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Publicado: Sábado, 5 Octubre, 2013

Cuando la isla de Benidorm estuvo a punto de quedar en manos del mejor postor

  • En los años 30 del siglo pasado el Ministerio de Hacienda sacó dos veces a subasta pública el islote
  • Ayuntamiento y pescadores se movilizaron para evitar que la isla pasara a ser propiedad privada

En plena polémica por la posesión del Peñón de Gibraltar -y ya van unas cuantas- desempolvar antiguos volúmenes sirve para descubrir que el empeño del Gobierno de España no fue siempre el de sumar territorios. Hace más de 70 años, y por dos veces, el Estado trató de vender al mejor postor la isla de Benidorm.

Los libros de actas del Ayuntamiento de Benidorm son testigos de la dos subastas públicas anunciadas en 1930 y 1935 por el Estado para dejar la isla en manos de un particular. Y en dos ocasiones consiguió Benidorm frenar esa operación, aunque la tarea no fue fácil.

Isla de Benidorm (3)Se desconocen qué motivos llevaron al Ministerio a querer vender la isla y si además del de Benidorm otros islotes corrieron la misma suerte, porque la Diputación Provincial de Alicante no ha conseguido recuperar de sus archivos el Boletín Oficial en que se publicó aquella primera subasta a finales de 1930, aunque la necesidad de fondos para las arcas estatales parece la hipótesis más plausible.

Lo que sí se ha podido atestiguar es la contestación ciudadana que hubo en Benidorm parar defender lo que ahora es un icono y en aquella época era mucho más. La movilización llegó de los pescadores locales, del Ayuntamiento de Benidorm e incluso del de La Vila Joiosa para conseguir que el islote siguiera siendo de titularidad pública. Y para ello se viajó hasta Madrid, se tocó a las puertas del Ministerio y se expuso al propio ministro de turno “los perjuicios” que esta venta traería para “el interés general”.

Primera subasta: 1930

La primera intentona de subastar la isla de Benidorm se produjo en 1930. Tras el anuncio publicado en el Boletín Oficial, el 8 de noviembre pescadores y vecinos de Benidorm se plantan ante el segundo teniente de alcalde para protestar por la subasta. Se decide entonces cursar un telegrama al gobernador civil de Alicante, en el que se hace constar que la venta del islote es la ruina para los hombres del mar y en el que se pide la anulación de la subasta.

También se envía un telegrama al Ministerio de Fomento y Hacienda en la misma línea, exponiendo “los perjuicios materiales y económicos” que esta venta originaría para los pescadores porque la isla es de “imperiosa necesidad” para su actividad. Y es que era refugio para los pescadores durante los temporales y les servía de abrigo del frío y de las inclemencias del mar. De ahí que la familia pesquera de la localidad no hubiera tenido que lamentar desgracia alguna. Vender la isla a un particular implicaría la imposibilidad de que los pescadores dispusieran de esta protección.

Pero los telegramas no surten efecto. Por eso, el 20 de noviembre la corporación en pleno decide dar un paso más y nombrar una comisión que ponga rumbo a Madrid para explicar en persona al ministro cuál es la situación y tratar de frenar la venta. Y en caso de no conseguirlo, la intención es “proponer al señor ministro la compra” del islote “por este pueblo y Villajoyosa”.

Hasta Madrid viajaron el alcalde de La Vila Joiosa, el representante de los pescadores y el segundo teniente de alcalde de Benidorm, José Llorca Zaragoza. Y su turné a la capital tuvo un éxito “rotundo”, porque el ministro tras escucharles acordó “la suspensión de dicha subasta”. Pescadores y vecinos podían respirar aliviados.

Segunda subasta: 1935-1936

Pero la tranquilidad duró sólo unos años. En 1935 de nuevo el Estado ponía sus ojos en la isla de Benidorm y con la misma intención de dejar su propiedad en manos de quien pusiera más pesetas sobre la mesa. En abril de ese año se recibe oficio de la Administración de Propiedades de Alicante referente a la subasta del islote. El 9 de abril, el pleno faculta al alcalde para que exponga que “las causas motivo de la protesta de este Ayuntamiento de 20 de noviembre de 1930 no han desaparecido, sino al contrario”.

Isla de Benidorm (2)

Es más se deja constancia de que la venta de la isla agravaría el problema del paro en Benidorm, puesto que en tiempos de temporal sólo se puede faenar en las inmediaciones de sus aguas, resguardadas de los envites del mar. Sin ese resguardo, no hay posibilidad de pescar en la bahía y muchos pescadores tendrían que dejar de trabajar.

En marzo del año siguiente, “la casualidad” se pone del lado de los pescadores. El nuevo ministro -surgido tras las elecciones de febrero en las que se impone el Frente Popular- no faculta al delegado de Hacienda en Alicante para que se ejecute subasta. La isla se ha vuelto a salvar.

En el acta del pleno del 22 de marzo se reproduce un escrito presentado por el Pósito de Pescadores en el que -salvo error u omisión- se expone que: “ha sido una verdadera casualidad que el Ministerio de Hacienda no concediera facultades al delegado de Hacienda de Alicante para anunciar la subasta, de lo contrario esta hubiera sido ya adjudicada a la propiedad particular con los perjuicios consiguientes. Es del parecer por las razones que justifican las protestas de los acuerdos anteriores de este Ayuntamiento en los que de una manera clara se ve un interés de que este islote pase a la propiedad particular sin beneficio general alguno y sí perjuicios. Y, por otra parte, se ve que esta venta sigue una trayectoria política, haciendo caso omiso del bienestar general y con el fin de que este asunto quede de una vez para siempre resuelto, procede dirigirse al Excelentísimo Ministerio de Hacienda enumerando las razones que nos asisten para que dicho islote no puede ser enajenado a propiedad particular sino para fines únicos y exclusivamente del Estado, provincia o municipio”.

BENIDORMTras esta subasta frustrada no se ha vuelto a plantear la venta de la isla -rebautizada hace años como “de los periodistas”-, que sigue siendo propiedad del Estado, símbolo de Benidorm y, desde 2005, parte del parque natural de Serra Gelada.

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