1876, y realizada por una de las mejores imprentas de Valencia, la de Sanchis. Aquella litografía estaba inspirada a su vez en un dibujo realizado por el pintor de Dénia, Domingo Llorens.

Subraya Gisbert que el esfuerzo realizado por Darrere del Castell saca a la luz otro dato interesante: a diferencia de otros hitos perdidos, el Castell d’Olimbroi pervive en las primitivas fotografías y litografías realizadas desde mediados del siglo XIX y en postales de los primeros años del XX. Las últimas están datadas entre 1910 y 1915. Después, vendría la dinamita.

Leyendas durante casi un milenio

La colina de Sant Nicolau está cargada de leyenda. Ya en época musulmana se asentó allí una rápita, un centro de enseñanza religiosa. El castillo se alzó tras la conquista cristiana y fue utilizado por el principal caballero de Jaume I en Dénia, Pere d’en Carrós, sobre todo como atalaya para la vigilancia del tráfico del puerto. De hecho, desde la fortificación podía apreciarse la Torre d’en Carrós, ya en la dársena.

Libro de Chabàs.

Puede decirse pues que hubo una época en la que Dénia albergó dos castillos, si bien el de Olimbroi casi nunca fue usado como fortaleza al uso, sino que tuvo un carácter residencial y ya a partir del siglo XV se le conoció como ermita de Sant Nicolau, un santo muy venerado en Italia: no en balde, Pere d’en Carrós tenía posesiones en Cerdeña.

La leyenda aún prosigue tras la demolición del Castell d’Olimbroi. A finales de 1920 y durante los primeros años de la II República se alzó allí un gran chalet con un emblemático pavimento hidráulico propiedad del hacendado de la Fábrica Cosmelli, una factoría de conservas que se encontraba en la calle Foramur. Tan magna finca sin embargo tampoco ha sobrevivido: sobre 1980 era ya una completa ruina expoliada y la casa desapareció definitivamente hace poco más de lustro.

No es la primera vez ni mucho menos que la falla Darrere del Castell se adentra en los recovecos de la historia de Dénia. Su colaboración con Gisbert se remonta a hace seis años y también ha dedicado pergaminos a la terracota de Diana o a la ciudad islámica de Daniya.

Al Tossal de Sant Nicolau o d’Olimbroi, ara fa un segle, s’enderrocà un bell castell.

Josep A. Gisbert Santonja, arqueòleg. Dénia, 2017.

Rebia el nom del sant, per que fou l’advocació que tingué des de l’edat mitjana l’ermita, i abans capella del castell. Olimbroi, o Orimbroi fou el nom del bellíssim castell del segle XIII que coronà el cim del tossal.  Cap el 1917, finiria un procés d’enderroc iniciat una dècada abans, amb l’ús del indret com a pedrera per bastir l’escullera de l’androna del port. Lloc històric per excel·lència per haver acollit, a més a més, una pobla de vida efímera, fundada pel rei Jaume I  l’any 1271.

Al cim d’aquest promontori   se situà un ribat musulmà; era com una mena de torre o monestir, generalment amb estatges amb quibla orientada a la Meca per a pregar. Seguint a l’immortal arabista En Julià Ribera i Tarragó, un bon amic d’en Roc Chabas, aquest potser fou l’emplaçament del ribat que, segons els cronistes musulmans, fou fundat vora el Montgó i la mar per un personatge que visqué al segle X; Abulmotárrif d’Elvira. El mateix nom de les Rotes, que apel·la un dels paradisos més estimats que envolten la ciutat i parlen amb la mar, cal advertir que Ribera considera que es d’arrel àrab i que deriva sens dubte de les ràpites. Per tant, paisatge sagrat dels musulmans.

 

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