LA MARINA PLAZA

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Periodismo, pase lo que pase
Publicado: martes, 17 diciembre, 2013

Pedreguer, Gata y Ondara reivindican que el Tren de la Costa transcurra paralelo a la AP-7 y no se desvíe a Dénia

  • Los tres ayuntamientos presentan alegaciones conjuntas contra el trazado actual de la Conselleria Infraestructuras, que invade suelo no urbanizable y el área de protección del Montgó y provocaría “graves perjuicios territoriales”
  • Aseguran que si la línea férrea no se aleja de la autopista, se ahorrarían 80 millones de euros
  • Dénia no quiere ni oír hablar de esa opción

El Tren de la Costa y en especial el tramo entre entre Dénia y Gandia, ¿es sólo de Dénia o de toda la Marina Alta? La pregunta es vieja, pero sigue sin resolverse. Y como en realidad nadie duda de que ese enlace ferroviario pertenece a toda la comarca, los ayuntamientos de Pedreguer, Ondara y Gata creen que es preferible que el ferrocarril no se desvíe hacia Dénia si ese ramal acarrea graves consecuencias medioambientales y urbanísticas para sus términos. Máxime teniendo en cuenta que, como la futura estación dianense ahora prevista en el Camí del Advocat queda ya muy lejos del casco urbano de Dénia, la mayoría de los vecinos de esta última ciudad tendrán que utilizar el vehículo de cualquier modo, se fije donde se fije la terminal definitiva.

Con este planteamiento, y consciente de que se están dando algunos pasos burocráticos –bastante lentos, por cierto,– para concretar el Tren de la Costa entre Valencia y Alicante, los consistorios de Pedreguer, Ondara y Gata se disponen a presentar alegaciones conjuntas para demandar a la Conselleria de Infraestructuras que varíe el trazado del “subtramo” entre Oliva y Dénia: piden que el mismo continúe hacia el sur paralelo a la AP-7 y no se desvíe a partir del peaje de esa autopista en Ondara por el Camí del Advocat hasta Dénia, como se contempla ahora. Pedreguer y Gata aprobarán esas reclamaciones en sendos plenos que se celebrarán esta semana, mientras que el gobierno de Ondara las ratificará más tarde posiblemente sin someterlas a sesión plenaria. Ahora bien, las alegaciones no especifican dónde debería emplazarse la terminal principal de la Marina Alta en caso de que no fuera en Dénia.

1. El planteamiento actual: ramal hacia Dénia por el Camí del Adovcat

En la actualidad, el trazado del tren que está sometido a exposición pública por la Conselleria desde 2011 plantea para los tres municipios afectados la creación de un área de reserva de suelo que permita un tren de alta velocidad –de un máximo de 200 a 250 kilómetros por hora–. En el término de Pedreguer, que es donde están los más graves problemas, esa área tiene una longitud de 8 kilómetros y un amplio que varía de 240 metros (tramo Gandia-Dénia) a 500 metros (tramo Dénia-Alicante). No se trata pues de una tontería: sino de una infraestructura de gran impacto y notables dimensiones.

Desde la Safor, esta línea llega en pararelo a la autopista, pero en la Marina Alta comienzan los problemas porque desde el peaje de la AP-7 en Ondara se modifica el itinerario para transcurrir por el término municipal de Pedreguer (partida Caragús), cruzar por territorio de Dénia la N-332, alcanzar el Camí del Advocat y finalizar en Pedreguer lindando con Dénia en la partida Albardanera, donde se ubicaría la futura terminal. Es ese desvío el que ha provocado el resquemor de los ayuntamientos que van a alegar.

2. La alternativa: un posible ahorro de 80 millones de euros

Las alegaciones giran en dos sentidos. En primer lugar, los consistorios consideran que si el ferrocarril continuara paralelo a la AP-7 hacia Alicante se ahorrarían unos 80 millones de euros al suprimirse 8 kilómetros de vía. Un buen argumento en estos tiempos de estrecheces financieras. Al respecto, hay que recordar que el tramo Gandia-Dénia está ahora mismo presupuestado en 370 millones: 37 kilómetros, a diez millones cada uno. Para el sector Dénia-Alicante, las cifras cambian: 513 millones para 100 kilómetros, cada uno pues a 5,1 millones.

3. Barreras por todas partes en el territorio

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Además, los ayuntamientos implicados sostienen que el actual recorrido diseñado desde Valencia supone graves perjuicios territoriales y medioambientales para sus términos: así los terrenos por donde deberá pasar el tren están calificados como suelo no urbanizable agrícola y forestal y parte de los mismos están incluidos dentro del área del PORN del parque natural del Montgó. Por eso, creen más lógico que la línea férrea forme parte de un “corredor de infraestructuras” junto a la AP-7 y la Nacional que no perjudique otros parajes densamente poblados o con una gran presencia de espacios “de gran valor paisajístico, etnológico y arqueológico”.

O, en otras palabras, abogan por “evitar el efecto barrera sobre el territorio y la yuxtaposición de infraestructuras y racionalizar el consumo de suelo”. Al respecto, las alegaciones inciden en que estos municipios “tienen ya una alta concentración de infraestructuras” y por lo tanto de “barreras”: las mencionadas carreteras nacionales pero también las vías comarcales y locales o el gasoducto, lo que “crea enormes dificultades de comunicación”. No sería pues necesaria crear otra.

4. El debate comarcal: un acuerdo difícil con Dénia

Finalmente, los consistorios que preparan las alegaciones exigen una “visión comarcal” del tren en el que los diferentes gobiernos locales busquen un consenso. “Los ayuntamientos firmantes queremos un tren de vía internacional que venga y pase por la Marina Alta, pero racionalizando el uso del suelo y el presupuesto”. No es, por cierto, la primera vez que hacen este ruego: al menos en el caso de Pedreguer ya se presentaron parecidas alegaciones en 2010. Gata y Ondara comparten esta perspectiva. La unión de los tres ayuntamientos tiene cierta enjundia política: Pedreguer está gobernada por PSOE, Compromís y Aixa. Los alcaldes de Gata y Ondara, en cambio, son del PP.

Pero no se trata de un asunto de siglas políticas, sino de rivalidades entre ciudades. Dénia, donde gobiernan PP y Centre Unificat, quiere el tren en su término municipal, aunque sea en un lugar tan lejano como l’Advocat y sabe que para ese empeño cuenta con el apoyo, al menos oficial, del empresariado. Justifican su petición en la condición de su ciudad como capital de la comarca. Además, su alcaldesa, Ana Kringe, ya ha litigado en algunas ocasiones por esta cuestión con el primer edil de Ondara, Ximo Ferrando.

Ahora mismo, según las previsiones de la Conselleria, para el Tren de la Costa se contemplan dos tipos de paradas: una para los trenes de larga distancia que incluiría sólo las capitales comarcales –Dénia en este caso– y otra para enlaces ferroviarios de cercanías donde podría caber una terminal para Ondara. Este planteamiento ahora también debería cambiar.

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