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Publicado: miércoles, 5 octubre, 2016

Bernat Capó, la voz de la refundación

  • Ha refundado, junto a tantos otros, la memoria de un país, el valenciano, que no es mejor ni peor que cualquier otra pero que llevaba décadas en el olvido. Ahora, su pueblo le recompensa por ello.

ARTURO RUIZ. Opinión

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Bernat Capó.

Hubo un tiempo en que estas cosas se escondían. No se hablaba de ellas porque quedaban mal. Había que disimular cualquier origen rural, cualquier identidad. Entonces, en varios momentos del siglo XX, los valencianoparlantes educaban a sus hijos en castellano, se abjuraba de los juegos infantiles jugados en las calles toda la vida, a los viejos y a sus historias se les apartaba en un rincón del salón cerquita de la tele, los pueblos eran lugares a despoblar y se cocinaba tan mal como se cocina en cualquier gran centro comercial. Objetivo: ser muy cosmopolita y muy moderno. Y no pasar nunca por paleto.

Por fortuna, llegó otro tiempo en que esa vergüenza a ser ciudadano de segunda fila quedó finiquitada. Y volvió a mirarse sin miedo a los pueblos. A su identidad como forma de ser y de estar en el mundo. A la recuperación de la memoria de los antepasados, con todo lo bueno y todo lo malo de esta geografía, que no es mejor ni peor que cualquier otra sino que es la que es. Sin caer en patriotismos o chauvinismos innecesarios. Sin calarse la boina hasta las cejas. Pero con un orgullo recuperado. A estas alturas, nadie va a negar aquello que dijo Joan Fuster de que, valencianos, la estética os pierde; pero eso sí, es nuestra estética. Aunque a veces nos conduzca al desastre. Que no siempre.

Total, que llegó una serie de gente que se decidió a refundar este país que es el de los valencianos. Y a currárselo un poco para que los legados ancestrales de la memoria –difuminados también por las guerras perdidas, los exilios, las dictaduras y las estériles batallas de Valencia– no se perdieran. Y la verdad que esa gente se lo curró. Cada una en lo suyo: en el arte, la pintura, el activismo, la música, la poesía o la gastronomía. Bernat Capó (Benissa, 1928) lo hizo desde la literatura, el periodismo y la política. Que no es poco. Vamos, un tío valiente.

Capó tiene varios méritos. Uno de ellos es ser ya bastante veterano. Por eso empezó a currarse esto de refundar la tierra hace ya muchas, muchas décadas, en un momento muy duro, de dictadura de posguerra, cuando ni siquiera había tele para apartar a los viejos y sí gente que acababa con los huesos en la cárcel por pensar lo que no se tenía que pensar. Capó, que en seguida supo mucho de eso –su padre fue uno de los presos–, comenzó a combatir toda aquella mediocridad utilizando la palabra. Como la dejaban utilizarla entonces, claro, que mucho margen no había. Pero pese a todo, ya en 1949 fundó junto a otros estudiantes de Benissa en Valencia un semanario satírico, El Garbell.

Desde entonces no paró de escribir. Lo hizo como periodista prácticamente en todos los periódicos de Alicante, Valencia y la Marina Alta. Y escribió también libros. Y a partir de esos libros rescató del mísero lugar donde estuviera escondida la memoria de Benissa y de su comarca. Y no conforme con escribir todo lo que ha escrito, que es mucho, quiso que también escribieran los demás. Y por eso se gestaron los premios de cultura popular Bernat Capó que distinguen todas aquellas obras que comparten ese mismo anhelo por hacer que perdure el patrimonio vital de este país.

Y es que nuestro hombre ha tenido la manía de hacer cosas para que duren. Como concejal de su pueblo entre 1979 y 1991, se empeñó en que Benissa contara con Centre Cultural y en crear los Premis 25 d’abril y esas cosas también duran todavía.

Ahora bien, tampoco habría que dar la sensación de que Capó, que por si fuera poco se declara agnóstico y republicano, es un señor muy serio. No lo es. Es un cachondo. Mira el mundo con una ironía impagable, lo que está muy bien para alguien que ha redactado tres volúmenes del Costumari Valencià: porque tan magna obra tomada con un exceso de severidad podría ser un coñazo, pero con sentido del humor puede ser hasta una delicia. Ya dijo alguien que la risa, si no es un arte, se le parece mucho. Pues eso.

Y si no se lo creen, vean este vídeo divulgado estos días por Edicions Bullents, correspondiente a la entrega de los premios Bernat Capó de 2015. Más de una risa sí que van a echarse.

 

Bernat Capó será nombrado hijo predilecto de Benissa el próximo 8 de octubre en un acto que se celebrará en el Centre d’Art Taller d’Ivars dentro de la programación de los actos conmemorativos del 9 d’Octubre.

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