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Publicado: Domingo, 25 Septiembre, 2016

Las cinco señales de alarma que deja el verano en Dénia, Xàbia o Calp

  • La masificación de los parajes naturales, el colapso viario provocado por la falta de transporte público, los incendios, el exceso de basuras y la falta de agua constituyen el lado oscuro de una gran temporada turística
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Desperdicios en el mar de Dénia, en una imagen de la campaña de limpieza que el ayuntamiento prepara en el litoral para el próximo fin de semana.

Imagínense por un momento que una pareja joven o una familia debaten en una gran ciudad, pongamos que Madrid o Valencia, dónde ir de vacaciones el próximo verano. Imaginemos que entre las opciones que barajan hablan de Dénia, de Xàbia o de Calp. E imaginemos que eligen cualquiera de esas tres poblaciones porque han leído o escuchado que son lugares idílicos de magníficos paisajes, playas limpias no demasiado masificadas y muy buenos lugares para comer.

A esa pareja o a esa familia no las habrían engañado. Dénia, Xàbia o Calp son así. O lo son en parte. De hecho, a esos tres destinos les gusta que hablen así de ellas. Y así se venden en ferias y foros turísticos.

Ahora bien, es probable que si esa pareja o esa familia se ven cualquier día de agosto atrapadas en un atasco en Les Rotes, buscando desesperadas un aparcamiento en la cala de la Granadella u oliendo a basura mientras cenan en un restaurante de Calp, también piensen que el paraíso no era tan bello como se lo pintaban.

El verano que ahora termina ha registrado una excelente ocupación turística que sin embargo ha adolecido de un lado oscuro: los principales núcleos turísticos de la comarca han emitido una serie de señales de alarma que demuestran que carecen de capacidad e infraestructuras suficientes para aguantar tanto aluvión de visitantes.

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Atasco de tráfico en el puerto de Xàbia.

Es un círculo vicioso: nuestra propia fuente de prosperidad -que vengan turistas- puede desaparecer si vienen demasiados y no se está preparado para acogerlos. Es el riesgo de morir de éxito. La Marina Alta necesita -y esto es un debate de años- decidir de una vez qué quiere ser de mayor: redefinir un modelo que sea excelente sin perder su rentabilidad y que no caiga en el turismo de masas, que es propio de otros destinos -Benidorm, Torrevieja- pero no de éste.

En esta visión coinciden hasta los propios empresarios que viven del negocio. El director de Marina de Dénia, Gabriel Martínez, afirmó hace unos días lo siguiente:

“Es muy importante, en un momento como este de crecimiento, buscar la calidad y no perder de vista los efectos de la masificación y su posible repercusión de futuro en el turismo de media y alta calidad”.

El problema es que esos efectos ya han llegado. He aquí cinco.

1. El colapso de los parajes naturales

El paraíso se ha colapsado. Ha habido atascos en lugares cuyo principal atractivo es que deben ser idílicos. Que haya colas de coches en verano es normal, aquí y en el Caribe, pero que también hubiera colas de barcos en ensenadas antes silenciosas como la Cala de la Sardinera de Xàbia, convertida en una especie de autopista del mar donde no cabía una embarcación más, resulta más inquietante.

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Cova Tallada, atestada de turistas.

Más pruebas de esas masificación: la gran afluencia de turistas y senderistas amenaza la pervivencia medioambiental de hitos del Montgó como la Cova de l’Aigua o la Cova Tallada que, según los expertos no pueden soportar tanta carga humana ni tanta basura, mucha de la cual acaba vertida al mar. Este último paraje compartido por Dénia y Xàbia en plena reserva marítima tiene un acceso difícil, lo que disparó además el número de accidentes y por lo tanto de rescates. Y llegó a convertirse en almacén de kayaks y aparcamiento de motos de agua.

Estas últimas también han irrumpido en el litoral xabienc: motos y más motos que producían una tremenda contaminación acústica y pasaban por zonas prohibidas demasiado próximas a la costa, poniendo en riesgo la integridad de los bañistas.

¿Qué hacer? Evidentemente no se puede -ni se debe-prohibir la llegada de barcos, kayaks,  motos de agua, o senderistas. Pero sí regular los accesos al paraíso, algo que Xàbia ya ha hecho en las cuevas de su vertiente sur, a las que no se puede llegar con embarcaciones a motor. En el Montgó, la Generalitat pretende limitar el próximo año el número de excursiones que a la Cova Tallada organizan empresas de kayaks y motos.

Pueden parecer medidas extraordinarias pero no lo son tanto. Por ejemplo, el Consell no prevé de momento restringir la gran avalancha de turistas que van a pie hasta la Cova Tallada sobre todo desde Dénia. Otros lugares sí lo hacen, como el Penyal d’Ifac en Calp, donde no puede haber más de 150 visitantes a la vez.

Ahora bien, este último caso recuerda que además de prevención es necesario invertir en esos parajes: el Penyal ha estado dos años cerrado porque durante veinte no se invirtió en su mantenimiento. El Montgó también necesita dinero.

2. El desprecio por el transporte público

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Aspecto estival del acceso a la Granadella. Fotografía: Diario Levante.

Cuentan el caso de una pareja que este año, antes del incendio, quiso ir a la cala de la Granadella de Xàbia. Fue en su coche. Y se volvió sin visitarla… porque no encontró lugar para aparcar. Los vehículos que sí lo encuentran en estos parajes lo hacen a costa de estacionar en sitios peligrosos que bloquean salidas de emergencia, accesos a sendas o entradas a casas.  Ha pasado lo mismo en Les Rotes de Dénia, donde después de años de caos el ayuntamiento ha tenido que regular, no sin polémica, el estacionamiento.

Todo eso pasa porque tanto coche colapsa parajes que son auténticos cuellos de botella, pero el problema es que no hay otra forma de hacerlo debido a que la Marina Alta, a diferencia de tantos otros destinos turísticos, ha mostrado un histórico desprecio por el transporte público que, dentro de sus propios términos municipales, o no existe o no es competitivo.

Y no sólo son las distancias cortas. Pasa también en comunicaciones de media y larga distancia: una vez eliminado el TRAM Dénia-Calp, sin Tren de la Costa y toda vez que las líneas de autobús de Alsa poseen frecuencias de paso insuficientes, la principal forma de llegar a la comarca es por carretera. Con lo que en el paraíso se disparan los índices de contaminación ambiental.

3. Los incendios. ¿Causa o efecto?

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El incendio de Xàbia-Benitatxell: humos sobre una zona densamente urbanizada.

Por desgracia, ha habido incendios siempre, en temporadas turísticas boyantes como ésta y en otras sin tantos visitantes. Pero es casi una obviedad afirmar que a más población flotante más riesgo de fuegos. Y por lo tanto, más necesidad de campañas de concienciación y de inversiones para mantener los parajes forestales e implantar dotaciones fijas de vigilancia. Siguen faltando.

El incremento de la presión demográfica y urbanística es un factor de riesgo que pone en peligro la vida de los vecinos y de los efectivos de extinción y dificulta la lucha eficaz contra el fuego, como se pudo apreciar en los últimos dos grandes incendios, el del Montgó de 2014 y el de La Granadella-Cumbres del Sol de este 2016. También hay que invertir en extinción: no es de recibo que el subparque de bomberos en Benissa lleve cerrado más de un año porque no se le dota de personal.

Hay muchas asignaturas pendientes: crear barreras de seguridad entre las urbanizaciones y los bosques, redactar planes de evacuación o evitar regeneraciones basadas en masas arbóreas de concentración excesiva -pinos y más pinos- para centrarse en especies autóctonas y resistentes al fuego.

Hagamos otra pregunta obvia. ¿Son los incendios un riesgo para el turismo? Al día siguiente del desastre en La Granadella, la cala volvía a estar repleta de bañistas, pero es evidente que la comarca no puede seguir perdiendo hectáreas a este ritmo: más de 3.000 en apenas dos años. Los lugares idílicos que barajan como destino vacacional las familias en Madrid o Valencia no están repletos de tierra calcinada.

4. Más basura y más botellón

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Basura en Calp.

Contemos otra historia. Una pareja en el centro de Calp paga 80 euros por una buena cena en el centro del municipio. Después vuelve a su apartamento. Y escribe en facebook que se ha gastado tanto dinero mientras olía a desperdicios. Peor promoción turística imposible.

Parece increíble que poblaciones como Calp no hayan sabido aumentar su capacidad para eliminar residuos y muestran en noches estivales de máxima ocupación calles con contenedores atestados de basura. Las mismas imágenes han podido apreciarse en Dénia, otra localidad cuyas infraestructuras se han visto superadas. Faltan más planes de consenso con la hostelería y más presión a las concesionarias del servicio.

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Botellón en Dénia.

La problemática de la basura tiene además que ver mucho con el modelo turístico: por ejemplo, con la proliferación de los botellones que también en Dénia han ofrecido una imagen discutible de zonas de ocio como el puerto o la calle La Mar.

5. Sigue sin haber agua

En su imprescindible artículo Verano 2016 en la Marina Alta, cuando más es bastante menos, publicado en este diario, Miguel Ángel Civera afirma lo siguiente:

“Que un municipio costero, Xàbia, ponga en solo día de agosto 32.317 m3 de agua en la red y que estos 32 millones de litros diarios de agua potable (desaladora + pozos) no sean capaces de abastecer, a finales de agosto, la demanda sólo genera la inquietud de que no tengan agua en algunas zonas durante algunas horas. No de que este consumo sea disparatado, ni de que los acuíferos estén sobreexplotados y salinizados, ni que estemos en un largo período de sequía ante la que cualquier precaución en la gestión del agua sería poca. Lo importante es poner agua en la red, a la presión adecuada, más agua, toda la que se necesite y que por fin pasemos la temporada. Y si alguien dice algo, el año pasado se puso más agua, este año no podemos porque los pozos están secos”.

La Marina Alta, una comarca que carece de embalses y sigue azotada por una tremenda sequía, continúa sin redactar un plan integral de abastecimiento para toda su geografía comarcal.

Mostrando 3 Comentarios
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  1. Con los contenedores antiguos estábamos mejor por que se podían poner mas contenedores en algunas zonas ahora hay la mitad de contenedores sobre todo en las urbanizaciones. Yo si tengo que coger el coche para tirar la basura para eso la tiro en el punto verde y que bajen el recibo de basura. Y encima todavía no he visto limpiar ninguno y así la olor es nauseabunda.

  2. A l’estiu tot el món viu, i l’arqueologia medieval valenciana més que ningú: Recordeu les troballes a la pobla d’Ifac, l’alcassaba de Dénia, el castellar d’Alcoi… i ara açò. Una gran noticia!

  3. alguien me puede explicar porque en Calpe conviven los contenedores antiguos y los nuevos ??.asi se recicla la mitad.las papeleras del paseo marítimo….Muchos paseítos.avisa que las papeleras rebosan basura…pero la verdadera culpa la tenemos nosotros.somos bastante sucios y vagos.pruebe a dejar una bolsa fuera del contenedor.el que viene después ni se molesta en mirar si esta lleno.la deja al ladoy luego echa la culpa al empedrado.

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