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Publicado: Jueves, 2 Abril, 2015

EMPRESAS SINGULARES: Heladería Alboraya, del sorbete de ‘Nardo’ al helado de Torrija

Llega la Semana Santa y con ella los sabores tradicionales, entre ellos el de las Torrijas, o ‘rosquetes’ como se las conoce en valenciano. Este pan mojado en leche y frito recuerda a las abuelas y a aquellos momentos de las reuniones familiares. Ahora, ese dulce se puede disfrutar de una manera que no deja indiferente a nadie: a modo de helado.

Heladería Alboraya (2)

La heladería Alboraya.

Heladería Alboraya (1)El helado de Torrija es una de las especialidades de la Heladería Alboraya, en La Vila, creada por la dueña Ramona. Ese producto junto al sorbete de ‘Nardo’ vilero, una bebida típica local hecha de café granizado y absenta, se han convertido en una de sus señas de identidad y en los sabores que van introduciendo poco a poco entre sus elaboraciones más tradicionales.

Esta empresa familiar nació en 1969 y se instaló hace justo 30 años en La Vila. Ramona y su marido, Ángel Rolando Verdú, iniciaron su aventura en este negocio juntos y se convirtieron en auténticos heladeros artesanos. Tras trabajar en varias localidades de la Comunitat se instalaron en el municipio en 1985 donde abrieron su propia heladería artesana.

Ese primer negocio era un pequeño obrador en la calle Colón que denominaron inicialmente La Jijonenca y que pasó a llamarse Heladería Alboraya cuando le compraron a los hermanos San Feliu su fábrica en la localidad. Su negocio se convirtió en un referente en la comarca por sus helados, sorbetes y horchata totalmente artesanos y que distribuían por Benidorm y otros municipios de la Marina Baixa.

Heladería Alboraya (3)En 2009, y tras el fallecimiento del cabeza de familia, se puso al frente del obrador el hijo mayor del matrimonio, Miguel Ángel Verdú, quien junto a su otro hermano Raúl, dedicado más a la sección comercial y marketing, y su madre, que sigue en el negocio y aún es el alma de esta pequeña heladería, han seguido buscando nuevos sabores y formas de sorprender al público.

Desde ese momento, a la fabricación artesanal le añadieron un plus: la innovación e investigación de manos de Miguel Ángel, quien ha participado en varios certámenes de ámbito nacional.

Hace un año su negocio fue un paso más allá. La familia abrió la primera cafetería-heladería en el barrio de Poble Nou manteniendo el obrador de la calle Colón donde siguen haciendo sus creaciones. De la tradición han pasado a las técnicas más innovadoras y los sabores más sorprendentes como ese helado de Torrijas que ya se comercializó el año pasado para Semana Santa y que este año volverá a estar en las vitrinas de la heladería.

Los conocidos 'coyote'.

Los conocidos ‘coyote’.

Cuando abrieron el nuevo local también introdujeron un sabor nuevo que llama mucho la atención: el de nube, esa tradicional chuchería esponjosa que comen los más pequeños. También tienen helados de ‘Petit Suisse’, entre otros sabores nuevos, pero de sus mostradores no ha desaparecido uno de los productos que dio nombre a la empresa y que es conocido por todo el mundo: el ‘coyote’, uno de los primeros helados que fabricaron hecho de un palo, mantecado y chocolate o las chapinas de turrón.

La innovación más avanzada

En su tarea para innovar en el mundo de los helados y sorbetes, los miembros de la Heladeía Alboraya querían crear un producto que recordara a La Vila y que fuera muy característico. Por ello decidieron hacer de la tradicional bebida vilera del ‘Nardo’ un sorbete.

Este producto fue uno de los protagonistas de la última Mostra de Cuina Marinera donde una de las actividades que congregó más asistentes fue precisamente la ofrecida por el mayor de los hermanos, Miguel Ángel, sobre ‘Els sorbets gelats i la cuina de la terra’.

Heladería Alboraya (4)En ella, estudiantes de cocina del IES Mediterránea de Benidorm aprendieron fórmulas para convertir sabores de siempre en nuevas texturas. Fue eso, mostrar cómo recetas tradicionales pueden reconvertirse en helados, granizados o sorbetes, sobre lo que versó la ponencia. Un encuentro que mostró el trabajo que hace en La Vila esta heladería artesanal con 30 años de historia donde esta Semana Santa se podrá probar esos sorbetes tan vileros o los helados de Torrijas de Ramona.

Así que llegada la festividad y como el tiempo acompaña, los dos establecimientos de la familia estarán abiertos, el del barrio de Poble Nou, en la calle 9 d’Octubre, de 9.00 a 21.00 horas; y el obrador de la Calle Colón 123 de 8.00 a 21.00 horas.

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