LA MARINA PLAZA

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Residentes europeos aislados y envejecidos: el lado oscuro de un paraíso llamado Marina Alta

  • Dos investigaciones alertan de que el retiro dorado de los extranjeros en la comarca también adolece de soledad, reclusión en guetos y alcoholismo
  • Identifican como muy grave la falta de transporte público y especialmente de tren
  • Pronostican que la comarca seguirá perdiendo residentes, sobre todo de origen británico

Fotografía: Crhistine Seiffert

Magníficos paisajes, buena cocina, clima agradable casi todo el año, playas acondicionadas… En principio no tendría porqué haber ninguna fisura en el paraíso: la Marina Alta era (es) el retiro dorado de los residentes extranjeros al borde del Mediterráneo. Y sin embargo, dos recientes estudios retratan un inquietante lado oscuro en el edén: envejecimiento, soledad, fuga demográfica, aislamiento, falta de comunicaciones y hasta alcoholismo.

Quizás no sea una situación generalizada. Hay residentes que viven muy bien en la comarca. Pero también existen graves problemas.

Así lo indican esos dos análisis, que son muy serios: se basan en trabajos de campo, encuestas, entrevistas y prolijas comparativas estadísticas. Por un lado, una investigación realizada por los prestigiosos periodistas Antonio Delgado y Ana Tudela y publicada en El Datadista bajo el título El retiro no tan dorado de los extranjeros en la costa: el caso de la Marina Alta. Este artículo incluye además una entrevista con el doctor en Sociología de la Universitat de València Jordi Giner, autor de la tesis «Retorno de personas retiradas de origen británico residentes en la Marina Alta» a la que ha tenido acceso a La Marina Plaza.

¿Qué dicen ambos estudios? Para empezar, subrayan la singularidad demográfica de una comarca donde aún hoy casi el 35% de toda la población es extranjera; la mayoría provienen de la Unión Europea y un 10% son de origen británico. Ahora bien, estas cifras están bajando en picado.

Así, Tudela y Delgado señalan que «desde 2006, el número de residentes en La Marina Alta ha disminuido un 6,4%, debido principalmente a la salida de extranjeros (-5%). La mayoría de los que se han ido son británicos. La población residente con esta nacionalidad ha caído un -31,4%».  Estos residentes empezaron a regresar al Reino Unido sobre todo a partir de 2010. Giner pronostica que lo seguirán haciendo en los próximos años.

Las razones de un éxodo

Uno de los diseminados urbanísticos de la comarca, el de MonteGata.

Este éxodo, sigue Giner, obedece a varios otros factores. En primer lugar, al envejecimiento de la población de la comarca: un 40% de la misma tiene 65 años o más frente al 18,5% de media en España. Una diferencia bárbara, que ha afectado mucho al colectivo de residentes foráneos que comenzaron a instalarse hace ya tiempo, entre 1999 y 2006.

En segundo lugar está la crisis, que ha causado que muchos extranjeros malvendieran su casa, aún a costa de perder parte de la inversión que hicieron, con tal de asegurarse un cierto bienestar en sus últimos años de vida. La desaceleración económica en España provocó además impresionantes recortes de prestaciones sanitarias y sociales que en cambio no han tenido tanto impacto en países como el Reino Unido.

Todo ello confirma además que los residentes que han fallecido o se han ido no hayan sido sustituidos por otros nuevos procedentes del viejo continente, donde el paraíso de la Marina Alta ya no cotiza tan al alza como antes. ¿Por qué?

Más allá de situaciones nuevas y coyunturales como la inseguridad generada ahora por el Brexit, hay razones de peso que se han gestado durante la última década. Giner alude a las dificultades de una comarca donde para el extranjero tipo que vive en un adosado o chalet tener coche «es obligatorio hasta para ir al supermercado» por la falta de comunicaciones públicas, que profundiza el aislamiento de los residentes en una suerte de gueto.

Giner agrega algo muy significativo: «antes había un tren pero lo han quitado porque las condiciones de la vía estaban fatal», en alusión a la eliminación del TRAM Dénia-Calp que tuvo lugar en 2015. No hay pues transporte de cercanías dentro de la comarca y llegar a ella desde otras latitudes también es muy difícil: «como tampoco hay trenes de larga distancia, la única alternativa es la autopista de pago».

Pero para este sociólogo, el aislamiento de los residentes aún va mucho más allá: sus familias que aún viven en sus países de origen no saben nada de ellos: «Sé de algún caso de una persona que muere y tiene un hijo en Australia y en Canadá. Es un drama. Al cabo de dos semanas aparecen por aquí y se hacen cargo».

La vida en el paraíso es más difícil de lo que parecía: los casos de Xàbia, Calp o Llíber

Urbanización dañada en el incendio que arrasó el pasado verano Xàbia y Benitatxell.

Los principales problemas entre la población extranjera residente en la Marina Alta son la soledad, el alcoholismo y el aislamiento. Individuos o parejas de más de 60 años que abandonan su antiguo ámbito social en sus países de origen y que se van a vivir a urbanizaciones aisladas de los centros urbanos. No se integran con la población local ni aprenden el idioma.

Esta ignorancia de la sociedad que les acoge ha provocado problemas muy serios a los residentes: muchos súbditos británicos se han sentido engañados por las aseguradoras y sus farragosas peticiones burocráticas a la hora de hacer frente a los daños que sufrieron sus casas durante el último incendio en Xàbia y Benitatxell; y hace ya unos años, un buen puñado de residentes fue defraudado por una trama urbanística en Llíber, un municipio paradigmático: el 71% de censados son foráneos.

«Pensamos que viven en un retiro dorado y la realidad es que no son la clase social alta que pensamos, hay una sobrestimación de la riqueza de este colectivo», agrega Giner. Otro de los problemas es que parte de la población extranjera no se empadrona: bien porque no lo consideran importante, porque sólo viven en la zona 6 meses al año o para no perder derechos en sus países.

Tal circunstancia no sólo aumenta esa sensación de gueto para los residentes; ha provocado además una hecatombe en algunos ayuntamientos de la comarca, que han perdido población oficial a pesar de que sus residentes siguen viviendo en esos municipios; y eso a su vez ha supuesto una reducción de la financiación del Estado, de los impuestos que recaudan para mantener los mismos servicios o, a la larga, de los médicos, farmacias o maestros a los que tendrán derecho. Xàbia o Calp –que en la última década ha perdido el 25% de su población– son ejemplos sintomáticos.

Los autores: de «Playa Burbuja» a más de treinta entrevistas

Antonio Delgado y Ana Tudela  han abordado durante su trayectoria periodística muchas problemáticas nacionales entre los que se cuentan varios casos de corrupción. Ahora han fundado El Datadista, un startup al margen de los medios de comunicación ortodoxos con artículos basados en conclusiones objetivas y estadísticas, desterrando las opiniones.

Su análisis sobre la Marina Alta está incluido en un trabajo de campo dentro de un viaje que recorrerá 2.000 kilómetros del litoral español para abordar los efectos del boom inmobiliario y cuyas conclusiones publicarán en un informe bautizado como Playa Burbuja. 

 

Para realizar su tesis «Retorno de personas retiradas de origen británico residentes a la Marina Alta», Jordi Giner, además de manejar numerosas estadísticas, se basa en una encuesta electrónica a residentes realizada durante varios meses de 2014 y en treinta entrevistas a personas consideradas informantes clave por su contacto cotidiano con este colectivo.

Mostrando 4 Comentarios
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  1. jorge dice:

    la mayoría te los cruzas en la escalera y miran hacia otro lado te preguntan si eres propietario.altivez mal entendida.procuras asesorarles en que no enseñen recibos a desconocidos ni firmen nada pero no se abren nunca.y que decir de los bares que excepto el agua mineral lo compran todo fuera.y el que se compra un chalet alejado,no querra que le pongan una parada en la puerta,verdad ?.asi les va.

  2. Como antigua residente en el extranjero opino que además de los factores que enumeráis existe el de la poca confianza política que se tiene.

  3. Yo mismo dice:

    El problema mayor, que he vivido de cerca, es que estas personas no intentan aprender el idioma local. Se relacionan solo entre ellos. El aislamiento esta asegurado.

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