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Empresas singulares: Mas de Sella, vinos de alta montaña en el Mediterráneo

El Mas de la Real de Sella se encuentra a 900 metros de altura. En ese enclave privilegiado es donde cinco socios, todos ellos familia, decidieron poner en marcha un proyecto dedicado a uno de los productos que más les gustaba: el vino. La finca familiar en Sella, en el interior de la comarca de la Marina Baixa, les sirvió de escenario y una nave en La Vila, a la altura del mar, de bodega.

Vista de las terrazas del viñedo del Mas la Real de Sella.

Vista de las terrazas del viñedo del Mas la Real de Sella.

La andadura de esta familia comenzó en 2004 cuando empezaron a pensar dónde plantar los viñedos y qué variedad de uva iban a cultivar. En 2005 comenzaron y en 2007 celebraron la primera vendimia. En la actualidad comercializan dos vinos tintos: el Mas de Sella, de 12 meses en barrica, y el Carreró, 18 meses en barrica, de los que llegan a hacer unas 8.000 botellas (6.000 de la primera y 2.000 de la segunda).

Imagen de los viñedos de septiembre de 2013.

Imagen de los viñedos de septiembre de 2013.

Joaquín Orts es una de esas cinco personas que llevan adelante este proyecto que comenzó con la plantación de cuatro cepas para ver “qué color tenían”. Él, como sus hermanos y otros familiares que trabajan en estos viñedos y bodega, se dedican a su actividad profesional gran parte del día y también a todo el trabajo que les da el vino en sus ratos libres.

Los viñedos de Mas de Sella se extienden en 4 hectáreas al lado de esa finca familiar en la que los que ahora crean y comercializan los vinos lo han visto hacer desde pequeños. Los viñedos se distribuyen en terrazas con forma de herradura que recuerdan a un anfiteatro, todo ello a 900 metros de altura en la cara sur de la Sierra de Aitana, un enclave único.

Su intención era tener un viñedo no muy grande en el que pudieran trabajar “al detalle planta por planta, como en un jardín” y sin necesidad de utilizar técnicas mecánicas. Su forma de cultivar es totalmente ecológica, por lo que “contribuimos también a mantener el medio ambiente” que además les sirve para dar personalidad a sus caldos.

Cepas de donde se saca el vino.

Cepas de donde se saca el vino.

“La peculiaridad es que hacemos viticultura de montaña muy diferente a la de los valles”, explica Orts, quien añade que eso es lo que precisamente lo hace diferente, “que esos 900 metros están pegados al Mediterráneo”. Y es que ese clima de alta montaña pero pegada al mar es el que le da una característica especial a la uva.

“Es muy frío, hay entre 5 y 7 grados menos que la temperatura que hay en la costa” lo que los diferencia de otros lugares como Teulada o Dénia donde hay “viñedos de valle mientras que los nuestros son de alta montaña mediterránea”, una característica que empieza “a tomar valor en el mercado”.

Las cubas de la bodega de La Vila donde se hace el proceso hasta que llega el vino a la barrica.

Las cubas de la bodega de La Vila donde se hace el proceso hasta que llega el vino a la barrica.

Los vinos mediterráneos son “muy cálidos con graduaciones alcohólicas muy altas y estos además tienen una acidez agradable unido al frescor de la montaña” lo que crea un “maridaje de contraste entre lo cálido y lo fresco”, apuntó Orts.

En esos campos de Sella tienen plantadas cinco variedades de uva: “hacemos un vino multivarietal”. Es decir, es una mezcla de esos cinco tipos como son la cabernet franc, sauvignon, garnacha tintorera, syrah y marselan. “Tiene su complejidad; es como una orquesta con cinco tipos de instrumentos de cuerda que hay que encajar”.

La vendimia se lleva a cabo entre septiembre y octubre y la vinificación se alarga hasta diciembre. En enero los vinos ya entran en las barricas de roble francés que tienen en la bodega de La Vila para esperar un año a ser comercializados. Otra característica especial es que utilizan barriles de 400 litros, algo que “lo hacen pocos en España” ya que la mayoría las usa de 225 litros. “Esto mantiene el carácter del vino de viñedo y no lo hace tanto de barrica” como pasaba antiguamente.

Y todo porque su intención es que cuando se pruebe el vino de Mas de Sella o Carreró se note más la “presencia de la uva y del viñedo que la de maderas”. Además sus caldos mantienen mucho el “recuerdo de la fruta” además de los aromas del campo típicos de la zona como el tomillo, la manzanilla o el enebro. Que existiera esta hierba en la zona también les dio una pista de que era un buen lugar: “el enebro silvestre crece en zonas con ausencia de contaminación”.

La vendimia, una fiesta

Cata de vino Mas de Sella en la bodega de La Vila.

Cata de vino Mas de Sella en la bodega de La Vila.

La bodega Mas de Sella es una empresa familiar, cada uno de los cinco miembros “aporta lo que sabe hacer”. El trabajo de campo también lo hacen personalmente y uno de los mejores momentos del año es cuando llega la vendimia. “Es como una fiesta en la que solemos tener overbooking de familiares y amigos que quieren subir a colaborar”.

Orts describe el proyecto que están llevando a cabo como algo “romántico” pero que tiene que ser “también sostenible económicamente”, es decir, han hecho de su hobbie también su sustento, eso sí, con un valor añadido, “el amor a la tierra y la viticultura”. Para el responsable de la bodega una de las mayores satisfacciones que le dan estos caldos es que “el vino lo haces tú y, cuando en un restaurante veo que alguien está bebiendo mi producto le doy hasta las gracias” porque para él en ese trabajo que hace a parte del suyo profesional entran también los sentimientos.

Su primer vino, en 2010

Imagen de la botella de vino Mas de Sella Carreró.

Imagen de la botella de vino Mas de Sella Carreró.

El primer vino que sacaron al mercado fue en 2010 y provenía de la vendimia de 2008. Desde entonces, y “a pesar de la crisis, nos ha ido muy bien”, explica el responsable de la bodega Mas de Sella. Sus caldos se distribuyen por toda la provincia, siendo un lugar especial la Marina Alta, pero también llegan a Valencia, Madid o incluso Suiza. “Tenemos clientes extranjeros que lo han probado y nos piden que les mandemos cajas”. El último de ellos desde Bruselas.

Por ahora no se plantean ampliar los viñedos ni la bodega. “Queremos superar la calidad más que la cantidad”, ese es el objetivo que se han planteado. Además asegura que no tienen ninguna queja porque desde que lanzaron el primer vino al mercado han conseguido grandes puntuaciones en las guías especializadas como por ejemplo el Carreró que alcanzó 96 puntos dentro de una de las clasificaciones a nivel nacional más importantes.

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  1. Pedro Miguel Lloret dice:

    Todo que se hace con pasión, con cariño y con vocación, acaba por convertirse en diversión y satisfacción de todo el equipo colaborador.
    Es increible lo que habeis conseguido con vuestra pasión y saber hacer.
    No soy gran bebedor pero El Mas de Sella no falta en mi mesa,lo compagino con otro de buena cuna que se aproxima pero sin llegar. No conozco El Carreró,pero no me lo puedo perder.
    FELICIDADES !

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