LA MARINA PLAZA

Fira Ondara 2017
NO + VIOLENCIA DE GÉNERO
Publicado: lunes, 29 diciembre, 2014

La atávica carencia de infraestructuras de transporte y la “pertinaz sequía” en La Marina Baixa de 1880

Las carencias en infraestructuras de transporte y de abastecimiento hídrico en La Marina no es, ni mucho menos, una reivindicación de los tiempos que vivimos. Es histórica, y muy anterior a que el turismo y el sector servicios se convirtieran en el principal sustento comarcal.

Así lo evidencia el recopilatorio de escritos de Pedro María Orts Berdín (Benidorm 1839-1897) que acaba de publicar la Associació d’Estudis de la Marina Baixa (Aemaba) según un original de 1880 que este mismo mes de diciembre se ha vuelto a imprimir, si bien ha requerido de su reescritura y la coordinación, edición y notas aclaratorias de Agustí Galiana, el presidente de Aemaba.

Con la recuperación, más bien rescate, de esta obra de Orts Berdín, abuelo del historiador Pere María Orts i Bosch, aquel abogado, juez y fiscal aficionado a la literatura y la historia puede ser considerado uno de los primeros interesados en estudiar y profundizar sobre La Marina. Su obra Reseña histórica de los pueblos de la Marina recogió lo que se sabía entonces de seis localidades de la costa: Dénia, Xàbia, Calp, Altea, Benidorm y La Vila Joiosa, sobre todo de las tres últimas, pero también intentó ajustar un análisis socioeconómico de la comarca. Sus apuntes han sido rescatados tras consultar el volumen 2 del Ensayo biográfico-bibliográfico de escritores de Alicante y su provincia, que publicó Manuel Rico en 1889. En ese volumen se recoge una reseña de Pedro María Orts Berdín y su obra publicada, que en el caso que nos ocupa fue apareciendo a modo de folletín por entregas en el periódico El Comercio de Valencia.

Orts Berdín2De Orts Berdín se decía que pertenecía a la Unión Liberal de Antonio Cánovas, un partido moderado y monárquico que a partir de 1874 pasó a llamarse Liberal-Conservador y que coadyuvó al bipartidismo durante la Restauración Borbónica. Sin embargo, su recorrido por la comarca y la realidad que describió le llevaron a lanzar duras críticas políticas a esa misma formación. Porque a pesar de que la comarca de La Marina, la Alta y la Baixa, tal y como la conocemos hoy es fruto de la nueva Generalitat Valenciana y la propuesta de determinados geógrafos, La Marina de Orts Berdín era ya geográficamente la costa entre Dénia y La Vila Joiosa, mientras las tierras del interior solían definirse como La Muntanya.

“Los pueblos que comprende el litoral de la Marina, en la provincia de Alicante, y de los que vamos a ocuparnos, son: Denia, Jávea, Calpe, Altea, Benidorm y Villajoyosa. Todos ellos se hallan unidos por los mismos lazos, tienen unos mismos hábitos, costumbres iguales, producciones, clima, idioma y religión, registrando en sus anales hechos dignos de recordarse, que se hallan esculpidos en el metal, la tosca piedra, o la memoria de los habitantes”, escribió Orts.

Más allá de las escasas reseñas sobre documentación histórica, excepto en el caso de Dénia, donde ya estudiosos locales como Roque Chabás habían afrontado el resumen histórico de la ciudad, el valor de los textos de este jurista estriban más en la descripción de la realidad geográfica que se encontró y las dificultades a las que se refirió para que La Marina fuera un territorio moderno y conectado.Orts Berdín1

Criticó las restricciones fiscales y de policía, con los derechos de aduana, las cargas públicas en aumentos y “otras muchas contingencias que dificultan y entorpecen el desarrollo comercial retrayendo los capitales de la plaza”. Pero el autor añadió: “Además de estas dificultades, la falta de caminos en el interior es un obstáculo al progreso del comercio. Provincias existen cruzadas de vías públicas, ferro-carriles, carreteras, debido a la iniciativa de algún hombre importante en la política, que facilitan el cambio de mercancías; mientras este pequeño territorio no posee más que la carretera que debe unir esta ciudad [en referencia a València] con Alicante, interrumpida hace muchos años por la falta de un puente en el Collado de Calpe, sin que las gestiones de personas influyentes puedan conseguir que el empresario [se refiere al contratista de algunos tramos de la carretera Joaquín Thous Carrera] cumpla sus compromisos; y algunos proyectos de ferrocarriles y caminos vecinales, que no sabemos cuando llegará a realizarse”. Galiana añade a pie de página que mientras este texto se escribió en enero de 1880, el puente del Mascarat se acabó de construir hacia 1890, el ferrocarril de la Marina llegó en 1914 a Altea y en 1915 a Dénia.

Hablando de Las vicisitudes y el estado actual (de entonces), Orts añade: “Cuando se hallan agotadas todas las fuerzas vivas del país, todos los elementos de riqueza que formaban una región floreciente, próspera, grande, capaz de emprender los mayores trabajos, las empresas más colosales; y hoy la vemos arruinada, sin medios de subsistencia, rezagada y postergada en la marcha del progreso, sin una línea férrea que la ponga en comunicación con los grandes centros, sin carreteras que faciliten el comercio, sin un camino vecinal que ponga en contacto el pueblo con el pueblo, sin puertos habilitados para la importación y exportación de productos, sin un canal que lleve el agua a sus sedientos campos, sin contratación, sin cosechas hace tres años, y sin movimiento, repetimos, que es doloroso fotografiar su estado”.

La “pertinaz sequía”

A esta situación, cabe añadir una pertinaz sequía que en 1880 azotaba a toda la Marina. Ya un año antes, Orts Berdín se quejó de la discriminación que sufrió la comarca tras los desbordamientos de los ríos Segura, Mundo o Guadalentín, lo que generó una suscripción nacional. Y lo hizo en estos términos: “(…) nos preguntamos muchas veces ¿por qué la suscripción nacional no se ha extendido a los pueblos de La Marina, cuando carecen de recursos para vestirse, comer y beber? ¿Por qué la caridad no llega a esos pueblos que hace cuatro años no obtienen ningún beneficio de la tierra, ni del mar, emigran en masa las familias y se hallan sumidos en la miseria?”.

A lo que añadió: “Murcia, Almería, Lorca y Orihuela han perdido media cosecha, se han destruido algunas barracas en terrenos de huerta que venían dando sus productor ordinarios (…). Villajoyosa, Altea, Calpe han perdido sus casas de campo y de poblado, sus aperos de labranza, la arboleda que constituía su única riqueza, los riegos que fertilizaban sus huertas, los ahorros destinados al cultivo y sobre todo el agua que necesitan para saciar la sed y se ven obligados a trasladarse a las costas africanas en busca de albergue, abrigo y pan. ¿Dónde existe mayor calamidad?”. Y finalmente asegura con rotundidad que “no se comprende la razón del privilegio, ni menos el olvido completo de un país tan digno de consideración por su honradez y virtudes”.
Orts Berdín3

En octubre de 1979 se produjeron episodios de lluvias torrenciales en La Marina, pero, como contó Orts Berdín, no sobrepasaron el collado de Calp. Altea, La Vila y Benidorm se sumieron en una “pertinaz sequía” que llevó al autor a pronosticar la defunción de estos municipios. Lo hizo con estas palabras:

“Hoy, de aquellos vergeles, de aquellos pensiles amenos donde brotaban la alegría y el encanto, solo queda un lugar estéril y seco, sin más restos de vegetación que los árboles completamente muertos, sin pájaros, sin flores, sin verdura y, lo que es peor, sin agua para abastecer el consumo ordinario, viéndose precisados para no morir de sed a beber de los pozos situados a orillas del mar, salitrosos y amargos, que indudablemente producirán una grave alteración en la salud pública, y que se puede asegurar, sin ningún género de duda, que si en lo que resta del año el cielo no se apiada de ese país infortunado, esos pueblos de La Marina habrán desaparecido del mapa, y sobre sus cadáveres encontrará el viajero en lo porvenir este epitafio: Aquí yace La Marina, en otro tiempo grande, rica, floreciente, hoy víctima de la inclemencia del cielo y la ingratitud de los hombres que, pudiendo salvarla, la abandonaron, siendo gobierno el partido liberal-conservador, o sea, el de las irregularidades, hipódromos, falsificaciones y desconciertos; año de 1880. 

Contenido patrocinado
La Marina Plaza. Noticias. Diario de la Marina Alta.