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Publicado: Viernes, 4 Septiembre, 2015

Personajes de la Rectoria – Tormos (VIII): José Perelló Torrens, primer alcalde democrático de Tormos. Capítulo II: “1939-1955: Represión y Soledad”

Carlos Cardona Doménech (Sagra) -autor de un blog sobre la Rectoria– y Joaquín Riera Ginestar (Tormos).

PERSONAJES DE LA RECTORIA – Tormos (VIII)

José Perelló Torrens
Primer  alcalde democrático de Tormos
(Tormos, 1885– Tormos, 1955)

Capítulo II
Pueden leer el capítulo I en este enlace de LA MARINA PLAZA

 

José Perelló

José Perelló

Terminada la guerra, el 29 de junio de 1939, miembros de Falange Española Tradicionalista y de las JONS de Tormos, Serafín Catalá Lull (1884-1973) y Joaquín Camps Vicens (1875-1959), denunciaron a través del Delegado Local de Investigación de Falange, Alfredo Peretó Morand (1919-1998), a José Perelló Torrens, quien fue detenido en su domicilio por la Guardia Civil del puesto de Orba el 7 de julio de 1939 acusado de haber participado en la quema de imágenes religiosas en 1936.

Junto a este cargo principal de quema de imágenes religiosas, y considerando que tal vez era endeble para perjudicar penalmente al ex alcalde, los denunciantes deciden incluir otra acusación ya iniciado el proceso judicial: la intervención del primer edil en la búsqueda de emboscados. A este respecto es reseñable la curiosa amnesia del primer alcalde franquista de Tormos, José Peretó Arbona, pues tanto en su informe de alcaldía como cuando declara ante las autoridades judiciales franquistas contra José Perelló Torrens, indica que el alcalde republicano “ha intervenido en la busca de emboscados” entre los que él mismo se encontraba, olvidando que fue el alcalde republicano, tal como declaró en el proceso judicial, quien dio permiso a José Peretó Arbona y a otros mozos no incorporados a filas para esconderse a pesar de haber sido llamados sus reemplazos. Concretamente, como él mismo afirma, José Perelló Torrens:

                “En cuanto a la busca de emboscados no fue su intención hacerla, ya que con su permiso y protegidos por él había varios en el pueblo y cuando se presentó el Capitán de recuperación su intervención fue el de acompañarlo por exigírselo así este a las casas donde creía [dicho capitán] que los había sin que [al no delatarlos el alcalde] se detuviera a ninguno de los que allí estaban [escondidos] ni el declarante presentara denuncia alguna contra ellos.

En la misma fecha del 7 de julio de 1939 en que fue injustamente detenido, José Perelló fue conducido a una prisión provisional instalada en los antiguos almacenes de pasa de Morand en Denia reconvertidos en escuela primaria durante la II República, situados en la actual calle de la Mar. Allí permaneció recluido en pésimas condiciones hasta noviembre de 1939 cuando fue trasladado al Campo de Concentración habilitado en los terrenos del sanatorio antituberculoso de la Cartuja de Porta Coeli, en el término municipal de Serra (Valencia), coincidiendo en ese durísimo presidio con su futuro yerno, el soldado republicano Joaquín Riera Estela (1915-1988).

 

El escolapio e hijo del pueblo de Tormos Luis Ripoll Ginestar, cuya integridad física garantizó José Perello Torrens durante la guerra, junto con la monja carmelita Margarita Ballester Lloret hermana de D. Joaquin Ballester Lloret y sus compañeras las monjas carmelitas de Denia refugiadas en Tormos, fueron quienes intermediaron de manera más decidida y sincera en la liberación del alcalde del campo de concentración, evitándole una muerte segura. En una de sus múltiples declaraciones, recogidas en el sumario del proceso judicial contra José Perelló Torrens, el religioso escolapio de Tormos califica el proceder del alcalde durante la Guerra Civil como el de “un buen cristiano y perfecto caballero”. Afirmación que también corroboran las monjas carmelitas en el marco del proceso contra José Perelló Torrens, en una declaración firmada ante el notario José María de Prada de Denia el 19 de septiembre de 1939.

Los sucesos que tuvo que afrontar el alcalde republicano en el verano de 1936 son descritos en las declaraciones de un vecino de Tormos citado como testigo ante el Juzgado de Pego, el cual narra:(1) 

  “Que el alcalde de aquel entonces en Tormos, José Perelló Torrens, ha sido persona que durante toda su gestión ha observado una buena conducta y protección para las personas de derechas, aunque fuera de ideas de izquierdas; que el día [noche del domingo 2 de agosto de 1936] se verificó el destrozo de la iglesia del pueblo de Tormos no se hizo por elementos del expresado pueblo, sino por un camión de milicianos que llegó procedente de Denia y La Jara, acompañados de un dirigente rojo de Orba llamado Joaquín Ballester Torrens; que estos marcharon a requerimiento del Alcalde que no quiso se quemaran los escombros por haber una enferma de gravedad en la casa contigua a la iglesia…”

Otros testigos, también vecinos de Tormos, aportan más información cuando declaran que: (2)

  “Que los milicianos obedecieron de mala gana al alcalde y se marcharon pero al día siguiente le mandaron  una nota en la cual decían que sacara aquellos  escombros  y los quemara  pues de lo contrario irían ellos y pondrían a él en el centro de la hoguera amén de cometer desmanes peores, esto es, registrar las casas del pueblo y encontrar en ellas gran cantidad de gente perseguida que se había refugiado en Tormos para acto seguido ensañarse con todas estas personas afectas al Glorioso Movimiento  Nacional, es decir, detenerlas, maltratarlas o asesinarlas”

Las reiteradas coacciones y amenazas de muerte hacia José Perelló Torrens por los milicianos, principalmente por parte de su líder, Joaquín Ballester Torrens (1903-1940), se prolongaron por un período de entre tres a quince días (según distintas versiones),  recibiendo  durante este lapso de tiempo el expresado alcalde varios avisos más y entonces en evitación de males mayores, solicitó de los vecinos de Tormos que se sacaran los escombros y se quemaran, como así se hizo una noche entre el entre el 5 y el 17 de agosto de 1936.

Tras un período de encarcelamiento en el Campo de Concentración de Porta Coeli, el 5 de abril de 1940, José Perelló fue juzgado ante el Consejo de Guerra n.º 2 de Alicante en juicio sumario (procedimiento sumarísimo de urgencia número 5020) siendo condenado a una pena de seis meses y un día de prisión menor por un delito de Auxilio a la Rebelión. Esta condena se le impone a pesar de reconocerse por quienes le juzgan:

     “Que el condenado fue coaccionado  por varios  milicianos  rojos llegados a Tormos en dos camiones para que les entregara la llave de la iglesia y que estos no quemaron las imágenes a ruegos del alcalde quien varios días después tuvo que hacerlo el mismo con la ayuda de vecinos del pueblo ante los repetidos requerimientos de aquellos que los cuales le mandaron aviso amenazándole con quemarlo vivo si no accedía a sus pretensiones”.

Además, en la sentencia también se reconoce que José Perelló Torrens:

     “En el desempeño de su cargo acompañó al Capitán de recuperación encargado de este servicio a la busca de elementos derechistas emboscados sin que llegaran a practicarse detenciones, tuvo una actuación discreta evitando derramamientos de sangre y favoreciendo en la medida de los posible a los vecinos de orden, así como también, con anterioridad al destrozo de la iglesia, secundó al párroco en su labor encaminada a poner a salvo los objetos  sagrados  más  valiosos”. 

Todas  estas  circunstancias  y  méritos  no  fueron  suficientes  para  los  jueces militares que consideraron como atenuante y no como eximente que el alcalde obrará como lo hizo por “estado de necesidad”, esto es, bajo amenazas de muerte dirigidas a él y a gente refugiada en Tormos ya que según ellos “por el cargo que ostentaba tenía obligación de sacrificarse”, es decir, dejarse quemar en la hoguera con los restos de las imágenes destruidas por los cenetistas. Este razonamiento es cruel y sobre todo absurdo, ya que si el alcalde se hubiese dejado quemar vivo no hubiese salvado ni las imágenes destruidas que hubieran acabado quemándose de igual manera ni hubiera podido ejercer su autoridad sobre los asesinos que buscaban acabar con los derechistas y religiosos refugiados en el municipio.

En noviembre de 2009, Joaquín Riera Ginestar, bisnieto de José Perelló Torrens, obtuvo, en el marco de la Ley de Memoria Histórica de España (2007), una declaración de reparación moral y reconocimiento personal por parte del Ministerio de Justicia, otorgada a aquellos que injustamente padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura franquista. Han recibido también este mismo reconocimiento, entre otros, el poeta oriolano Miguel Hernández (1910-1942).

declaración de reparación moral y reconocimiento personal por parte del Ministerio de Justicia

Declaración de reparación moral y reconocimiento personal por parte del Ministerio de Justicia

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Por otra parte, el 23 de noviembre de 2011, el pleno del Ayuntamiento de Tormos, a petición del bisnieto del homenajeado, aprobó por unanimidad la denominación calle Alcalde José Perelló Torrens de una vía pública de nueva creación, decisión fundamentada, entre otros motivos:

Placa “En que José Perelló Torrens fue Alcalde de Tormos entre 1931 y 1939 y que durante el desempeño de su cargo en el tiempo de la Guerra Civil Española (1936-1939) evitó que en el pueblo de Tormos, a diferencia de lo que ocurrió en otros municipios (Orba, Sagra, Benimeli o Sanet) hubiera derramamiento de sangre, destrucción de bienes religiosos y confiscación de tierras”.

Los últimos 15 años de vida José Perelló Torrens, tras su encarcelamiento y juicio sumario,  fueron tristes. Viudo desde 1949, envejecido prematuramente y aquejado de párkinson por el sufrimiento acumulado durante la guerra y la posguerra, se encerró en sí mismo, desengañado del mundo. José Perelló Torrens acabó su cometido en esta vida como un hombre derrotado físicamente, pero moralmente íntegro que igual que el político democristiano Luis Lucía (1888-1943) “entró en la cárcel por no querer odiar y de la cárcel salió sin haber aprendido a odiar” y que con creces cumplió el dicho recogido en el Talmud de Babilonia (Tratado Sanhedrin, 37a) que dice que “quien salva una vida, salva al mundo entero”.

 

(1)  Declaración del testigo Vicente Ballester Tur (1895-1960).

(2) Declaraciones de los testigos Gaspar Ginés Torres (1865-1947) y Luis Ripoll Ginestar (1869-1956).

 

Información completa en: http://cardonan7.blogspot.com.es/2015/08/jose-perello-torrens-1-alcalde.html

 

Personajes de la Rectoria  -Ver toda la serie-

-I Joaquín Ballester Lloret, Mecenas y Cofundador de Fontilles y Alcalde de Gandia. Capítulo I

-II Joaquín Ballester Lloret, Mecenas y Cofundador de Fontilles y Alcalde de Gandia. Capítulo II

-III José Albiñana Rubio. Fotógrafo de cámara de la Reina Isabel II y pionero en el uso del daguerrotipo en España

-IV Fernando García Sendra de Pego, Párroco de Sagra y Beato

-V Escolapio P. Ernesto Camps Ginestar

-VI Aurelio Naya Ferrer, Alcalde

-VII Doctor Tomás Mut Mut

-VIII José Perelló Torrens, primer alcalde democrático de Tormos. Capítulo I: “De 1885 a 1939: esfuerzo y honradez”

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