LA MARINA PLAZA

Periodismo, pase lo que pase
Publicado: viernes, 5 febrero, 2016

Jose Gayá: “Los movimientos sociales no tienen barreras ideológicas, se nutren de los dolores comunes originados por el sistema”

“Cuando las gotas se hacen lluvia” es el último documental de Jose Gayá, un realizador nacido en Dénia en 1978  y afincado actualmente en Pedreguer, que cuenta con una trayectoria de más de 15 años dedicados al documental social, sobre todo en Latino América, de donde regresó hace un par de años. Su nuevo trabajo, que ya ha sido emitido por la cadena internacional Telesur, está siendo presentando actualmente en numerosas localidades del estado. En él, Jose Gayá muestra las grietas nuestro sistema a través de diferentes movimientos ciudadanos, dos de ellos de La Marina Alta, y de la reflexión de reconocidos activistas sociales.

-“Los pilares fundamentales de la sociedad democrática están resquebrajándose actualmente en el estado español”

– “El documental va a la raíz de los problemas del sistema para poder comprender su complejidad y superarlos”

– “Lo que más me ha sorprendido de los movimientos sociales son la solidaridad, el altruismo y el amor con que luchan por hacer un mundo donde quepan muchos mundos”

– “Hoy en la comarca existen diferentes movimientos sociales, políticos y culturales con mayor protagonismo y participación en la sociedad”

-El documental realiza un recorrido por movimientos de resistencia de todo el estado, la mayoría de ellos emblemáticos, como los casos de Marinaleda y el problema de la tierra, la PAHC de Sabadell y su lucha contra los desahucios, la movilización ciudadana en el barrio del Gamonal de Burgos o la Marea Blanca en Vallecas, y también algunos menos mediáticos, como el de la lucha estudiantil en la comarca o la apuesta por un modelo alternativo de la CSA La Mistelera de La Xara. ¿Por qué escogiste estos casos concretos y qué destacarías de ellos?

– Salud, educación, vivienda, tierra y derecho a participar y decidir sobre las políticas que afectan a tu comunidad, barrio, ciudad o región son los pilares fundamentales de una sociedad democrática. Esos pilares están resquebrajándose actualmente en el estado español, por eso decidimos acompañar a los movimientos sociales de cinco territorios del estado que luchan por  la defensa y profundización de estos pilares. El SAT en Andalucía lucha por democratizar las tierras, la Marea Blanca en Madrid por la sanidad pública y de calidad, la PAHC de Sabadell por una vivienda digna, la comunidad organizada del barrio de Gamonal, en Burgos, por decidir  sobre el destino de su barrio y l´Espenta en la Marina Alta por una educación pública y de calidad, entre otras reivindicaciones.  Estos son algunos de los principales movimientos sociales que aparecen en el documental, pero hay muchos más.

Jose Gayá
Escogimos acompañar a estos movimientos por su ejemplo de dignidad. Pensamos que la diversidad nos enriquece como sociedades, por eso trabajamos en territorios muy diferentes pero con dolores comunes, por ejemplo,  desde l´Espenta en la Marina Alta que es un movimiento muy reciente de gente muy joven, hasta los jornaleros de Andalucía organizados en el SAT que luchan desde la época, no tan lejana, de la dictadura. La PAHC de Sabadell está compuesta por gente de 52 nacionalidades diferentes, que confluyen cada martes en una asamblea de más de 350 personas. Mil colores haciendo revolución.

Lo que destacaría de estos movimientos es la alegría y la esperanza que albergan y reparten. Y eso les hace invencibles. Les pueden quitar sus tierras, escuelas, hospitales, viviendas… pero la alegría, la esperanza y el amor no se los puede quitar nadie.

Además de darle voz a los protagonistas de cada uno de estos movimientos, el documental también construye su discurso con entrevistas a activistas significativos de los movimientos ciudadanos como la antropóloga Yayo Herrero, el abogado Endika Zulueta, el economista Josep Manel Busqueta, el sindicalista Sánchez Gordillo o Magda Bandera, directora de La Marea, por citar sólo unos ejemplos. ¿Qué tienen en común estas voces?

– El documental se nutre de las experiencias prácticas de diferentes movimientos populares, y completamos este relato colectivo con la teoría, explicada a través de un abanico de diferentes analistas con un grado de conocimientos excepcional. El sentido común es lo que tienen en común estas voces. La palabra cercana y sencilla que utilizan llega a todos los sectores de la población, que es lo que buscamos con nuestro trabajo,  desde un catedrático de una gran ciudad hasta una abuelita que apenas sabe leer y escribir de un pequeño pueblo. Y esto resulta una tarea muy ardua cuando explicamos un sistema tan complejo como es el capitalismo en su fase actual. Las entrevistadas y entrevistados logran este objetivo con argumentos claros y contundentes.

-El documental argumenta la insostenibilidad económica, medio ambiental, política, social…  de un sistema que va dejando cada vez más víctimas.

– Actualmente existe un solo sistema económico que rige el mundo, este sistema se llama capitalismo. A nosotros nos preocupan dos temas principales que aglutinan a muchos otros: los Derechos Humanos y la Ecología. En muchos lugares donde hemos trabajado, desde los pueblos mayas de México hasta los campesinos andaluces, pasando por un sinfín de territorios y pueblos diversos del mundo, hemos podido comprobar y documentar que los Derechos Humanos y el medio ambiente intentan ser destruidos por la sinrazón, que tiene como religión el dinero. Las desigualdades crecen a un ritmo vertiginoso y el cambio climático ya no es una cuestión del futuro, lo estamos viviendo ya. Como te decía, solo hay un sistema, y el capitalismo es la obtención de beneficios en el menor periodo de tiempo posible.  Esta sinrazón conducida por la “mano invisible del mercado”, que son personas con nombre y apellido, casi siempre hombres blancos,  nos están llevando a un desastre sin precedentes. En Grecia hemos visto una nueva jugada de los de arriba: un golpe de estado financiero, impuesto por la Troika y los poderosos alemanes. Ya no hace falta que entre un guardia civil pegando tiros al aire en el congreso, ahora es todo más sutil.

Pero tanto aprietan las tuercas que los pueblos se rebelan contra las injusticias y cada vez somos más lo que buscamos la convivencia pacífica en este bello planeta. Nosotros no tenemos ninguna duda, vamos a ganarle la batalla a la sinrazón.

El documental, más que dar atención a la corrupción o a la política de partidos que se juega en este país, trabajo que ya hace maravillosamente el Gran Wyoming, profundiza en la cuestión sistémica. Vamos a la raíz de los problemas para poder comprender su complejidad y superarlos. Y esto, es lo que más asusta a los dueños del dinero  (y de los medios masivos de comunicación, que son los mismos), construir alternativas prácticas al sistema, ganarles espacios a los de arriba. En Sabadell, los bancos les tienen miedo a la PAHC, que es la que resuelve el problema habitacional a miles de personas en su ciudad.

– ¿Qué te ha sorprendido más al acercarte a estos movimientos de resistencia que muestras en el documental y conocerlos de cerca?

Lo que más me ha sorprendido de estos movimientos sociales tan diversos son la solidaridad, el altruismo y el amor con que luchan por hacer un mundo donde quepan muchos mundos.

Sin este sentimiento tan profundo, no podrían ganar tantas batallas como están, y seguirán, ganando.

-La película es también un canto, por una lado, a la unión contra el modelo imperante, y, por otro, a la desobediencia civil en casos de emergencia  o emergencia social, como los que muestras en el documental

-Cuando hablamos de cuidar nuestro planeta y defender los Derechos Humanos, hablamos de la necesidad de la unidad de los pueblos para poder lograr este objetivo. Sin la unidad, dentro de la gran diversidad que somos, es más difícil lograrlo. El sistema nos induce hacia el individualismo. Los egos nos dividen.

Los movimientos sociales que acompañamos en el documental no tienen esas barreras ideológicas, se nutren de los dolores comunes originados por el sistema, para organizarse y conseguir con sus acciones colectivas las reivindicaciones que plantean. Pequeñas grandes victorias, viven los sueños.

La desobediencia civil es una herramienta para conseguir esos sueños.  Rosa Parks no le cedió su puesto a un blanco en un autobús en Estados Unidos, y esto generó un sentimiento de victoria y esperanza en las comunidades negras de ese país en su lucha por los derechos civiles. Gandhi derrotó al imperio británico encabezando un movimiento masivo de desobediencia civil. La PAH consigue, entre otras victorias, que las familias que no tienen un techo, accedan a viviendas dignas. Pequeños acontecimientos pueden generar grandes trasformaciones: Ada Colau caminaba con los más humildes, y ese mismo caminar rebelde la condujo a la alcaldía de la ciudad más importante del Mediterráneo.


-¿Cómo crees que están calando estos movimientos ciudadanos en la sociedad?

-Hay algo muy importante en estas gotas que se hacen lluvia y es que muchas de las personas que participan activamente de estos movimientos no tenían vinculación alguna con la política y los movimientos sociales, no eran militantes ni activistas. Las condiciones objetivas, es decir la crisis económica, las despojó de sus derechos, había (y hay) una necesidad de organizarse. No es por ideología, es por necesidad.

Cuando empiezan a caminar organizados en forma de movimientos populares empiezan adquirir unos niveles de conciencia extraordinarios, es cuando se convierten en activistas, que ya no solo luchan por su reivindicación específica, ahora luchan por democracia, libertad y justicia para todas. Es una nueva forma de hacer política, de manera horizontal y asamblearia, desde abajo, sin barreras ideológicas pero con principios claros. Es muy diferente a los partidos tradicionales ahora llamados constitucionalistas, verticales, opacos, corruptos y sin conexión con las comunidades.

– “Cuando empezó la crisis y dejó de fluir el dinero (ficticio), volvimos a pisar la tierra y a pensar que algo no funciona con este sistema”

-“Realizar cine en este país es muy complicado debido a las políticas de recortes a la cultura del gobierno español, y si se trata de documentales sociales, se complica más aún”

 -Dos de los casos concretos de resistencia que se muestran en el documental son de La Marina Alta, se trata del movimiento estudiantil L’Espenta y de la C.S.A La Mistelera. Háblanos de ellos y su importancia.

-Nosotros buscábamos un movimiento o colectivo en la Marina Alta que luchara por la educación pública y de calidad. Es ahí, en esa búsqueda,  donde conocimos a unos jóvenes con muchas ganas de participar en las trasformaciones sociales que habían despertado a raíz del 15 M. Empezamos a trabajar con ellos desde su nacimiento y sus primeros andares. Veíamos la necesidad de dar voz a los más jóvenes, chicas y chicos de unos 20 años pues el 50% de los jóvenes de este país están en el paro, y eso no es grave, es gravísimo.  Entonces ellas organizaron una manifestación en Dénia contra las políticas de privatización de la educación, en especial el 3 más 2, y fue un éxito rotundo, más de 400 personas. La mayoría de gente era muy joven. Ahí comprobamos, tanto ellos como nosotros, la fuerza de un movimiento con ganas de moverse y parar un pueblo o ciudad reivindicando derechos elementales. También han hecho otras movilizaciones contra el TTIP o la Ley mordaza.  Admiramos el buen rollito que llevan entre ellos, sin problemas de egos y con una alegría desbordante y contagiosa para los no tan jóvenes. Coordinaron con la Mistelera, sobre todo con la radio comunitaria y rodamos allí varias escenas que aparecen en el documental.

-¿Cómo has podido financiar el documental?

-Hoy en día, producir y realizar cine en este país es muy complicado debido a las políticas de recortes a la cultura del gobierno español. Si, además, agregamos que la temática de este documental es de carácter social, pues las cosas se complican más aún. Sabíamos a lo que nos ateníamos, pero decidimos emprender esta aventura. Así es que hablamos con algunos de los ayuntamientos de la Marina Alta con más sensibilidad por la problemática social que vivimos, y les encantó el proyecto, decidieron apoyar dentro de sus escasas posibilidades con un poquito cada uno. Con eso empezamos el rodaje. Y cuando ya habíamos rodado casi todo y empezábamos a estar otra vez sin blanca,  editamos un teaser que le enviamos a la directora de Telesur, un canal multiestatal de comunicación latinoamericano de tirada internacional, y le encantó el proyecto, decidieron coproducir con nosotros. Aunque no llegamos al presupuesto total planteado inicialmente, sí pudimos producir y realizar el documental, ajustándonos el cinturón bastante y con una grado alto de solidaridad por parte de todo el equipo. Todos decidimos cobrar el mismo sueldo según las pautas trabajadas.

Ahora estamos en una fase de intentar conseguir el financiamiento faltante para poder renovar equipos que quedaron en el camino y tener mayor capacidad de difusión del documental. Y poco a poco, lo vamos logrando.

-El documental ya se ha pasado en Telesur, se puede ver por internet y ya lo has presentado en Madrid, Sabadell y en algunas poblaciones de la comarca. ¿Cuál es el recorrido que aún le espera?

-Estamos muy contentos con la respuesta del público con la película. Durante la primera gira de estrenos que hicimos, en Noviembre del 2015, decidimos presentar el documental primero en los lugares donde habíamos rodado, con los movimientos y colectivos que han participado y que aparecen en el documental, y a la gran mayoría les fascinó el documental. Era una prueba de fuego para nosotros, y ahora estos movimientos han hecho suyo el documental y lo difunden de manera autogestionada. Lo hemos presentado en Burgos, Euskadi, en Madrid tuvimos cuatro días consecutivos de estreno, en varios lugares de Andalucía y Cataluña y en diferentes pueblos de la Marina. Los próximos pases son en Denia, Teulada y Valencia, en los próximos días. Nos han invitado a Berlín a estrenarla y nos hace mucha ilusión estar en la capital del poder europeo, para armar ruido un poquito más de ruido.

 Más de 15 años dedicados al documental social

-Llevas realizados un buen número de documentales. Háblanos de tu trayectoria

Empecé en el mundo audiovisual en el año 2000, haciendo fotoperiodismo documental en los barrios populares de Londres. Ahí empecé a trabajar y estudiar cine documental, y al año siguiente cogí mi cámara y me fui a Latinoamérica a realizar documentales. Los dos primeros documentales de peso, los hice junto a Pau Soler en México y Guatemala. Y en Latinoamérica me quedé y seguí realizando documentales muy diversos. Desde Morazanistas, una serie documental sobre el golpe de estado en Honduras, en 2009, hasta Cubania sobre músicos cubanos muy diversos, o Desplazamiento forzoso rodado en la frontera de México y Estados Unidos  y que trata sobre las causas estructurales de la migración, entre otros muchos documentales que he dirigido. Hemos obtenido varios premios y reconocimientos en diferentes festivales de cine a nivel internacional.  Salí de la comarca con 18 años y volví 18 años después, vivito y coleando.

-¿Cuál es la línea de trabajo del  Colectivo Miradas?

El Colectivo Miradas nace con el nuevo milenio, entre México, La Habana y Londres. Somos un colectivo autogestionado de creadores y realizadores audiovisuales. En nuestro caminar, ha pasado mucha gente de muchas partes del mundo por el colectivo, que ha sido una escuela de aprendizaje colectivo. Actualmente, los que trabajábamos diariamente somos 3, pero los colaboradores que trabajan por proyecto suelen superar la decena. Entre los artistas y técnicos de la comarca que han trabajado en Cuando las gotas se hacen lluvia, están Óscar Jareño como compositor y músico de la banda sonora, Pablo Renedo ha hecho la animación y David Cercera la mezcla y parte de la posproducción de sonido, entre otros. Tenemos una línea de documental social y cultural, principalmente.

-¿Hay algún proyecto en preparación?

-Cuando estábamos rodando en Madrid, con la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C, descubrimos a una gente que vivía y vive en una situación límite. No tenían, ni tienen, recursos para comprar la medicina que les puede salvar la vida. Decidimos hacer un reportaje sobre su digna lucha, Tratamiento para tod@s dirigido por Enrique González, otro compa del Colectivo Miradas.  Lo estrenamos en Madrid hace tres semanas. También el año pasado decidimos hacer un trueque con La Xarxa de Agroecología de la Marina Alta, así que ellos nos dan alimentos durante un año de la cosecha que cultivan, y en contrapartida, hemos realizado, coordinando conjuntamente, un corto documental que se llama Calçant el Montgó, que estrenaremos el día 20 de Febrero en el marco de las jornadas sobre economía social en Jesús Pobre. Y ahora estamos preparando el guion para rodar un corto documental sobre el  Mercado del Riu Rau de Jesús Pobre.

De momento no nos embarcamos en otro largometraje documental, vamos a difundir a tope Cuando las gotas se hacen lluvia, presentarlo en festivales de cine y en muchos más lugares, así como buscar canales de tv interesados en adquirirlo. Y para verano tenemos pensado sentarnos a escribir un guion para un nuevo proyecto de largometraje documental.

La Marina Alta en la actualidad y los movimientos ciudadanos

-Regresaste hace un par de años a la comarca después de haber estado trabajando una larga temporada en América Latina ¿en qué ha cambiado la comarca durante este tiempo?

Cuando yo me fui de la Marina, la burbuja estaba inflándose y aun le quedaba una década de engorde hasta que explotó en el 2007. En nuestra comarca golpeó con fuerza a amplios sectores de la población. Pero antes de la explosión de la burbuja, la gente empezó a endeudarse, el dinero corría a borbotones y la gente empezó a tener una mentalidad de consumismo desmedido, de aparentar. Era todo un gran escaparate que, poco después, se haría añicos. Veníamos de la mejor época que muchos recuerden, la primera década de los 80, salíamos de una dictadura arcaica y represiva pero el capitalismo salvaje aún no estaba instalado. Cuando yo era niño, jugábamos siempre en las calles, la gente hacia vida en la calle porque había muchos espacios para hacerlo.

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Hoy, esos espacios se han convertido en fincas feas, medio habitadas, que intentan borrar los bellos recuerdos que todavía conservamos. Un ecocidio más duro que un ladrillo. Pero actualmente podemos decir que no hay mal que por bien no venga, y cuando empezó la crisis y dejó de fluir el dinero (ficticio), volvimos a pisar la tierra y a pensar que algo no funciona con este sistema. Hoy en la comarca existen diferentes movimientos sociales, políticos y culturales con mayor protagonismo y participación en la sociedad. La gente ya no vacila tanto, es más sencilla y humilde, y por ende más humana. Hay más conciencia. Ahora ya no me engañan, dicen. Ojalá hayamos aprendido la lección.

-¿Qué movimientos ciudadanos de la comarca crees que están realizando una labor más destacable?

Hay diferentes movimientos muy interesantes en la comarca, y seguro que todos ponen su granito de arena para mejorar la sociedad, como por ejemplo l´Espenta. Pienso que los mercados sociales que están naciendo en la Marina van más acorde con lo que somos. El Mercado del  Riu Rau de Jesús Pobre tiene un éxito tremendo, no sólo porque puedes adquirir productos sanos cultivados, cocinados o/y producidos por los mismos que los venden, que es la antítesis del centro comercial, poblado de multinacionales que fabrican muy barato en países pobres, sino que también es un lugar de encuentro para compartir un domingo. Un espacio recuperado. Otra bonita y pequeña vitoria.

-Podéis ver el documental en la web cuandolasgotas.org

-El domingo 7 de febrero Jose Gayá presentará el documental en el Cine-club Pessic de Dénia a las 19 h.

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  1. ines dice:

    bravo Jose Gayá

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